PSICOLOGíA › JORNADA "TIEMPOS VIOLENTOS, CUERPOS Y PALABRAS EN PSICOANáLISIS"

El exceso imparable de esta época

La EOL Rosario organizó la actividad que convocará a profesionales de distintas disciplinas. La necesaria invención de nuevas formas de abordaje en una sociedad sin límites a la pulsión de muerte y la política del síntoma en el orden social.

 Por Marcela Errecondo*

La Escuela de Orientación Lacaniana Sección Rosario realizará su XVII Jornada Anual "Tiempos Violentos - Cuerpos y palabras en psicoanálisis" el próximo sábado 3 de octubre, declaradas de interés cultural por las autoridades de la Municipalidad de Rosario. Conversaremos allí con otros discursos acerca de este tema, de gran actualidad. Nuestros invitados son Analía Aucia abogada, docente e investigadora, Master en la problemática de género de la UNR; Carlos Dante García, psicoanalista AME de la EOL y AMP y responsable del departamento de Estudios Psicoanalíticos sobre la Violencia del Instituto Clínico de Buenos Aires, con Silvia Hopenhayn, escritora y periodista cultural, todos ellos en diálogo con los psicoanalistas de Rosario, que presentarán casos clínicos y enseñanzas del Pase.

Leemos en las noticias: "Tomaron un taxi y los asaltaron a las cuatro cuadras"; "Dos muertos y un herido grave en otro fin de semana violento"; "Violencia de género; Detenidos por golpear y violar restricciones"; "El gobierno apura la incorporación de tres mil nuevos policías". Podría seguir la lista interminable de títulos que dan cuenta de la violencia que se vive en las ciudades desde el albor de este siglo. Es patente que hay un aumento: violencia en la calle, violencia en el futbol, violencia en los medios, violencia en la casa, femicidio, bullyng, acoso sexual. Sentimos que no se está a salvo en ningún lado. Hay más tecnología de la violencia que hace que sea más eficaz su carácter destructivo (pensemos en los drones que llevan adelante las guerras actuales). En contrapartida vemos un intento de prevenirla montando una sociedad de vigilancia generalizada que no la detiene. Asistimos a cierto debilitamiento del Estado que confiesa su impotencia en todos lados. Sin embargo, no dejamos de observar que los sujetos quedan capturados en la fascinación por la violencia que se muestra, que llega así hasta lo más íntimo e ignorado del fantasma de cada sujeto, convirtiéndola en una mercancía utilizada por los medios de comunicación, que se consume como un entretenimiento más, como el cine, la novela o los juego de video.

Esta pasión de los seres humanos por explotarse, maltratarse, matarse entre ellos, es lo que Freud llamó Pulsión de Muerte. La violencia es absolutamente humana, es un producto de la cultura humana -en el animal no hay instinto violento-, habita en cada uno de nosotros. Freud nos enseñó que no podemos entender nada de lo social si no partimos de lo individual.

El psicoanalista Jacques Lacan esclareció que el fundamento de la identidad es la segregación. Ésta se ha estudiado no sólo en la psicología de los grupos y las masas -un grupo se constituye a partir de un enemigo exterior- si no también en la subjetividad individual, en donde una suerte de parte "maldita" ocupa una zona íntima. Esa parte íntima y rechazada, la pongo afuera, en el otro, para tratarla como extraña, como lo odiado, está en mi vecino, en el extranjero, en la mujer, en el niño, en el loco, el rival, al que quiero eliminar. Pero también podemos encontrarnos con las auto-violencias, los suicidios, muchas veces disfrazados, por ejemplo las adicciones, o el alcoholismo, que lo realizan a largo plazo.

Se supone que las leyes, los códigos civiles y penales, la educación, la cultura hagan diques y formas de tratamiento de esta pulsión mortífera ineliminable en el ser humano. Actualmente nos topamos con la impotencia de las leyes y los sistemas represivos y por otro una dimensión estructural del sujeto que cuanto más se quiera desterrar esta parte y homogeneizar de acuerdo a un ideal de integración a cualquier precio nos dará como resultado más violencia y mas segregación en el sujeto o en la masa, según indicó Miquel Bassols, presidente de la Asociación Mundial de Psicoanálisis.

Asistimos a nuevas formas de la pulsión de muerte que se manifiestan acorde al individualismo de masa, por ejemplo en la violencia callejera, los robos a mano armada o situaciones en donde se mata por cosas que no tienen valor si las comparamos a otro momento de la historia, no se trata de religión, o de un ideal por el que se lucha, sino de sujetos que nada los sostiene salvo tener un objeto valorado por el mercado. Nuestro tiempo está marcado por el exceso en todo sentido y este exceso es algo imposible de parar en el sujeto moderno solo con la ley y las prohibiciones. Es necesario la invención de nuevas formas que estén a la altura de la época, nuevas formas de respuesta, que permitan atemperar la relación del sujeto con su parte maldita, amenaza mortífera que no tiene cara, que no tiene nombre.

La experiencia psicoanalítica también es una investigación sobre ese goce segregado en cada uno, que permite darse una respuesta a partir de la política del síntoma en el orden social.

*Psicoanalista. Directora de la EOL Sección Rosario.

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La violencia prolifera en todos los vínculos sociales.
 
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