OPINIóN

El sano juicio

 Por Silvia Abdolatif *

Si algo veíamos por detrás de las rejas a ras del piso, eran los pies de los presos comunes y las bandejas con comidas. Ellos todos los días traían nuestras raciones... La verdad, siempre espiábamos de ante mano qué nos tocaba en suerte. Leía en un diario sobre el 30º aniversario de la histórica visita al país de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en 1979. Ese día nos sorprendió ver bandejas de verdura fresca, pollo dorado y ¡frutas! Recuerdo comer una pera, parecía increíble y extraño. Nos reíamos. Nos preguntábamos: ¿mañana nos fusilarán a todas?

Horas después, nos enterábamos de aquella visita. Siempre mintiendo los militares, siempre disfrazando la realidad, siempre ocultando, siempre negando. "Los desaparecidos no existen, no están", decía Videla.

La verdad, la memoria, vuelve 30 mil veces.

En estos últimos días, víctimas, sobrevivientes, compañeras y compañeros queridos, estuvimos en un mismo recinto con nuestros torturadores. Entiéndase por tortura no sólo lo físico sino también la vejación continua, diaria, durante años, que sufrimos nosotra/os y cada uno de nuestros familiares, padres, hija/os, hermana/os, abuela/os. No importaba la edad, si estaban sanos o enfermos. Decía que llegamos luego de muchos años. Mas allá de cualquier análisis, deseamos que quede escrito y claro, totalmente claro que "siguen mintiendo". Su arrogancia, sus miradas, sus gestos nos paralizó en el tiempo.

Es difícil describir un sentimiento, pero el mensaje es "aquí estamos, no nos han vencido". Tanta crueldad no nos venció. Les garantizamos a todos el derecho a un sano juicio, les garantizamos el derecho a la defensa, les garantizamos lo justo y necesario. No nos vencieron. Podemos ofrecer justicia, sin rencor ni odio. Porque no olvidamos que formamos parte de una juventud que quiso cambiar el rumbo para lograr una sociedad más justa, más solidaria, más igualitaria.

No traicionamos nuestros principios. Por eso no mentimos, por eso la verdad nos representa. Es más: les damos la oportunidad de decir lo que callaron, o por el contrario, identificarse una vez más corporativamente con la basura del pasado.

Nuestros testimonios, a partir de lunes 14 de setiembre, serán ofrecidos a la justicia sin vendas, ni capuchas, con nuestra memoria viva y de frente al futuro. Por la verdad, por nuestros hija/os y por nuestra/os 30.000 compañera/os desaparecida/os. Por Julio López. En democracia señora/es, ¡sano juicio!

* Ex presa política. Testigo en la causa Brusa y otros.

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