OPINIóN › SIETE DíAS EN LA CIUDAD

Los servicios en la agenda política

En distintos ámbitos, los principales candidatos a la intendencia de Rosario, han comenzado a expresar sus ideas en torno de los servicios esenciales de la ciudad. Qué pasará con el transporte urbano de pasajeros en el futuro cercano, cómo se reordenarán los taxis. De qué manera se hará más eficiente la recolección y gestión de los residuos domiciliarios. Una muestra para el salto cualitativo.

 Por Leo Ricciardino

No hay dudas del crecimiento en todos los indicadores que ha tenido Rosario en lo últimos años. La mayoría de ellos índices positivos que tienen que ver con un desarrollo sustentable de la ciudad, pero está claro que hay servicios fundamentales que han comenzado a pedir reformas y proyectos que los puedan poner en una dimensión de mayor eficacia. Esta semana que pasó la discusión por la tarifa de taxis escondió hasta donde pudo la crisis de un servicio que ya no resiste seguir en el marco de la incertidumbre en la que se desarrolla. Hasta el gremialismo empresario que se crió alrededor de él es una muestra clara del desorden y la atomización: Hay por lo menos cinco cámaras empresarias con visiones totalmente diferentes de la situación.

Subsisten personas propietarias de una sola licencia o "chapa" de taxi, hay otros patrones que tienen entre cinco y diez licencias que han ido acumulando a lo largo de estos años y hasta un encumbrado jefe policial admitió públicamente que en su familia se administran casi ocho chapas, como si su cargo no hubiese ayudado en nada a conseguir esas licencias tan codiciadas aunque después todos se quejen públicamente de los problemas que resultan de su explotación. Un panorama tan amplio como disperso.

La sanción de la ordenanza en el Concejo Municipal del proyecto de Jorge Boasso destinado a regularizar la relación laboral entre choferes y propietarios, marcó otro mapa nuevo dentro del servicio que desencadenó el último pedido de incremento en la tarifa: Hubo un acuerdo paritario para aumentar el sueldo de los peones y eso fue el principal detonante de la suba tarifaria. Sin embargo, no está claro cuál es el salario que cobran los choferes ya que una parte es lo que ganan en blanco y otra es producto de las comisiones y acuerdos con los propietarios.

Pero la irregularidad saltó cuando el concejal de la oposición Fernando Rosúa (PJ) advirtió que en las negociaciones de esta semana se admitía de parte del oficialismo en el Palacio Vasallo y en el Ejecutivo, una jornada laboral de 12 horas para los choferes lo cual va en contra de cualquier legislación en la materia. Esta es una precarización de hecho que surgió al tener que blanquear a los choferes. Antes, tres conductores con ocho horas cada uno cubrían el turno de 24 horas. Eso se modificó por lo que se estima que hay miles de fuentes de trabajo menos en el rubro.

Los peones por su parte, en lugar de reclamar a su gremio que pelee por esta situación, quedaron al lado de la patronal -﷓mezclando paro y lockout patronal que son y siempre fueron cosas distintas, incluso para la ley﷓- en un reflejo más de la compleja composición y explotación de este servicio. "Porque no municipalizan todos los taxis y el Estado nos paga un sueldo de 6 mil pesos como los choferes de colectivos", marcaron algunos a viva voz tratando de despegarse de los titulares de licencias y destacando a la vez la diferencia salarial con sus colegas cercanos del colectivo.

Por ahora, las aguas se tranquilizaron porque se votó un aumento tarifario con el compromiso de volver a discutir en noviembre. Pero el servicio no será mejor ni mucho menos. Los usuarios siguen quejándose de que no encuentran fácilmente autos de alquiler en las zonas céntricas, que los servicios telefónicos no se atienden con normalidad y que en los barrios casi desaparecen los autos negros de techo amarillo.

Al fondo hay lugar

Como todo está relacionado, no son pocas las veces que los taxistas atribuyen los problemas en la prestación del servicio a la "ineficacia del transporte urbano de pasajeros". Muchos creen que los colectivos pierden público porque no hay una buena frecuencia y si muchos de estos sectores se pasan al taxi ﷓aún con el límite que impone el bolsillo﷓ rápidamente se satura y la prestación comienza a ser deficiente.

Está claro que la concreción de esa utópica medida que pretende que lleguen menos automóviles particulares al centro de la ciudad depende estrechamente del incremento en la calidad del servicio del transporte urbano de pasajeros y también de los taxis. No se incluye a los remises en este análisis porque es un sector reducido, de excelencia y que funciona correctamente. El usuario de remís sabe que paga más cara la prestación, pero queda satisfecho a bordo de un automóvil de gran porte, con aire acondicionado funcionando siempre y con un chofer que usa corbata y evita comentarios groseros o muestras constantes de mal humor. Y nadie cree que el conductor de un remís esté mucho mejor pago que el conductor de un taxi.

En los recientes debates entre candidatos a la intendencia de Rosario, se advierte claramente que el Transporte Urbano de Pasajeros está en una encrucijada clave: lucha intensamente por mantener toda la flota cubriendo un enorme déficit que es paliado en parte por los subsidios nacionales que llegan en cuenta gotas, o da un salto cualitativo que le permita subir más gente a sus unidades y así mejorar la recaudación y por ende sus prestaciones.

Por ejemplo, cuando el candidato a intendente del Frente Santa Fe para Todos, Héctor Cavallero se pregunta por qué él como intendente pudo licitar la línea K de trolebuses, las siguientes administraciones no pudieron hacer lo mismo con los recorridos de la "M" y la "H". En ese punto la candidata del oficialismo Mónica Fein responde de manera contundente: Porque había que sostener el servicios se caía por todos lados en la segunda mitad de los '90 pasado de más de una treintena de empresarios a sólo cuatro y luego dos y ahora uno. El resto del transporte público quedó en manos del Estado más por necesidad que por decisión política.

De todos modos, la pregunta de Cavallero sigue flotando en el aire y no es difícil imaginar lo que serían más recorridos con energías limpias como el de la K, o los trenes de cercanías que alguna vez tuvo el área metropolitana de Rosario y que es de esperar que se recuperen con la inversión que haya que hacer.

Todas estas medidas necesitan tomarse de manera encadenada porque están relacionadas entre sí de una manera virtuosa. Y deben estar ligadas a los entendimientos públicos y privados porque nadie podría en soledad poner en marcha un proyecto semejante.

El minucioso Plan de Movilidad que se elaboró a nivel municipal en el marco del planeamiento estratégico da muchas pautas. Es necesario comenzar a impulsar seriamente alguna de ellas. Algunos avances se han visto en los últimos años, con las paradas "inteligentes", los servicios de mensajes de texto para saber cuándo llega la unidad y otras mejoras abordo más la implementación inminente de la tarjeta sin contacto. Ahora habrá que empezar a articular las medidas más profundas para que comiencen a verse las transformaciones.

Basura Cero

El otro punto donde comienza a hacerse evidente la necesidad de poner en marcha los planes estratégicos que existen al respecto es en el servicio de recolección y disposición final de residuos. Tras el cierre de los rellenos Gallego I y II, el traslado diario de una gran candidad de basura al relleno de Ricardone ha dejado de ser la solución más acertada después de un tiempo prolongado de esta práctica. La ordenanza de Basura Cero hablaba de una reducción en la cantidad de residuos a trasladar hacia Ricardone que, evidentemente, no se ha cumplido.

El Taller Ecologista de Rosario, Scouts de Argentina y Greenpeace han recogido las respuestas de los candidatos a intendente de Rosario en base a un cuestionario que ellos mismos habían distribuido. La cuestión de la disposición final, el futuro del plan Separe, los contenedores como parte de una política acertada en la materia y hasta los carros de cirujeo que de acá a tres años deben desaparecer del paisaje urbano, formaron parte de los interrogantes que trasladaron las organizaciones ambientalistas a los postulantes de los distintos partidos.

Allí nuevamente Cavallero propone reagrupar a las cooperativas de reciclaje que existieron durante su mandato de seis años al frente de la ciudad. Sostiene que hay muchas posibilidades de que los actuales cirujas obtengan mayores beneficios y una actividad más digna para enfrentar la pobreza, además de los beneficios de ese trabajo para la ciudad toda.

En sus respuestas, la candidata del Frente Progresista Cívico y Social, Mónica Fein detalló que en la materia se prevé para los próximos años en el nuevo pliego de contratación de servicios para la higiene urbana, la incorporación de 780 contenedores para islas de separación de residuos, además de incrementar en un 50 por ciento la cantidad de contenedores para la separación en origen. También la construcción de cuatro centros de recepción residuos voluminosos y especiales que permitirá una gestión diferenciada.

La planificación estratégica marcha sobre ruedas pero los problemas en los servicios vitales comienzan a acumularse hasta formar un cuello de botella que luego será más dificultoso de zanjar. Se entienden las marchas y contra marchas a la luz de las distintas coyunturas políticas y económicas, pero también es necesario que las políticas públicas puedan mantenerse firmes entre las oscilaciones permanentes del corto plazo.

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