OPINIóN

Mis molinos de viento

 Por Mirta Guelman de Javkin

Es sábado, 6 horas, me despiertan los gritos emitidos por jovencitas que pelean, emitiendo sonidos o fonemas, nacidos en sus estados de inconsciencia. Las imagino heridas, en el cuerpo y otras vivencias... Recuerdo sus llamados dominicales, preguntando ¿cómo era el nombre de la pastilla del día después? y yo repreguntando, para incluir la lógica: ¿te pusiste de novia? Y sus respuestas: -No, ni se como se llamaba el flaco, estaba tan borracha.

A esta hora y a esta edad, la memoria, me trae con frecuencia fracasos y tristezas. "No podes luchar contra molinos de viento", me decían todos. Ninguna observación ni estadística, de "accidentes" u "homicidios", embarazos no deseados, enfermedades de transmisión genital, discapacidad física y psíquica, ausencia escolar, rupturas afectivas, convencían a los que tenían en sus manos los poderes perceptivos.

¿Qué podes hacer, contra un Miguens Bemberg?, que nos representó en la "Cumbre de ricos" del 2003 (convocada por el mejicano Carlos Slim). Ellos analizaron "el insustituible papel que tienen en el desarrollo de los países de la región". Ahora, vendieron su negocio a la cervecera más poderosa del planeta (factura 14.000 millones) y recibirán, en efectivo, 1200 millones, completando la venta iniciada en el 2002. Cuando uno calcula cuántos niños se alimentarían y educarían con esas sumas, siente más impotencia que locura quijotesca. Prometo jugar el número 00183, que le adjudicaron, el 19 de octubre de 1994, a mis argumentos enviados al doctor Maiorano, Defensor del Pueblo de la Nación, sobre "Perjuicios que causan la difusión y publicidad de temas que afectan el comportamiento del niño y adolescente".

No se si ese, o el Nº 000908, que ilustrando el juego de la zorra, zorra andaba, pasó a Dirección Nacional de Comercio Interior, dependiente del Ministerio de Economía y Obras y Servicios Públicos de la Nación. El 31 de agosto de 1999, gracias a la diputada Liliana Lissi, firmado por representantes de varios partidos, encontré algunas de mis estériles frases, en el expediente Nº 4797-D-99, girado a las comisiones de Acción Social y Salud Pública, Deportes y Drogadicción. Comenzaba con el artículo: "Queda prohibida toda publicidad directa o indirecta de bebidas alcohólicas, cualquiera sea su graduación, en espectáculos deportivos en los que se admita la presencia de menores". Me pregunto si se podría aplicar a la publicidad que, inevitablemente, emitirán en los partidos del Mundial de Fútbol dentro de las escuelas.

A pesar de todo, creo que hay algo más poderoso que el dinero, la trama tejida por padres, abuelos, pediatras, docentes y publicistas para enseñar a los niños los instrumentos que los defienden contra consumos violentos. Al menos, al "mercado" le sería difícil negociar los estados de conciencia y no desecharíamos la capacidad humana de "inteligir", que tanto sirve para vivir y convivir, en estado de libertad.

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