OPINIóN › PANORAMA POLíTICO

Se perfilan las campañas

 Por Pablo Feldman

A un mes de las elecciones primarias, ya se advierte el perfil de las campañas de los principales aspirantes a la gobernación de Santa Fe.

Sólo Miguel Lifschitz debe enfocarse en la interna ya que tanto Omar Perotti como Miguel Del Sel no tienen rivales en sus fuerzas y encaran este trámite como un ensayo para las elecciones del 14 de junio.

A esto se agrega que las PASO en ciudad de Buenos Aires son apenas una semana después que las santafesinas, lo cual las transforma en un hecho de dimensión nacional ya que tanto Mauricio Macri, como Daniel Scioli y Florencio Randazzo (principales precandidatos del FPV) van a medir sus propias chances de acuerdo al escenario plantado el 19 de abril.

Para Macri una buena elección de Del Sel en uno de los distritos electorales más importantes del país, sería un espaldarazo no ya para su tránsito hacia la Casa Rosada sino también para su candidato en la CABA, Horacio Rodríguez Larreta. Un hipotético triunfo sería para el líder del PRO una ofrenda tan grande como inesperada, más allá de lo que se dice públicamente o reflejan sus propias encuestas.

Para los candidatos del FPV, un triunfo de Omar Perotti sería más sorprendente todavía y la expectativa de mínima para no potenciar las chances de su rival -a Sergio Massa prácticamente no lo cuentan- sería que Lifschitz relegue a Del Sel a un segundo lugar, es decir una derrota del PRO aún cuando no sea a manos del candidato del FPV.

En ese sentido, el cómico santafesino les dio una mano la semana pasada, en realidad fue antes, pero el video que ha merecido distintas demandas que van desde cuestiones de género hasta de discriminación; se conoció la semana pasada. Su grabación data de mucho tiempo atrás, su difusión masiva no está muy clara en cuanto a la procedencia, pero de lo que no hay dudas es que ese es Miguel Del Sel.

A partir de eso, la preocupación de los operadores el PRO fue creciendo, porque la estrategia de la afabilidad y la sonrisa dio lugar a la chabacanería, la misoginia y otros caracteres desaconsejables para un candidato en campaña. Es por eso que a esta hora se discute si decir algo más, sacar un comunicado o dejar que corra el aire. Como se dijo en esta misma columna hace cuatro domingos, la idea de mantener callados a los candidatos sería la mejor, hasta el momento lo han conseguido con Jorge Boasso, pero no con el aspirante a la gobernación.

Entre los responsables de la campaña del PRO hay quienes conocen el vejo y sabio refrán que dice que "la explicación de la estupidez es peor que la estupidez misma" y proponen dejar las cosas como están, "total falta más de un mes para la elección", dijo a este cronista un dirigente del sector.

En el socialismo, la salida de Hermes Binner de la escena nacional, facilita los movimientos no ya del candidato sino también del gobernador Antonio Bonfatti, quien ya fue recibido la semana siguiente de la borratina del ex intendente de Rosario, por dos ministros/precandidatos del gobierno nacional. La relación de Bonfatti con Randazzo es tan cordial, que el santafesino se ha visto obligado a aclarar más de una vez que no piensa en una fórmula conjunta, cosa que nunca debió hacer en relación a ningún otro dirigente de ningún partido. Más allá de este detalle de color, está muy clara la convergencia en el objetivo aunque por distintas razones. El socialismo quiere retener el gobierno de la provincia y esa es su apuesta, de mínima y de máxima, y el FPV quiere retener el gobierno de la nación. Un hipotético primer lugar del PRO en la primarias comprometería la concresión de los objetivos trazados por socialistas y peronistas.

Para lograr eso, Lifschitz ha comenzado a cobrar protagonismo con un discurso más enérgico, al punto de "mandar" a la oposición a los disidentes del FAP, en respuesta a los cuestionamientos sobre la gestión formulados tanto por el radical Mario Barletta como su compañero Rubén Giustiniani. El ex intendente de Rosario salió a respaldar lo hecho tanto por Binner como Bonfatti, pero sabe bien que con la "inseguridad" instalada como tema excluyente en la campaña sus chances se diluyen y es por eso que además de sostener el discursos de la inclusión social y la educación para revertir la situación, le ha pedido al gobernador respuestas inmediatas y acciones que en los próximos días se pondrían en marcha. No es una casualidad que la semana que viene llegue a la provincia el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli precisamente a poner en marcha acuerdos y programas vinculados al la seguridad comunitaria en el marco institucional de cooperación entre ambas provincias. Esto desde ya cuenta con la aprobación del gobierno nacional, que aún sin dirimir quién será el sucesor de Cristina Fernández de Kirchner, no le preocupa un triunfo del socialismo como sí lo haría una victoria del PRO.

En este contexto, el candidato del FPV ha intensificado sus recorridas con la comodidad que le permite ser el único referente para la gobernación del peronismo, lo cual le asegura una tracción de los referentes territoriales que una interna con mas de un postulante no propicia ya que deja "heridos" que difícilmente trabajen luego para su adversario. El sistema de boleta única limita un tanto la incidencia de los referentes en otras categorías, pero aun con boletas separadas la maquinaria peronista cuando se pone en marcha detrás de un único candidato es un motor que no tienen los otros partidos. Ahi esta puesta en gran medida las chances de Perotti/Ramos, que largaron terceros y lejos y que van remontando una situación que requerirá un mayor grado de instalación en el sur provinicial, donde Ramos tiene predicamento, pero no en Rosario.

Al propio Perotti le cuesta hacer pie en el principal distrito de la provincia, a tal punto que la suma de intención de voto de los candidatos a la intendenca de la ciudad es prácticamente el doble que la de la fórmula para la Casa Gris.

Aunque parezca exagerado, los ojos de la política del país estarán puestos en Santa Fe en los próximos 30 días, luego la catarata de elecciones primarias irán dando más o menos aires a los diferentes candidatos de las diferentes fuerzas. Pero para quienes viven en la bota, si bien la elección definitiva será el 14 de junio, las PASO del 19 de abril serviran no sólo para definir ubicaciones y candidatos para cargos legislativos, sino que serán un apronte de lo que sería la provincia durante los próximos cuatro años. En ese criterio confían quienes han tenido responsabilidad de gobierno, como Lifschitz y Perotti que, más allá de la coyuntura actual han sido reconocidos como Intendentes de Rosario y Rafaela respectivamente.

Del Sel, en cambio, apuesta a lo que se conoce como "voto castigo". Lo que cabe preguntarse es para quién sería el castigo.

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