UNIVERSIDAD › INVESTIGAN EN DERECHO SOBRE LA VIOLENCIA ESCOLAR Y SU VISIBILIDAD

Esos atropellos que no se denuncian

El equipo del Centro de Investigaciones en Derecho de Infancia, adolescencia y Familia de la UNR, que dirige Mirta Mangione, se concentra en la gran cantidad de casos que no llegan a Tribunales, y en la relación con la realidad social.

 Por Victoria Schmuck *

Un equipo del Centro de Investigaciones en Derecho de Infancia, adolescencia y familia de la Universidad Nacional de Rosario estudia la relación que existe entre el derecho y la realidad social en situaciones de violencia en las escuelas, a través de fallos jurisprudenciales y medios de comunicación de la ciudad de Rosario. "Hay violencia en todas las instituciones y en cada uno de los organismos del estado nacional, provincial y municipal. Nosotros nos centramos en las escuelas e intentamos capacitar para que los casos de violencia puedan ser denunciados", señaló Mirta Mangione, directora del proyecto y profesora titular de la residencia de Minoridad y Familia. En ese sentido, remarcó que menos del 1 por ciento de los casos de violencia infantil que suceden en las escuelas llega a los tribunales provinciales. "Nos hemos encontrado con casos de abuso sexual y con una directora que no hace nada, y allí encontramos la razón de nuestro trabajo", sostuvo la investigadora sobre el objeto de la investigación.

Mangione siempre se interesó por temas que tuvieran que ver con la violencia y trabajó, junto a su equipo, en distintos organismos de la ciudad de Rosario, como el Hospital Eva Perón, El CEMAR, la Maternidad Martin, escuelas del centro y de la periferia. Allí se ocupó junto a su equipo de capacitar e informar sobre los derechos de los niños, niñas y adolescentes. "Siempre haciendo énfasis en lo que podían y debían hacer cuando se encontraban con un caso de violencia, dónde y cómo denunciar y cuando fue necesario hicimos terapia de apoyo", dijo la investigadora.

Mangione señaló que la violencia en las escuelas ha sido estudiada por mucha gente, que existen muchas teorías y propuestas para evitarla. "Nosotros recabamos varias teorías porque como abogados necesitábamos tener una visión teórica, pero sentimos que todo eso tiene que ver con la teoría y no con la práctica". En ese sentido, contó que en este avance recurrieron a otras investigaciones referidas al mismo tema que parten de la hipótesis de que el clima social de la escuela es un factor condicionante de las manifestaciones de violencia. También abordaron la cuestión de la violencia a partir del cambio de legislación que busca reemplazar el modelo del disciplinamiento instaurado en las escuelas, por uno basado en la convivencia democrática. La investigadora contó que "algunas maestras se han animado y el primer día de clases escriben los derechos tanto del maestro como de los alumnos y las respectivas sanciones y así arman una constitución que está pegada en el aula y se respeta por todos".

Mangione aseguró que la propuesta de la constitución implementada en varias escuelas funciona y que han logrado que en lugares donde había mucha violencia se haya aplacado y funciona porque "son los chicos los que proponen las sanciones, siempre mayores que las que propone el docente, y si no cumpliste, el chico te crucifica".

Sin embargo, la investigadora afirmó que el viejo modelo no ha podido ser reemplazado totalmente, y que coexiste con el de convivencia porque "los nuevos sistemas de regulación escolar no logran eliminar las prácticas que pertenecen a los sistemas anteriores, generándose un sistema híbrido que no resuelve las tensiones sino que en algunas circunstancias las aumenta". Asimismo, Mangione sostuvo que los docentes que se formaron con el viejo sistema no se actualizan "y es duro decirlo pero hay muchos que hacen cursos de capacitación sólo para agarrar el certificado, para que en el momento que deben escalafonar, tengan actividad hecha, pero después no lo aplican en la realidad".

Una de las técnicas que les permitió obtener la información sobre las denuncias realizadas fue la de análisis documental, donde los investigadores se acercaron a los juzgados de familia o de menores y analizaron los resultados de las denuncias. "Pedimos expedientes concluidos respecto de temas de violencia y tratamos de sacar una estadísticas de las denuncias que hay en las escuelas de las que aparecen en los medios y la realidad es que la mayoría no se hace pública, sólo sucede cuando llega al padre o la madre que son quienes se acercan a los medios", explicó la especialista y remarcó que de todos los casos que se denuncian, muy pocos tienen sentencia.

Dado que Mangione dirige la residencia de Minoridad y Familia de la Facultad de Derecho de la UNR, el equipo contó con la participación de estudiantes que realizaron su práctica preprofesional detectando casos de violencia infantil en las escuelas y arrojando datos precisos al proyecto. "El objetivo de la cátedra es por un lado, sacar al alumno de la facultad para que conozca la realidad y se enfrente a situaciones desconocidas, y por el otro les enseñamos los derechos con los que cuentan y qué es lo que pueden hacer con ellos".

Mangione planteó que una de las causas por las que no se realizan las denuncias es porque "no escucha a los chicos y son muy reticentes para denunciar los casos de violencia, sea un caso de bulling o una violación". Otro factor que incide es que las maestras se encuentran con muchos escalones para llegar a la denuncia. "Cuando ocurre un caso de violencia la maestra o directora no puede ir al tribunal a denunciar, debe recurrir a un supervisor que depende del Ministerio de Educación, quien a su vez, debe conectarse con el psicólogo que tiene a cargo esa escuela, y de esta manera el grupo se vuelve reticente a la denuncia". Según Mangione, cuando la violencia ocurre dentro de la escuela es muy difícil que trascienda, "tiene que ser algo muy grave como para que los padres acudan a los medios directamente". Además, "hay que tener en cuenta que los empleados no tienen posibilidades de decisión, todos cuidan su trabajo y si trasciende que es una escuela violenta, nadie mandaría a sus hijos allí", indicó.

Para Mangione, "la violencia es algo que sigue oculto, sumado a que las escuelas son reticentes a denunciar y los jueces a sentenciar. Nuestro trabajo es muy difícil pero creo que será visible de acá a unas décadas. Afortunadamente hay escuelas que viven en paz, por ejemplo la escuela Francisco Gurruchaga, que tiene un equipo de teatro que es una materia obligatoria, no hay violencia de ningún tipo y los chicos salen a estudiar al patio", concluyó.

*Integrante de la Dirección de Comunicación de la Ciencia de la UNR.

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