CIUDAD › POR UNA DENUNCIA QUE LLEGó A MANOS A LA OBRA

Clausuran una demolición peligrosa

Otra obra --esta vez en demolición-- fue clausurada ayer por la Guardia Urbana Municipal (GUM) por irregularidades e incumplimientos, tras la denuncia de los vecinos de la zona al representante de la ONG Manos a la Obra, Narciso Cantero. El albañil aseguró que recibe más de cinco llamados diarios de este tipo, de parte de vecinos de alguna obra en construcción que no cumple con las medidas de seguridad. El caso de ayer --similar al de la semana pasada en Zeballos al 100-- permitió que la organización llegara a la demolición de un edificio de dos pisos, en Francia 1681, que "no contaba con los requisitos básicos", y minutos después fuera clausurada por la repartición municipal. "No tenía cartel de obra, ni vallado perimetral. Además, había un cable de media tensión sin protección. No estaba delimitada el área de trabajo y ninguno de los seis trabajadores tenía el arnés unido al cabo de vida", detalló Cantero, quien aseguró: "Todo ese cóctel de incumplimientos, que pueden parecer insignificantes, demuestran que si no se cumplen las medidas básicas, cómo se van a cumplir las más importantes".

Apenas recibió la denuncia de los vecinos de la zona, Cantero llegó al lugar para constatar que la versión sobre la caída de escombros en terrenos linderos era correcta. "Cuando recorrimos el lugar, detectamos muchas irregularidades que pueden parecer insignificantes, pero son riesgosas. Ante esas detecciones llamé a la GUM que enseguida clausuró, hasta tanto el responsable reúna las medidas a cumplir", dijo; y consideró que hoy "podría estar funcionando como corresponde".

El responsable de la obra, que no estaba en el lugar cuando llegó la inspección de la ONG, se presentó luego frente al personal de la GUM. "Le pregunté cómo podía ser que estas cosas sigan pasando cuando prácticamente todos los meses tenemos que estar lamentando una víctima. Entonces reconoció las irregularidades y prometió que enseguida se pondría en campaña para acondicionar el lugar según la normativa".

Por otro lado, Cantero lamentó que ninguno de los trabajadores sabía cuáles eran las medidas que debían garantizarles. "Tenían colocados unos arneses preciosos, pero ninguno lo tenía unido al cabo de vida. Para los responsables, lleva demasiado tiempo encontrar el punto fijo donde ponerlo para asegurar al trabajador, entonces prefieren arriesgarse", dijo.

En ese sentido, Cantero indicó: "Todos los días nos están llamando los vecinos por una u otra cuestión en las obras, y nosotros tratamos de estar en todas, pero muchas veces son cinco o seis por día. Ahora, después de haber estado en calle Francia, otro vecino de San Lorenzo 3760 me pidió que vaya porque vive en un pasillo donde no pueden salir a jugar los chicos porque se les cae el escombro en la cabeza. No puede ser", se quejó.

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