CIUDAD › UNA MADRE SUSTITUTA QUE LUCHA POR PODER VER A SU HIJO DEL CORAZóN.

De la solidaridad al dolor

Ana le cambió la vida a R., un chico de 9 años que fue abandonado por su madre biológica junto a un hermano. Después Ana se enfermó y la provincia alojó al menor en Bigand. Antes fue abusado en el ex Hogar del Huérfano de Rosario.

 Por Lorena Panzerini

"Mami, ¿querés que te cuente qué fue lo que más daño me hizo en esta vida?", le disparó el niño de 9 años a su madre solidaria, Ana, al contarle sobre los abusos que derivaron en una causa penal contra celadores del ex Hogar del Huérfano, tras una denuncia del gobierno provincial. R (así se identificará al nene en esta nota) había estado casi un año y medio alojado en el edificio de Laprida al 2100, pero la familia solidaria ﷓antes conocida como "sustituta"﷓﷓ le cambió las expectativas de esa vida que, aunque joven, había sido cruel: él y su hermano tres años mayor vivieron en la calle tras el abandono de su madre biológica. Estuvieron un tiempo en un hogar en Carcarañá, de donde los dos se escaparon, hasta que un policía encontró a R, quien fue derivado al hogar rosarino. Ana cuenta esa historia entre lágrimas, porque fue justamente el niño quien se la contó ante la confianza que habían establecido. Ese chico que "era terrible" ya no está con ella, tampoco volvió a la calle. La Dirección de Niñez finalizó la etapa de convivencia del programa, cuando la mujer enfermó y "manifestó que no podría cuidarlo", según indicaron desde la Dirección. Hoy, R está alojado en un hogar de la localidad de Bigand, a 75 kilómetros de Rosario. "La decisión se tomó ante las dificultades que planteó la madre solidaria. Hoy el nene hizo nuevos amigos y va a la escuela. Está contento porque se escuchan sus deseos", señalaron.

"Cuando se inició la investigación judicial por lo que él me contó que le hacían en el hogar, yo dije que lo quería adoptar", recuerda Ana. Aunque sabía que las familias solidarias son temporales, y sin fines adoptivos, ella estaba esperanzada con algún comentario que le hicieron desde el área, en 2010. Sucede que el protocolo para familias solidarias "no se rompe".

Cuando R fue a vivir con Ana, empleada de un sanatorio rosarino, viuda, y madre de una hija mayor que vive con su familia, tenía 9 años. La situación fisiológica del nene hizo que Ana lo lleve a una pediatra para saber qué estaba pasando para que no contuviera esfínteres, pero al poco tiempo, él mismo decidió hablar. "Se estaba peinando en el baño, después de bañarse, con la puerta abierta. Yo pasé caminando por ahí y me llamó para contarme con detalles lo que los celadores ﷓que nombraba con apodos﷓ les hacían a los nenes y nenas que se portaban mal en el hogar".

Ese relato, que la mujer reprodujo ante las autoridades, movilizó a los responsables de Niñez en agosto de 2011 para presentar una denuncia penal e intervenir el hogar, que en el primer trimestre de este año quedó sin chicos, para transformarse en otro tipo de institución.

La causa que investiga el juez de Instrucción Nº 7, Juan Andrés Donnola, está pronta a resolverse, ya que hay dos hombres imputados por "abuso sexual con acceso carnal doblemente agravado", por tratarse de sometimiento a un menor, y porque esas personas debían cuidarlo. La investigación hizo que otros chicos declararan en cámara Gesell ﷓﷓habitación acondicionada para permitir la observación desde otra área, sin interrumpir﷓﷓, aunque el hermetismo judicial ante la delicada causa hizo que no trascendiera el contenido de esos relatos. Desde el mes pasado, el Estado provincial es querellante en el caso.

Ana, dolida ante la imposibilidad de adoptar a R, relató que ella le enseñó muchas cosas a ese nene que no tenía idea de lo que era una familia. "Tenía miedo de salir. Pensaba que lo íbamos a abandonar en el parque, nunca quería ir a pasear; hasta que un día le dije: si salimos los tres ﷓con la hija de Ana﷓ volvemos los tres a casa. Eso necesitaba que le dijera. Después quería ir a todos lados", narró Ana sobre los primeros días de R fuera del hogar. "Conmigo aprendió a escribir su nombre, que le costaba un montón; yo iba con él a la escuela porque tenía mal comportamiento, pero con mucho esfuerzo el nene pasó de grado. Le compré un celular y aprendía todo tan rápido que hasta chateaba con sus amigos por la compu", contó acongojada. "Iba a fútbol y tenía amigos", dijo.

En diciembre de 2011 Ana tuvo que someterse a una operación. "Me dijeron que el nene iba a estar en una colonia mientras yo me recuperaba, pero no volvió más a casa, aunque el médico me hizo un informe de que estoy recuperada", dijo antes de romper en llanto. Al respecto, desde Niñez contestaron que en aquella oportunidad la mujer manifestó "dificultades propias" para alojar a R. Indicaron que los informes psicológicos del niño indican que "lo mejor es que esté con los otros chicos en el hogar, y que no sería bueno que vuelva a la casa de la familia solidaria". En ese sentido, aclararon: "A nosotros nos interesa el bien y los deseos del niño, y los informes del hogar son muy positivos. Si él pide ver a Ana, siempre está la posibilidad, pero en función de su deseo".

En cuanto a la adopción de los niños contenidos temporalmente por familias sustitutas, desde Niñez aclararon que esa posibilidad no está dentro del protocolo. Si surge el pedido, es la Justicia quien determina si es posible o no la guarda, pero el área provincial finaliza el programa en cuanto comienza a actuar la Justicia de Familia.

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Las denuncias de abusos contra celadores le dieron el golpe final al Hogar del Huérfano.
Imagen: Alberto Gentilcore.
 
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