CIUDAD › UNA TRAVESTI QUE PUBLICITABA EN SUPERGATITAS.COM AFIRMA QUE NO HUBO PROXENETISMO

"Criminalizan el trabajo sexual"

Mariana Maldonado cuestiona la reforma de la ley de trata, en 2012, que da el marco legal para la actuación de la jueza Rodenas. "Las feministas abolicionistas nos cosificaron al borrar el consentimiento", afirma desde una posición reglamentarista.

 Por Sonia Tessa

La detención de David Trigueros por facilitamiento y promoción de la prostitución impulsó a la travesti Mariana Eva Maldonado, que ofrecía sus servicios sexuales en la página www.supergatitas.com a salir públicamente a denunciar lo que considera la "criminalización del trabajo sexual" y una "caza de brujas". Mariana embiste contra la reforma de la ley de trata de diciembre de 2012, que dio el marco legal para operativos como el que hizo la jueza Alejandra Rodenas el viernes de la semana pasada. "Tanto que hablan de la cosificación, las feministas abolicionistas nos cosificaron a nosotras en esa ley, quitándonos el consentimiento. Ni siquiera nos consideraron sujetas de derecho. Esa ley no fue consensuada con nosotras. Se votó para quedar bien con la señora (Susana) Trimarco, que merece mi respeto pero que en algunas posturas es muy dogmática. Ella tendría que diferenciar la trata de personas del trabajo sexual autónomo e independiente. No todo es trata. Trabajo sexual no es trata de personas". Mariana ya había defendido la reglamentación del trabajo sexual en programas de televisión, y desde esa exposición pública previa, hace oír su voz, en nombre de "lxs que no tienen voz", en alusión a otras mujeres y trans que se sienten afectadas, pero guardan silencio.

Indignada con lo que describe como una "avanzada moralista", Mariana asegura que Trigueros no era proxeneta, sino que le ofrecía un "servicio de publicidad", y subraya las dificultades que le trajo el decreto presidencial que prohibió los avisos clasificados de oferta sexual en los diarios. "Siento mucha indignación. Todos estamos en contra de la trata de personas y de la explotación sexual, pero hay ciertos sectores feministas abolicionistas que perdieron el eje, porque en lugar de luchar contra la trata, que goza de muy buena salud, hacen una caza de brujas a las trabajadoras sexuales que elegimos hacer esta actividad. Hablo de gente mayor de 18 años", dice Mariana.

Desde que tenía 5 años, Mariana se sentía mujer. En la escuela secundaria se hizo la primera cirugía de nariz. Ya tomaba hormonas pero se fajaba para disimular los pechos. Empezó su transformación total a los 18 años. "Iba con una imagen andrógina, pero el día que fui abanderada en el colegio Nacional número 1 fue la última vez que me puse un traje de varón en mi vida. Quemé toda mi ropa de varón y me empecé a vestir de mujer", cuenta. Mariana estudió dos años de Derecho y otros dos de Licenciatura en Historia. Aspira a recibirse. "Además del sexo, la historia es mi pasión", afirma.

Su propia historia incluye un ultimátum de la madre. Le dijo que si iba a seguir vistiéndose de mujer, se fuera de la casa. "Tuve que empezar a prostituirme porque en ese momento no había otra elección para las travestis. No nos olvidemos que estaba la Brigada de Moralidad Pública, estaba la jueza Liliana Puccio que me hizo pasar tremendos momentos y pasé por interrogatorios humillantes de esa señora", recordó. Cuatro años duró el duelo de su madre por tener una hija diferente, y luego retomaron la relación que hoy es "divina". "Le quiero hacer un homenaje a Norma Pons. Como ella, yo nací para amante y para puta", se define Mariana.

Mientras sostiene a su perra Chocha en la terraza de su departamento de calle Ricchieri, ex Pichincha, Mariana enfatiza que "el señor Trigueros es un tipazo, se ha portado de una manera súper cordial. Es un caballero. Le abonaba 200 pesos por publicidad. Esto tiene el origen en el decreto 936/11 del Poder Ejecutivo Nacional que prohíbe la publicación en medios gráficos. Nos vimos obligadas a publicitar nuestra actividad en estas páginas de internet" y se queja porque se triplicó el precio de los avisos que siguen saliendo como "masajes" en el diario. "Como se precarizó la actividad, hay un mercado proxeneta de inmobiliarias, de diarios, que cobra el triple a las chicas que publican como masajistas".

Según la Oficina de Monitoreo de Avisos de Oferta Sexual del Ministerio de Justicia, el diario La Capital de Rosario publicó el 31 por ciento de los avisos de este tipo en el país. Es decir que casi una tercera parte de los clasificados de toda la Argentina con oferta sexual se publican en el decano de la prensa argentina.

-El abolicionismo considera que la explotación sexual es intrínseca a la prostitución...

-Vos estás en mi casa y ves que no tengo ningún signo de explotación. Respecto del cliente, en mi caso particular, lo hago porque me gusta este trabajo. Porque cada hombre es distinto. Tendré mi libido sexual muy alta, seré muy ardiente. Pero me gusta hacer lo que hago.

-El planteo es que la prostitución nunca puede ser un trabajo.

-Son contradictorias. Usan argumentos súper berretas. Cuando dicen que ciertas conductas como el acoso sexual y el sometimiento están naturalizados, es mentira. Yo soy la que domina al cliente, el cliente hace lo que yo quiero, y si no me gusta un cliente, no atraviesa la puerta de mi casa. Tampoco estoy de acuerdo cuando se dice "situación de prostitución". Situación de prostitución... What pass? Me sale Moria (Casán), porque es mi ídola de chica. Cuando dicen que rescatan personas en situación de prostitución, en realidad no es nada, es pura estadística. De las personas que rescataron, dudo mucho que esas personas hayan estado en contra de su voluntad.

-Hay muchas personas que están en contra de su voluntad.

-Totalmente, pero para que haya eso tiene que haber un poder judicial cómplice, una policía cómplice y una Gendarmería cómplice.

-Sabemos que en que los cabarets las chicas están presionadas para decir que están ahí porque quieren.

-Yo creo que eso se resolvería reglamentando la prostitución, que sea considerada un trabajo. Es legal, porque el Código Penal no dice nada de la prostitución, sí penaliza el proxenetismo y la trata, pero tampoco se considera un trabajo. Cuando las feministas abolicionistas dicen que no les parece conveniente que tenga un marco regulatorio, ellas hablan de teorías de libritos, yo hablo con total libertad, hablo de mí porque yo soy la que pongo el cuerpo y la que trabaja de esto. Ellas no hicieron el trabajo antropológico de ponerse en el lugar de una prostituta, salvo alguna funcionaria que habla de feminismo y ha hecho casting sábana para estar en una banca. Y al que le quepa el sayo que se lo ponga.

-En el libro "Yo elijo", Elena Moncada cuenta que su proxeneta la hacía rotar 15 días por distintos cabarets, y eso era bajo presión...

-Son situaciones distintas. Cada persona es única e irrepetible por una razón filosófica. Son mujeres que se dejaron explotar. Yo siempre digo que hay un hombre adentro de mí y no me dejaría explotar por nadie. Una vez trabajé en un cabaret de Rosario donde sí me sacaban un 50 por ciento. Ahí sí había proxenetismo, y yo apoyé que se cerrara eso, porque me parecía mal que esa persona se hubiera enriquecido impunemente, con la vista gorda de todos y con gente que lo idolatraba (se refiere a La Rosa, el prostíbulo de Juan Cabrera cerrado por la misma ley de trata el 25 de mayo de 2013). Eso lo apoyé porque me pareció que ahí sí había proxenetismo y había una explotación. No es lo mismo que pagarle a una persona como hago yo con el señor Trigueros.

-¿Por qué hablás de un doble discurso?

-Hay un doble discurso abolicionista de la intendenta, de las concejalas, de los concejales varones. Muchos de ellos, así como los jueces, vienen y consumen servicios. Yo me metí en la cama de casi todos. Hablan, y hablan, se rasgan las vestiduras hablando de la moral y luego van y consumen servicios sexuales.

-¿No te da temor decir estas cosas?

-No me da temor porque yo me metí en la cama de todos y si algo me pasa a mí, hay alguien que tiene una carta mía con quiénes pueden ser los presuntos responsables. Porque ya que toman tan taxativamente el facilitamiento de la prostitución, eso es muy amplio. Abarca al taxista que me lleva a la zona roja a pararme o a hacer un cliente a domicilio, está facilitando la prostitución, el fotógrafo que me saca las fotos para que yo me publicitando, está facilitando la prostitución, el conserje del hotel alojamiento que te da la llave de la habitación para que consumes el servicio con el cliente, también está facilitando. La persona que viene a hacer la limpieza a mi casa también se enriquece con las ganancias de la prostitución porque yo le estoy pagando, y vivo de la prostitución. O sea que eso hay que modificarlo porque es amplio y se puede prestar a abusos.

-¿Por qué decís que hay prohibicionismo más que abolicionismo?

-Dudo mucho de que Argentina sea un país abolicionista, para mí con estos últimos decretos de estos años y ésta avanzada moralista que no sé de donde sale, como el proyecto de penalización al cliente, Argentina es prohibicionista.

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Mariana Maldonado en su casa. Defiende su posibilidad de elegir lo que llama "trabajo sexual".
Imagen: Alberto Gentilcore
 
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