CIUDAD › LA QUINTA DE FUNES FUE SEñALIZADA COMO SITIO DE MEMORIA DEL TERRORISMO DE ESTADO.

Ese macabro experimento de Galtieri

Funcionó como centro clandestino del 77 al 78. Con la fuga de Tucho Valenzuela fue desmantelado y sus víctimas trasladadas y asesinadas. Ayer estuvieron los familiares, organismos de derechos humanos y funcionarios. Críticas a los discursos del PRO.

 Por Pablo Fornero

"Por la memoria y la verdad", gritó un nene de unos diez años al cerrar el último discurso. Sorprendidos, lo miraron todos. Se rió, entre tímido e inocente, pero sostuvo su frase. "Muy importante lo tuyo", lo premió la diputada provincial Alicia Gutiérrez. De alguna manera, su mensaje completó el círculo de un acto sumamente emotivo, en el cual se señalizó de manera oficial a la Quinta de Funes como Sitio de Memoria del Terrorismo de Estado. Todavía asombrados por el imponente marco de la marcha que se realizó el jueves en Rosario, todos los oradores se concentraron "en lo bien que se sembró", en la participación de un gran cantidad de jóvenes en pos de la defensa de las políticas de derechos humanos. El ex centro clandestino de detención, que funcionó durante los años 1977 y 1978, tiene desde ayer, a unos metros de su ingreso, un cartel que lo identifica. "Aquí se cometieron crímenes de lesa humanidad durante el terrorismo de Estado", reza el mensaje firmado por los gobiernos nacional, provincial y local.

La directora provincial de la Memoria Nadia Schujman abrió el acto, narró brevemente los tormentos ocurridos dentro del "lugar nefasto" y dijo que no recibió "disculpas" de parte de la Nación, por la ausencia absoluta de ningún funcionario de ese rango. Explicó que el reconocimiento llega en el marco de la Ley nacional 26.691 y también por el Decreto provincial 481/13, que espera su media sanción restante en la Cámara de Senadores. No asistió, pese a que algunos funcionarios confiaron que su presencia estaba en agenda, el gobernador Miguel Lifschitz.

El subsecretario de Derechos Humanos Ramón Verón contó en su discurso que le toca enterarse de los pedidos judiciales de los represores condenados en la causa de la Quinta. Comprobó ahí que "el instinto criminal lo sostienen, nunca se han arrepentido, se están muriendo y no hablan". Se lamentó a la espera de conseguir "más información", porque "los que están en el mar, están en el mar, pero los que están enterrados en el país, a esos los queremos".

Luego le tocó al ex concejal local Mauro Miguez, quien al igual que la agrupación socialista Alfredo Palacios inició el camino del pedido de señalización. El referente del partido distrital Unidad Popular destacó que la Quinta hace "a la identidad de la ciudad" y recordó cuando, una década atrás, un grupo de pibes se reunía a imaginar lo que en ese momento sonaba imposible. "Fuimos descifrando ese código", compartió y puso como ejemplo a Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.

Ausente el intendente Diego León Barreto por "un problema familiar", lo reemplazó el secretario de Gobierno Ezequiel Fernández de Salvi, quien primero se comprometió a "estar a la altura de las circunstancias" y felicitó "a todos quienes vienen trabajando en esto". Para Salvi, a diferencia del resto de los oradores, es "muy irrespetuoso" hablar "sin haber vivido la historia", la historia oscura y aberrante que sufrió este país.

"Los que están apoyando este proyecto y nosotros tenemos menos de 40 años y si no vivimos esa historia es muy difícil saber y poder contarla", ahondó sin pruritos el secretario político del gabinete funense, que pidió luego "no hacer un hecho político de esto".

El funcionario macrista dijo que la señalización contribuirá al objetivo central de la gestión actual, que Funes "sea una ciudad turística". Unas horas tarde, se aclaró que la demarcación significa para el Ejecutivo local un destaque "de interés cultural y turístico". Para cerrar, Salvi definió a la dictadura como un "hecho triste" y pidió enseñarla "así y no como algo alegre". Triste fue su aporte para una señora, ubicada al fondo, que se agarraba la cabeza al escucharlo. "Me quedé helada", dijo otra mujer, que incluso se acercó hasta el funcionario para pedirle más detalles sobre su particular discurso.

Sin nombrarlo, también le respondió Gutiérrez. En diálogo con Rosario/12, remarcó que es "absolutamente mentira" que sea irrespetuoso contar la historia si no fue vivida. La diputada, por otro lado, advirtió que "no queremos que esto sirva para algo turístico". El senador Miguel Cappiello retomó la senda y definió a la Quinta como "un lugar nefasto" y celebró por "este acto fundamental de justicia".

El compañero de la legisladora, Eduardo Toniolli padre, fue uno de los detenidos en el centro clandestino, desaparecido hasta el día de hoy. Ella pronunció el último discurso. Acongojada, nombró una a una a las 16 personas que fueron detenidas y sometidas al más cruento cautiverio dentro de la finca. Agradeció en particular "a quiénes durante tantos años lucharon para esclarecer", a Fidel Toniolli, su suegro, que "murió queriendo por lo menos tener el juicio", a su esposa Matilde Espinosa, a su "compañera de lucha" Cecilia Nazábal, que "encabezó la búsqueda", a la agrupación Hijos Rosario, "que se hicieron cargo de la historia y no solo la de sus padres", como la abogada patrocinante Schujman, a quién destacó en especial. "No voy a recortar la historia", avisó la legisladora del Frente Progresista. "Eran militantes montoneros y se los llevaron por eso", defendió.

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En el acto se escucharon emotivos testimonios frente a la puerta de la Quinta de Funes.
Imagen: Andrés Macera.
 
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