CIUDAD › PELEA ENTRE MUJERES ABORDO DE UN COLECTIVO

La gresca empezó por unos piojos

El piojo es un insecto anopluro o malófago de 2 a 6 mm de largo, con el cuerpo aplanado, sin alas y con los órganos de los sentidos muy rudimentarios, que transmite la pediculusis, una enfermedad que, con el correr de los años, y fundamentalmente con la abundancia de información, logró instalarse en la sociedad. Y la facilidad que tiene el bicho para propagarse por las cabelleras de niñas y niños que concurren a la escuela, hace que el combate para eliminarlos sea moneda corriente en cualquier familia que tenga a sus hijos en edad escolar, más allá de la condición social y económica a la que pertenezca. Lo que seguramente ningún especialista en el tema habrá imaginado es que el transmisor de la pediculus humanus capitis haya sido el causante de una feroz pelea, protagonizada por tres mujeres que viajaban en el interno 265 de la línea 110, y que terminó con las participantes de la gresca demoradas por su conducta en la seccional 3ª de Rosario.

El hecho ocurrió el martes por la tarde y ayer tomó estado público. Carina G, de 34 años, viajaba junto a su hijo de 5 años en los últimos asientos del interno 265 de la línea 110. Cuando el colectivo estaba a la altura de Urquiza y Corrientes, la señora comenzó a revisarle el pelo al nene, y al encontrar algunas liendres, procedió a retirarlas.

Lo que podría haber sido un acto habitual y circunstancial para cualquier madre que tiene algún hijo en edad escolar, se transformó en una verdadera batahola, protagonizada por la madre de la criatura y otras dos mujeres, que al ver la situación, comenzaron a criticar a la señora por estar despiojando a su hijo dentro del colectivo.

Según pudieron relatar testigos del controvertido suceso, Ana G., de 60 años, le dijo a su hija, Cecilia A., de 26, mientras observaban a la mujer, que estaba en plena lucha para sacar las liendres de la cabeza de su hijo, que "la mujer no podía hacer eso adelante de todos los pasajeros", además de acusarla "por sucia" y que "los iba a contagiar a todos".

Cuando la discusión aparentaba ser una más de las tantas que se producen a menudo en cualquier ámbito, fue entonces que Carina G, sin decir agua va, se levantó del asiento y la emprendió a golpes de puño y rasguños contra las mujeres que la habían criticado, ante la sorpresa del resto del pasaje que no podía creer lo que estaba sucediendo arriba del colectivo. Como la situación ya no podía ser controlada por los ocasionales testigos del combate, el chofer del colectivo, al ver a dos policías apostados en una esquina, decidió parar el coche, y entonces las mujeres protagonistas de la pelea fueron trasladadas hasta la seccional 3ª.

Gabriel Bahl, subjefe de la seccional, ante la consulta de Rosario/12, indicó que "las mujeres agredidas declararon y en veinte minutos salieron; la más joven con un ojo morado e hinchado, producto de los golpes que recibió". Las víctimas de la pelea se abstuvieron de hacer la denuncia y solamente se abrió un sumario. Aunque, según aclaró Bahl, "las mujeres, si quieren, tienen dos años para abrir la causa". En tanto, la madre del niño quedó demorada unas horas y luego salió de la comisaría, con algunos rasguños pero algo más tranquila.

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