CIUDAD › LA INUNDACION EN NUEVO ALBERDI AVANZA SOBRE LAS CASAS

Todas las miradas puestas en el arroyo Ludueña

 Por Claudio Socolsky

La lluvia, en la zona norte de la ciudad, no dio tregua. Los vecinos de Nuevo Alberdi contemplaban en la tarde de ayer cómo el agua seguía avanzando sobre sus viviendas, esperando que de una vez por todas el inusual fenómeno meteorológico que se abate sobre Rosario llegue a su fin. El temporal agudizó los problemas y las complicaciones aumentaron a medida que pasaba el tiempo.

Las personas afectadas al operativo en las calles que podían sufrir derrumbes se vieron obligadas a cortar la calle Portugal en su intersección con Rondeau. El pavimento, sobre la mano izquierda, se rajó y el peligro de derrumbe era inminente.

Los vecinos, que además estaban sin luz por la salida de servicio de un transformador que se quemó en la madrugada, observaban con curiosidad las tareas de los representantes municipales que cerraban el tránsito desde calle Nansen; mientras los empleados de una concesionaria de autos sacaban los vehículos ante el temor que el agua desborde y se inunde el comercio.

Los vecinos de la zona intentaban encontrar una explicación a lo que estaba sucediendo; tratando de imaginar con qué fuerza el entubamiento del Ludueña estaba pasando debajo de sus pies. Algo que seguramente no era difícil de explicar para los cientos de curiosos, que sin importarles la lluvia torrencial que caía en esos momentos, presenciaban la enorme correntada que traía el Ludueña, antes de tomar el codo que lo lleva al entubiamento, a la altura de Juan José Paso al 2300.

Carlos, un vecino de 61 años, comentaba que "por la mañana parecía que había más agua. De todas formas, desde el 86 que no se veía una cosa así". Al escuchar su comentario, otro vecino ratificaba lo que decía Carlos, y tomaba como referencia unas marcas amarillas que sobresalían de los paredones, "a la mañana el agua estaba mucho más arriba de las marcas, por suerte ahora está mucho más baja; y si no llueve tan fuerte es probable que siga bajando".

En cercanías de Nuevo Alberdi el panorama era más desalentador. Los vecinos de calle Somoza al 3100 aguardaban en las veredas el paso del tiempo, mientras el agua amenazaba con ingresar a sus hogares. Olga, la dueña del quiosco de Somoza 3183, dijo a Rosario/12 que "con todo lo que llovió anoche (por el martes) el agua nos llegó hasta la puerta. Adentro tengo bolsas con arena por si sigue subiendo".

Los vecinos de la zona, que continuaban sin energía eléctrica desde el lunes, conversaban sorprendidos por la situación que están padeciendo. Olga explicó que "vivo acá hace 18 años y jamás vi algo parecido". Unas calles más arriba, la fuerza de la correntada hacía que la calle Pérez, en su intersección con Bouchard, se parezca a una continuación de un canal.

"Es muy triste, muy feo", fue el comentario de otro vecino que trataba de aclarar que hacen falta más obras, ya que "toda el agua que viene del campo se viene para el canal y no hay forma de frenarla, y si encima sigue lloviendo esto es un desastre".

Otro de los inconvenientes que tenían los vecinos era saber dónde se encontraban sus familiares evacuados, ante los rumores instalados de que en los centros de evacuados no había comida para todos. Personal de la Municipalidad tomó contacto con el 121 y pudo ubicar a la familia de José Gutiérrez, que se acercó hasta el Centro de Salud para averiguar el paradero de su mujer y de sus hijos.

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Muchas personas presenciaban la enorme correntada que traía el Ludueña.
 
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