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Domingo, 29 de abril de 2007

CIUDAD › POR QUE LA CANALIZACION DEL IBARLUCEA NO ERA LA UNICA SOLUCION EN LA ULTIMA INUNDACION

El esquema de los vasos comunicantes

Rosario/12 accedió a las conclusiones de un estudio de la Facultad de Ingeniería que, basándose en un modelo, determina que si el canal Ibarlucea hubiese sido profundizado -como se planificó- el agua de las lluvias hubiera corrido en mayor cantidad hacia el Ludueña, llevando
la inundación también a Empalme Graneros.

 Por José Maggi

El director de Hidráulica municipal Alberto Danielle reveló a Rosario/12 que un trabajo realizado por la Facultad de Ingeniería arrojó que "de haber estado terminadas las obras de canalización del Ibarlucea -demorada por la reubicación de 140 familias-, los 500 milímetros de lluvia caída en la última semana de marzo hubiesen afectado a Empalme Graneros, que no sufrió consecuencias durante ese temporal. "Un sector del barrio hubiese tenido entre 20 y 50 centímetros de agua en sus calles", aseguró el funcionario. La explicación es sencilla: El caudal de agua hubiese sido mayor en Empalme ya que parte de lo que desbordó en Nuevo Alberdi y Cristalería hubiese corrido en esa dirección y no podría haber sido absorbido en su totalidad por el Ludueña entubado. Los datos obligan a rediscutir entre provincia y municipio las obras futuras.

Respecto al trabajo que se ha hecho -a manera de colaboración por parte de la Universidad- cabe aclarar que "es un estudio de aproximación, no es rígido, cerrado y duro porque no están todas las condiciones para realizarlo", según el mismo Danielle remarcó.

En este sentido el funcionario pretende aclarar que "esta hecho en base a un modelo hidrológico que es un poco viejo, que son los de la década del 80 sobre el arroyo Ludueña, y consideramos que deben tenerse en cuenta los cambios sobre el territorio, los cultivos, los canales clandestinos y demás. Esto nos obliga a hacer una revisión de la hidrología de la zona porque podemos tener sorpresas. Esta es una primera salvedad, y la segunda es que los datos recogidos de las lluvias caídas en la última semana de marzo, son a veces confiables y otras no tanto, porque todavía no está en funcionamiento el sistema de alertas contratado por la provincia con lo cual tendríamos datos más certeros", asegura el titular de Hidráulica municipal.

De todo modos bien vale la pena apuntar las tres obras previstas por la provincia en los canales Ludueña e Ibarlucea:

* Una es la adecuación de la embocadura de los conductos aliviadores del arroyo Ludueña, -que según Danielle- "es una obra muy importante porque optimiza los capacidad de conducción de los ductos de agua de Olive, Genova y Juan B. Justo. Y por lo tanto es una medida acertada". Esto es construir en hormigón una estructura que reparta mejor el agua entre los cuatro tubos.

* Otra es la canalización del arroyo Ludueña desde la calle Eva Perón ( ex Córdoba) hasta la avenida Jorge Newbery

* La restante es la construcción de los puentes sobre el canal Ibarlucea. Estos son: uno a la altura de calle Baigorria y otro sobre calle Bouchard en Nuevo Alberdi Oeste ; otros dos sobre la ruta 34, y finalmente un puente a la altura de camino límite del municipio.

La obra que resta es la canalización de Ibarlucea demorada porque sobre en sus márgenes vive un importante número de habitantes que entre provincia y municipio acordaron reubicar: 140 familias. Solo por esto no está canalizado el Ibarlucea, con lo cual las fotos de la inundación se hubiesen trasladado a otro barrio rosarino.

Veamos: Danielle explica que "lo que hizo la Facultad de Ingeniería fue aplicar el modelo con dos hipótesis: con los puentes construidos sobre el Ibarlucea y la lluvia caída el modelo aplicado revela que el agua no hubiese tapado parte de la ruta 34, y si bien el canal hubiese llegado a desbordar e ingresar en las viviendas, esta hubiese demorado menos tiempo en irse. De igual manera el estudio no arroja ningún inconveniente en otros barrios, es decir que no tendríamos agua escurriendo en las calles de Empalme Graneros fruto del desborde del Ludueña".

Pero la segunda hipótesis se trabajó incluyendo la construcción de los puentes y la canalización de Ibarlucea. "Así tenemos dos conclusiones inmediatas: una mejora para los barrios de Nuevo Alberdi y Cristalería y el escurrimiento superficial de agua en sectores de Empalme Graneros. O sea que una parte del caudal no podría ser absorbido por el Ludueña entubado, y cedería hacia la superficie", confiesa Danielle.

Esto tiene una explicación muy simple para el funcionario. "Estas obras fueron hechas para una lluvia de diseño de cien años de recurrencia, que es usual para canales urbanos, es decir un nivel de protección más que razonable. Lo que ocurrió es que la lluvia de la última semana de marzo fue del doble de la prevista en el diseño".

Danielle explica que "las obras hidráulicas se diseñan con un nivel de protección limitado. Es decir no existen las obras para cualquier posibilidad de evento a ocurrir. Por ejemplo cuando se diseña un conducto en la ciudad, se lo hace con una recurrencia de cinco años. Esto quiere decir que existe la probabilidad de que una vez cada cinco años el conducto entre en tensión y carga y parte del agua pase a deslizarse fuera de él".

El ingeniero señala en este sentido que "en el caso de un canal una cosa es a nivel rural donde puedo asumir una posibilidad de desborde cada diez o veinticinco años, y otra es cuando entramos en trazas urbanas donde aumentamos la prevención. En estas obras se pensó en cien años de recurrencia, que significa que solo una vez cada cien años el canal podría desbordar. Esto no son más que criterios de aceptación universal".

También aclara que "lo que esta ocurriendo es una modificación al régimen de lluvias, y tan es así es que hay toda una discusión entre los hidrólogos. Por eso se comienza a hablar de escenarios distintos. O esa que en realidad que desborde el Ludueña en Empalme parece ser una cosa lógica, porque si las obras fueron diseñadas con un criterio y ahora ese criterio es superado por la naturaleza, es lógico que eso pase".

Por eso la conclusión de todo esto es "el camino a seguir es desarrrollar las obras, porque los números demuestran que la mejora de la embocadura y la construcción de los puentes, sin tocar el canal es positiva. Pero hay que reveer la canalización del Ibarlucea. Ya hablamos con el Ministerio de Obras Públicas, para cerrar un convenio con la Universidad de Rosario para hacer un desarrollo de la hidroloía necesaria para actualizar los datos y cargar los modelos de obras".

Finalmente Danielle apunto que "las obras es ejecución tienen un plazo de 24 meses, por lo cual la idea es que en la medida que se cuenten con datos mas confiables, hacer nuevas corridas o modelos de aproximación que nos permita en este interín, desarrollar propuestas para optimizar las respuestas de estas obras. Tal vez algunos pretendan como ya se me consultó, hacer un canal derivador del Ibarlucea directo al río Paraná , o tal vez sumar otras que también hay".

-¿Cuánta agua podrían haber tenido los vecinos de Empalme Graneros en sus calles de acuerdo al modelo aplicado por la facultad de Ingeniería? -preguntó este cronista.

-Estamos hablando de un impacto mucho menor de los que fueron las inundaciones del 86, y lo digo para llevar tranquilidad a la gente de esta zona, no vamos a tener un metro de agua, está descartado. Estamos hablando de menores valores, y cambiaría de acuerdo al sector del barrio. Podrían ser entre 20, 30 hasta 50 centímetros. No hablamos el impacto sufrido en otras épocas en Empalme.

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Un tramo cerca de la embocadura del -por esos días de marzo- torrentoso Arroyo Ludueña. El agua corría con velocidad.
Imagen: Alberto Gentilcore
 
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