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Viernes, 2 de julio de 2010

TENDENCIOSAS

Cuento de osos

 Por Raúl Trujillo

Para algunos, su estilo único y colorista parece ya aburrido o en decadencia, pero hace sólo unos días sorprendió de nuevo con sus propuestas para el verano 2011. Sobre la pasarela, los modelos vestidos a cuadros con fondos claros –casi de piyama– portaron como accesorios unos bolsos articulados con formas de león o cocodrilo producto de su alianza por segundo año con los peleteros británicos Chris & Tibor. Para el espectáculo en París, el diseñador belga Walter van Beirendonck buscó con este anuncio a sus modelos: “Busco a chicos y hombres de entre 16 y 35 con mínimo 1,80 de altura. Tipo modelos, pero también hombres juguetones y pesados, culturistas y, aun mejor, osos que lleguen hasta los 120 kg. Tipos brutales con un aspecto fuerte, bienvenidos todos los oficios y colores”.

Nacido en Bruselas en 1953, pertenece al célebre grupo de diseñadores de moda conocidos como “Los Seis de Amberes”, donde, además de él, hoy se destacan Dries van Noten, Dirk Bikkembergs, Ann Demeulemeester. Todos ellos terminaron sus estudios en 1981 en la Academia Real de Amberes y en 1987 presentaron sus colecciones en la semana de la moda de Londres bajo el título “Digamos que el cuento de hadas”.

Desde entonces diseña sus colecciones que llevan todas un nombre específico, “puros cuentos” como dijera para la prensa nipona el año anterior al presentar sus instalaciones de arte-moda habitadas por seres oníricos y fantásticos. “Me di cuenta de que contar historias es mi especialidad, yo trabajo en la narración. A veces hago cuentos de hadas, y otras veces no, pero siempre con imaginación construyo tramas fantásticas para los adultos niños.”

Ya establecido y con una pequeña red de tiendas bajo la dirección de su pareja, Dirk van Saene, otro de los famosos seis, en 1997 diseñó los trajes para la gira de U2, de la que recordamos la mítica remera hiperreal con músculos y pelos. En la última década su particular estética ha servido de sello para colecciones bastante comerciales en alianzas con gigantes como H&M o Zara, pero alejadas de sus estéticas “terrorista”, “desconstrucción” o “minimalismo” que tanto reconocimiento le dieran en los ’90. Hoy por hoy son un éxito en ventas sus líneas de remeras con estampas infantiles de slogans entre irónicos y políticos, y sus colecciones de underwear para hombre, y su carrera como artista recorre las grandes capitales.

Es espíritu osuno y su toque animal ha hecho decir a la crítica que “parece haber reencontrado la alegría, el juego y recobrado la inocencia”.

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