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Viernes, 6 de agosto de 2010

ENTREVISTA

Buena letra

Este sábado, la flamante librería Otras Letras festeja el Día del Niño con una lectura de cuentos que celebran la diversidad y escapan con gracia de los estereotipos de género. Aldo Fernández y Claudio Sartori, los gestores de este proyecto, explican por qué una librería es muchísimo más que un lugar donde se venden libros.

–Otras Letras empezó en la web, siguió como un espacio dentro del bar Chueca y ahora estrena local propio en Palermo. ¿Cómo fue el proceso de independización?

Aldo: –La experiencia en Chueca fue enriquecedora en el sentido de que nos aportó información sobre las necesidades y el perfil del público. Esta información fue la que nos llevó a la decisión de independizarnos y expandirnos. En Chueca pudimos hacer algunas de las actividades que nos propusimos, no todas, si queríamos debatir sobre determinado tema o proyectar una película, era una decisión que nosotros no tomábamos. Este lugar nuevo, en cambio, si bien es chico, nos permite decidir más libremente. Invitar a las familias a que traigan a sus hijos, por ejemplo, para escuchar cuentos, es algo que se puede hacer en casa propia.

–¿Hay una demanda concreta de literatura Glttbi?

Aldo: –Sí, hay una necesidad de este tipo de literatura. Además se agrega el tema de la buena atención, porque los clientes nos comentan que cuando van a buscar determinados libros a una librería, o están mal ubicados o hay una mala predisposición para la venta –te estoy hablando de las grandes cadenas de librerías–, entonces sienten vergüenza. Acá se sienten con mayor libertad de pedir lo que quieren, por ejemplo, El mendigo chupapijas, sin tener que explicar nada. Además notamos la necesidad de hablar y de contar. Porque cuando vienen a comprar no es solamente una transacción económica sino que también nos cuentan vivencias personales, necesidades, o sea que va más allá de comprar un libro. A veces sentimos que somos como una especie de apoyo, algo más que una librería.

–¿Se trata de libros difíciles de encontrar, son libros importados?

Claudio: –Sí, mayormente tenemos material de afuera. La mayoría de las veces se edita en España, ya sea vía Anagrama, Egales, Tempestad. Los autores son extranjeros, norteamericanos, ingleses, franceses, traducidos al español, algunos también son españoles. Acá se produce y edita muy poca literatura Glttbi, porque las grandes editoriales no tienen ganas, o no les parece rentable.

–¿No existe aquí una editorial especializada?

Claudio: –No, y ése va a ser nuestro segundo paso. Nuestro objetivo primario era la librería; ya lo logramos, ahora estamos pensando en que a fin de año empezaremos a diseñar un proyecto editorial. La idea es que cada año se puedan publicar seis libros. Hay muchos autores que tienen ganas de escribir, autores nuevos, chicos jóvenes. Acá hay cosas muy aisladas, o editoriales incipientes que pueden llegar a publicar esta literatura como Mansalva, Eterna Cadencia. Yo celebro este tipo de editoriales, pero no son las hegemónicas, y no tienen por qué serlo. La idea es que Otras Letras pueda ingresar a este campo editorial para difundir, promover sentidos nuevos que trabajen otros valores en la sociedad.

–Si vemos el panorama mundial, notamos que muchas librerías de temática Glttbi que en su momento hicieron historia, hoy están cerrando sus puertas. ¿Qué les hace pensar que aquí hoy es el momento para lanzarse a un proyecto como éste?

Aldo: –Bueno, comenzamos en 2007, estuvimos dos años trabajando on line, mandando libros al interior del país, al Mercosur, a todo el resto de América y a Europa. Y acá se da un fenómeno interesante, porque desde España nos han pedido libros editados por ellos mismos, porque a través nuestro les sale más barato. Obvio que se trata de una apuesta y es un desafío que tenemos que enfrentar día a día para que sea rentable. El libro de por sí no es un gran negocio, porque tiene muy poca ganancia, tener una librería no es para hacerse rico. Pero nosotros no tenemos solamente un fin comercial sino también cultural y político. Aunque nosotros dos tenemos nuestras propias profesiones independientemente de Otras Letras, este proyecto no es un hobby sino una empresa, pero una empresa con un objetivo político, además.

–¿En ese sentido es que vos decías que la relación que se genera con el cliente excede lo comercial?

Aldo: –Claro. Hay chicos que vienen y te cuentan problemas familiares, hombres mayores que comparten sus propios problemas. Yo tengo experiencia en otras librerías y esto pasa siempre, pero cuanto más vinculado con temas como el de la orientación sexual. Muchos chicos y chicas jóvenes vienen a comprar material, libros sobre cómo salir del armario con su papá y su mamá, por ejemplo. Esto es algo que hace tres años no pasaba y se va dando cada vez más.

–¿Incorporaron novedades aprovechando la mudanza de barrio?

Aldo: –Mantenemos el mismo stock, pero estamos por hacer una importación: más material de Tempestad, de fotografías –que casi no se consigue acá– y algunos libros de Beatriz Preciado o de Judith Butler, que están como complicados para conseguir. Y sería un material exclusivo ése. Lo que trajimos ahora fue el libro de Ana Francis Mor, El manual de la buena lesbiana. También tenemos el último libro de Laura Ramos, La niña guerrera. Seguimos con material de Susana Guzner; incorporamos la reciente reedición del Ministerio de Educación y Cultura de la provincia de Chaco de La brasa en la mano, de Oscar Hermes Villordo. Trajimos también algunos libros, que están en inglés, de teoría queer.

–¿Qué es lo que más se vende?

Aldo: –En los meses previos a la salida de la ley del matrimonio igualitario se estuvo vendiendo mucho todo lo referido a religión, libros como Lo que la Biblia dice de la homosexualidad tuvieron más salida. Pero pienso que el hecho de que la Iglesia haya estado metida en toda la cuestión hizo que se generara cierta avidez sobre este tipo de lecturas, para refutar, para enterarse más allá de lo que digan algunos sacerdotes.

–¿Ustedes notan desde la sanción de la ley mayor demanda de material de lectura?

Claudio: –No, la verdad es que no hemos notado cambios significativos, ni para bien, ni para mal. Los clientes sí comentan, hablan de este momento tan especial, sobre todo los turistas. Yo leí un par de notas respecto de que, a raíz de la aprobación de la ley de matrimonio, el comercio gay tenía una perspectiva de crecimiento, pero no lo noto.

–¿Cuál fue la reacción de la gente del barrio ante la presencia de Otras Letras?

Aldo: –Estamos estudiando eso, porque hace poco que nos mudamos, pero lo que notamos es que pasan señoras con el perro y se dan cuenta de que es una librería especial y se van rápido. A veces pasan, entran y te piden algún libro que no tenemos, como de Danielle Steel, y les decimos que no, porque somos una librería especializada en literatura gay lésbica trans y te dicen: “Ah, no sabía”. Y se van corriendo. Esto no pasaba tanto en Chueca, yo creo que porque esto es más barrio y aquél era un lugar más de paso.

–¿Cómo está organizado? ¿Tienen algún proyecto de realizar actividades extra, más allá de la venta de libros dentro del local?

Aldo: –Habrá un evento a las 4 de la tarde del sábado. Una de las invitadas será la narradora, autora del libro Mami por dos, Romina Reinaudo, que es psicóloga y escritora. Habrá galletitas, golosinas y gaseosas. Y globos también, por supuesto. Tenemos un sector de literatura infantil dentro de la librería y aprovecharemos para difundirla.

–Y dentro de la literatura infantil, ¿hay de autores argentinos?

Aldo: –No, ése es el tema: son españoles o de otros países. Tenemos Está bien ser diferente de Todd Parr, Tres con tango de Justine Richardson y Meter Partnell, Rey y rey de Linda Dehaan y Stern Nijland, el cuento que adaptó Perla Schumacher para teatro, Paula tiene dos mamás de Leslea Newman, en fin, hay varios cuentos. El viejo coche es la historia de dos chicos, contada por ellos mismos, sobre cómo nace entre ambos una relación de amistad y amor. Es una edición bilingüe y la editó la ONG para la no discriminación, la autora es María Luisa Guerrero.

Claudio: –También están los cuentos que sacó la Librería de Mujeres, como Mi mamá es electricista de María Victoria Pereyra Roza, Mi mamá es cirujana de Carolina Fernanda Gil Pose, Mi mamá es referí de Diego Pelufo. Y hay unos nuevos sobre sexualidad: Rosa es celeste o todos los colores y El nacimiento de una nueva vida de Liliana Pauluzzi; estos libros son de autores argentinos y editados acá.

—¡Casi una excepción!

Claudio: –Bueno, es que me parece que es un inicio, todos empezamos por algo...

Otras Letras está en Soler 4796.

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Aldo y Claudio
Imagen: Sebastián Freire
 
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