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Sábado, 8 de noviembre de 2014

REDES

Dos tipos audaces

John Zine, el activo, y Gemidor fatal, el pasivo, la pareja “abierta” más participativa de Twitter.

 Por Franco Torchia

En la dinámica twittera del dúo compuesto por John Zine (@hn_zi) y @gemidor_fatal –objetivo nuclear del tándem: parrandear sexualmente con terceros y cuartos– el primero toma las armas y comanda el reclutamiento, mientras el segundo goza del scouting. El primero es activo porque es canchero. El segundo es pasivo porque gime. El activo descansa desnudo al sol en su reposera del patio y escribe “se vino el calorcito”, mientras la foto que publica focaliza su mástil, un pene cuidadosamente orientado hacia la izquierda, cercado por un matorral de vello castaño claro. En la otra punta del departamento, el pasivo aprovecha para “stalkear” al porno star Roco Steel, de quien se confiesa enamorado y quien encima, el otro día, le favoriteó un tweet. El álbum de cada perfil no engaña: el activo muestra sobre todo cara, pecho, miembro, piernas y pies. El pasivo, cara, cola, espalda y boca: boca, a veces, rebosante de semen. Así, una de las parejas “abiertas” más participativas de la red reproduce la frustrante secuencia del penetrador y el penetrado en una empresa que, aseguran, busca con eventual ironía redefinir las relaciones sexo afectivas.

“Esto es provocativo y abiertamente gay, con el fin de crear vínculos afines y de alguna manera ‘animar’ a otros a desmitificar el sexo y el cuerpo”, dice John Zine, que pensó su nombre de usuario como abreviatura burlona de un magazine personal. “El usuario @gemidor_fatal deriva de comentarios de algunos videos hot que subimos a la web, donde él... bueno... eso... gime fatalmente.”

El noviazgo data de 2011, cuando el muro de Facebook de un amigo en común cruzó sus vidas y rubricó una coincidencia: la única infidelidad es mentirse. Todo lo demás es sana festichola. Con ese ánimo organizaron hace un mes el memorable trío ante la llegada del seguidor número 3 mil a la cuenta @hn_zi. Siempre en familia, eso sí: “Alguna vez hemos tenido algún encuentro sexual por separado, acordado con el otro, pero en general levantamos juntos o solos a quien creemos que puede gustar, sabiendo que a la hora de ir a la cama, es sí o sí con nuestra pareja”. Criterios físicos de selección de compañeros tienen varios, aunque los dos reconocen que termina primando “la empatía” y que no experimentan sensaciones propias del común de las víctimas del simulacro romántico: ni miedos ni celos ni riesgos.

Con un –hasta el momento– infalible método de seguridad, el primer filtro son las caruchas: “Jamás arreglamos nada con twitteros que no ponen su rostro en las redes”. Intereses personales, viejas publicaciones, nivel de retoque digital de las imágenes y rastros de otros convites completan el manual de procedimientos preventivos. Y como la casa es chica pero el apetito es grande, en la serie “Me lo dedico porque sí” @hn_zi postea cuerpos lejanos a la posibilidad de acuerdo, pero orientadores del alistamiento.

Ante tanta soltura visual ¿por qué no intervenir con sus nombres reales? Los “gemitantes” alegan que Twitter es, por excelencia, el territorio de las identidades ficticias: “Tenemos un cierto cuidado, pero eso no quita que si las relaciones se profundizan, sigamos en contacto por otros medios”.

Entre guisos, tareas domésticas, domingos masturbatorios y medianoches de caza, las de John y Gemidor son andanzas que descubren una sexualidad deliberadamente reducida al curso ordinario de los días. Un souvenir fotográfico que ellos reproducen pero que parece no incluirlos es la síntesis más poderosa: en dos metros cuadrados, cuatro cuerpos masculinos luchan por penetrarse. Detrás, una mesa repleta de botellas de gaseosas vacías y un televisor muteado. Están dando la trasnoche de América TV.

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