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Viernes, 11 de septiembre de 2015

A LA VISTA

¡Señora decana, hágase lesbiana!

Besada en Tucumán. De cómo las redes sociales y humanas reaccionan unidas contra la fueza bruta.

 Por Fabián Vera del Barco

Ese era el cantito que resonaba como un mantra frente a la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino en pleno mediodía, un día de semana en el centro de San Miguel de Tucumán. Se trataba de una “besada masiva” convocada por las redes sociales en repudio a un libro de Richard Cohen titulado Hijos gay, padres heterosexuales: plan de curación familiar que en esos días promocionaba la revista Familia y Vida (revistafamiliayvida.org), en el marco del VII Congreso Internacional y I Congreso Argentino por la Vida, organizado por el Arzobispado de Tucumán. ¿Fuerte, no? Días antes me llegó por WhatsApp la foto de un banner colocado en el local central de la Universidad, con la promo del libro diciendo “Mi hijo es gay, ¿qué hago?”. Me lo enviaba mi contacto de Facebook Lorenzo Oktubre, integrante del Colectivo Lgbtiq de Tucumán. Rápidamente Bruno Bazán, otro estudiante universitario de Filosofía de la Pública, militante de La Bolívar, ideó lo de la besada y fue un reguero de pólvora. Tiziano Cruz, artista de nuestra provincia, redactó una denuncia al Inadi local y llevó hojas a la besada para firmar adhesiones. El recién inaugurado observatorio de Género y diversidad de la UNT emitió un comunicado repudiando el hecho y uno de sus integrantes, el abogado Augusto Moeykens presentó una nota pidiendo explicaciones a las autoridades de la Unsta. Hasta el Colegio de Psicólogos de Tucumán, que también estrena comisión de género, salió a explicar la falacia de la cura homosexual por los medios. Y Ana Hynes, más conocida como el Elba Surita o la torta coach, nos organizaba la fiesta entonando las rimas, entrevistando gente al pasar y haciéndonos reír de todxs, nosotrxs incluidxs. Yo fui con Rodri, me besé con él. Fui a repudiar tanto odio disfrazado de compasión. Tanta organización clerical contra los derechos conseguidos. Rodri miraba todo, me abrazaba fuerte, se reía de las perfos, se intrigaba con los carteles y los colores. Saludó unx a unx a lxs amigxs. Está empezando a comprender que a la familia que armamos desde hace cuatro años hay que defenderla, no sólo disfrutarla. Que a sus catorce años no es necesario decir “Tengo un papá gay ¿qué hago?” porque desde el día en que nos conocimos ya lo sabemos: cuidarnos y querernos, no curarnos.

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