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Viernes, 12 de junio de 2009

A LA VISTA

Un llamado a la solidaridad

Sólo les falta juntar el dinero de dos pasajes para poder participar del Mundial de Fútbol Gay en Washington, un escalón más en el largo camino de logros y esfuerzos del equipo campeón, Los Dogos.

 Por Paula Jiménez

“Este equipo se fundó con intenciones de creatividad, diversión y diversidad”, dice Facundo Soto, defensor de Los Dogos, un equipo que con un esfuerzo descomunal llegará a participar del próximo Mundial de Fútbol, que se realizará en Washington y que comenzará un día después de los festejos del Gay Pride. Con ayuda de sus amigos y la organización de fiestas, rifas y otras actividades ciento por ciento a pulmón, Los Dogos juntaron, casi, el dinero para los pasajes —todavía faltan dos, se ruega no abstenerse a los espíritus solidarios— y se van rumbo al Norte a representar un país que parece no tenerlos muy en cuenta. En una ciudad “pro” como ésta, no preparada para albergar lo que la integra, Los Dogos han sido echados del Parque Sarmiento donde entrenaban, porque el macrismo los seleccionó para su plan de recorte presupuestario, ergo, salieron a buscar y lo que encontraron fueron plazas y calles donde se dieron más de un porrazo contra el pavimento. Aunque a la hora de quedarse con los laureles no se duda en realizar un homenaje público como el que hizo el GCBA el martes pasado. Pero esto, a decir verdad, no viene mal, ya que así se contribuye a la visibilidad. Claro que, para llegar a este homenaje, Los Dogos vienen batallando arduamente desde 1999 el padecimiento de ser ignorados. En 2007, un hecho intrascendente para la argentinidad al palo marcó un hito en la historia del equipo: salió campeón del Mundial de Fútbol Gay que nos tuvo como sede. Queda así demostrado que se puede ser campeón en la propia tierra sin recurrir a argucias como la que se le sospechan a la heteroderecha del ‘78. Y también queda claro que aquélla fue una fiesta nacional y popular y que este reciente triunfo no lo fue. Y así es la cosa: lo gay no es popular, todavía. Pero Los Dogos siguen adelante. “Hay chicos del equipo que todavía no pueden salir en las fotos porque no saben en sus trabajos y sufrirían discriminación”, cuenta Facundo.

En este momento entrenan tres veces por semana y juegan los domingos con otros equipos. Un entrenador físico y un DT trabajan con ellos ad honorem en las preparatorias para el gran desafío. En EE.UU., un alma caritativa les dará alojamiento y comida, lo cual, obviamente, les hace posible la participación en el Mundial. Sin todo esto, nuestros Dogos pasarían un invierno de perros en la ciudad macrista. De cualquier forma, el camino doguense ha sido un éxito hasta acá y eso no se lo deben más que a sí mismos: participaron del Mundial en Alemania, del Campeonato Sudamericano, obtuvieron un título mundial y van por más. “Tratamos de dormir bien, comer sano, hacer todo lo que podemos para volver con la Copa. Somos conscientes de que representamos a nuestro país y de que podemos contribuir a que muchos chicos tomen la decisión correcta en cuanto a su sexualidad, y dejen de creerse los prejuicios que la cultura actual disemina”, dice Facu, el defensor.

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