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Viernes, 23 de mayo de 2008

SIC

Al pito, pito

Las transexuales lloran, los travestis se ríen

Una transexual tiene la sensación horrenda, asfixiante, de ser una mujer encerrada en un cuerpo masculino. La experiencia es tan definitiva que en algún momento de su vida la transexual se opera, se corta el pito –insisto: se corta el pito– en aras de transformarse en ese norte que tanto soñó. Un travesti, en cambio, en el mejor de los casos suma a su cuerpo un par de tetas. Pero no se desprende de nada. Y no digo que esté moralmente mal. Sólo digo que el travesti goza vistiéndose de mujer pero manteniendo sus genitales de origen, a tal punto que es común escucharlos decir frases como “los hombres nos prefieren porque lo tenemos todo: cuerpo de mujer y un buen paquete”. Frente a esos travestis, que recrean con sus cuerpos la engañosa fantasía del “todo-en-uno”, sólo me queda decir que no: que no se puede en la vida tener todo.

ESTA DEFINICION TAN SUI GENERIS Y COMPROMETIDA APARECIO ESTE DOMINGO EN EL DIARIO CRITICA RESPONDIENDO A LA PREGUNTA SOBRE SI SE DEBE DECIR LA O EL TRAVESTI. ES DE JOSEFINA LICITRA, AUTORA TAMBIEN DE UN LIBRO DONDE SE PUEDEN HALLAR RAZONAMIENTOS SIMILARES: LOS IMPRUDENTES. HISTORIAS DE LA ADOLESCENCIA GAY-LESBICA EN LA ARGENTINA.

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