UNIVERSIDAD › EL CONFLICTO EN LA UNIVERSIDAD NACIONAL QUE FUNCIONA EN MERLO

Sin títulos ni diplomas en el Oeste

El rector de la UNO, Martín Othacehé, hijo del ex intendente,
no es reconocido por el Ministerio de Educación. Un amplio
sector de la comunidad académica exige su renuncia.

En Argentina hay una universidad que todavía no pudo entregarle su diploma a ninguno de sus egresados. Se trata de la Universidad Nacional del Oeste (UNO), ubicada en el partido de Merlo, lugar donde gobernó Raúl Othacehé entre 1991 y 2015. Al frente de la UNO está Martín Alfredo Othacehé, el rector, uno de los hijos de Raúl. “Usan a la universidad como caja, es lo único que les quedó”, se quejan desde la oposición. “Hace seis meses estaban con nosotros y ahora dicen que somos lo peor que hay”, se defienden en el rectorado. Desde el Ministerio de Educación por ahora buscan ejercer un rol de mediadores, aunque no descartan la posibilidad de ir hacia la intervención de la institución.

“Los títulos de la Universidad Nacional del Oeste por ahora no tienen validez nacional, por eso no se pueden autorizar”, afirmó a este diario el jefe de gabinete de la Secretaría de Políticas Universitarias, Mario Gimelli. Que también aclaró que el problema no es con el rector, sino con el proceso por el cuál fue electo. La universidad se creó en 2009. Desde esa fecha hasta octubre de 2013 la dirigió Marcelo Raúl Ducrós, el rector organizador que, junto con el comité normalizador, convocó a la primera asamblea universitaria, la instancia donde se elegiría un rector para la UNO ya normalizada. La asamblea eligió a Martín Othacehé, y a Daniel José Blanco, que era colaborador de Othacehé padre, como vice. Lo cierto es que ya el Ministerio de Educación del gobierno anterior desconoció ese año a Othacehé, aduciendo que no había ningún veedor oficial en la asamblea. Desde entonces, el conflicto se fue profundizando.

“Nosotros impulsamos un petitorio llamando a una asamblea universitaria para promover la remoción del rector, juntamos casi mil firmas, pero no tuvimos respuesta”, dijo el presidente del centro de estudiantes, Gastón Sotelo, que también es consejero superior. “Othacehé también desconoce al Consejo Superior, porque de los 19 miembros que somos, tiene 14 que se le oponen, y no llama para que sesione”. Sotelo dijo que hay estudiantes que se recibieron y que todavía no tienen su título, sumado a muchos más que exigen sus títulos intermedios: los egresados afectados son unos 50. También informó que la matrícula, que es de 2500 alumnos, hoy sólo tiene activa a menos de la mitad. Y advirtió que la deserción avanza.

El conflicto político se traduce en tensión dentro de la UNO. “Trasladan la lógica del municipio, donde hay un cacique y el resto obedece, pero la universidad es democrática. Hoy en la UNO hay patovicas en los pasillos, amenazan a cualquiera que se les oponga, no saben dialogar”, dijo a Página/12 Antonio Foti, decano de la Escuela de Informática. Foti dijo que a él lo suspendieron sin darle ningún motivo: aseguró que a él y a otras seis personas los sancionaron por supuestas irregularidades en una licitación. Hace dos meses también el rector firmó el despido de siete no docentes. “Casualmente, los siete despedidos y los siete suspendidos se oponen a Othacehé”, ironizó el decano.

Del otro lado retrucan. “Cómo se puede entender que esta gente hasta el año pasado no tenía ningún problema con Martín Alfredo, que todos lo habían votado como rector en 2013; pero hoy es el peor del mundo”, cuestionó el secretario de gestión curricular, Jorge Sánchez. Y respondió: “Hay muchos que empiezan a jugar su pase con el intendente electo (Gustavo Menéndez). Porque el rector nunca cambió, siempre fue el mismo”. Sánchez explicó que “los despedidos eran funcionarios, son puestos políticos, no se los puede sostener si se oponen al rector”; y sobre los suspendidos dijo que “hay que evaluar su situación”.

“Hoy, 25 de octubre de 2013, será recordado por mí como el día en que ha ganado el sueño de todo un pueblo, un sueño que comenzó hace más de una década y que fue pensado, defendido y promovido por dos personas a las cuales les guardo el más profundo respeto, ellos son Raúl Othacehé y Mónica Arnaldi.” Esas fueron las primeras palabras que pronunció Othacehé al asumir el rectorado. Desde la oposición creen que esa frase condensa muy bien el proceso vivido por la casa de estudios. Mónica Arnaldi, su mamá, ocupa el cargo de asesora dentro de la institución, y también forma parte del consejo. “Aunque no tocó una tiza en su vida”, se quejan desde la otra vereda.

Mientras el conflicto continúa, desde los dos sectores al menos coinciden en algo: “Las víctimas son los alumnos”.

Informe: Gastón Godoy.

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