UNIVERSIDAD

Los profesores quieren pararse en el mismo piso que los maestros

Los gremios docentes de las universidades reclaman un aumento salarial similar al anunciado para la educación media y básica.

 Por Javier Lorca

Las federaciones de profesores universitarios pretenden ser beneficiadas por el mínimo salarial anunciado por el Gobierno para los docentes del resto del sistema educativo. Con diferentes posiciones, los gremios del sector argumentan que todos los docentes, cualquiera sea el nivel en que se desempeñan, deberían tener un sueldo equitativo. Cosa que no ocurrirá al entrar en vigencia el nuevo piso: mientras un maestro tendría garantizados 1040 pesos, un ayudante universitario con dedicación semiexclusiva (el cargo testigo, equivalente en horas de trabajo al maestro) seguiría cobrando unos 680 pesos de bolsillo. Las negociaciones con el Ministerio de Educación ya están en marcha –aún informalmente– y el secretario de Políticas Universitarias, Alberto Dibbern, se definió optimista en diálogo con Página/12.

Con un tono por ahora diplomático, sin conflictos inminentes, cada uno de los gremios elevó sus reclamos, con mayor énfasis después de que el ministro y candidato Daniel Filmus anunciara el incremento del sueldo mínimo docente.

“La Conadu Histórica ratificó su pliego de reivindicaciones. En lo salarial, pedimos que el cargo testigo sea equivalente a la media canasta familiar, que entendemos hoy supera los 2500 pesos. Por lo tanto, el piso salarial no debería ser inferior a 1250 pesos, y para aumentar los demás cargos debería aplicarse el nomenclador”, dijo a este diario Claudia Baigorria, secretaria general del sindicato. La Conadu Histórica pidió “una urgente convocatoria de la mesa de negociación salarial con los rectores (CIN) y el ministerio”. Pese a los buenos términos, Baigorria advirtió que el plenario sindical que se reunirá dentro de dos semanas “está facultado para aprobar medidas de acción” si no obtienen respuestas.

Tanto la Fedun como la Conadu aspiran a un aumento del 30 por ciento para todos los cargos y jerarquías. “Hoy se daría la injusticia de que un maestro de primaria estaría ganando mucho más que un profesor universitario, trabajando la misma cantidad de horas”, observó Daniel Ricci, titular de la Fedun, gremio que aceptaría, como solución “de emergencia”, una mejora instrumentada reconociéndoles a todos los docentes de universidades 10 años de antigüedad. “Así se garantizarían los 1040 pesos para el cargo testigo y para el resto habría un aumento proporcional.”

Desde la Conadu, Carlos De Feo explicó: “Nuestro pedido es que se establezca un salario mínimo de 1100 pesos para los universitarios. No estamos lejos de lo que anunció Filmus para los docentes. El ayudante de 1ª con semiexclusiva sin antigüedad (cargo testigo) hoy está cobrando 680 de bolsillo, y con el 30 por ciento de aumento no llegaría a los 1040”. En las conversaciones preliminares, la Secretaría de Políticas Universitarias señaló que fijar un mínimo entre los profesores podría desvirtuar la escala salarial que distingue, por ejemplo, a un profesor titular de cátedra de un jefe de trabajos prácticos. De ahí la citada posibilidad de negociar una mejora proporcional, asegurando a la vez una antigüedad mínima que beneficiaría a los docentes con el cargo testigo.

Dibbern confirmó que reunirá a la mesa de negociación salarial en los próximos días. “Vamos a convocar a paritarias con la participación de los rectores, con la intención de llegar a un acuerdo, teniendo en cuenta que los docentes universitarios son el único sector que tiene desde marzo todo el salario en blanco, lo que demuestra el lugar de preferencia que han tenido para las políticas del Gobierno –dijo–. Trataremos de acordar un porcentaje en la masa salarial global y veremos si podemos mejorar el cargo testigo, que desde 2003 tuvo un aumento del 125 por ciento, para llegar a un sueldo que tenga correlato con lo que se está ofreciendo al resto del sistema educativo.” Simultáneamente, continúan las negociaciones entre gremios y Educación para rentar a los docentes ad honorem y para incluir a los profesores con dedicaciones simples y semiexclusivas en el régimen jubilatorio que reconoce un haber del 82 por ciento.

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