UNIVERSIDAD

Filo debate una reforma interna “para terminar con las camarillas”

Las mayorías de alumnos y graduados de Filosofía y Letras quieren reformar las juntas de carreras y cambiar la ecuación política.

 Por Javier Lorca

Los profesores, graduados y estudiantes de Filosofía y Letras (UBA) están discutiendo una profunda reforma de su estructura interna de gobierno, las juntas departamentales. Los sectores de la mayoría estudiantil y de graduados presentaron proyectos para instrumentar la votación directa de los directores de departamento, ampliar los requisitos para ser director, democratizar la composición de las juntas y cambiar sus funciones. Entre los profesores, las propuestas generaron desde una oposición total hasta críticas constructivas y apoyos. “La democratización de las juntas era parte de nuestro programa electoral. Ahora estamos en pleno debate. Si en la comunidad de la facultad hay voluntad de cambiar, se hará”, dijo a Página/12 el vicedecano Héctor Hugo Trinchero.
La intensidad del debate en Filosofía y Letras está en directa relación con la transformación que provocaría la sola aprobación de alguna de las propuestas: “Al democratizar y abrir la participación, esta reforma pretende cambiar las relaciones de fuerza en la facultad y terminar con las viejas camarillas profesorales gestadas al calor del shuberoffismo”, detalló el consejero estudiantil Pablo Vommaro.
En la facultad, donde estudian más de 10 mil alumnos y trabajan 1200 docentes, funcionan los departamentos de Filosofía, Artes, Geografía, Bibliotecología, Antropología, Ciencias de la educación, Edición, Historia, Lenguas modernas, Letras y Lenguas y literaturas clásicas. A las juntas que gobiernan cada área apuntan los proyectos presentados desde el Frente Amplio Estudiantil (FAE), donde se integran La Mariátegui, MST, la Walsh y otras listas.
Los ejes de la reforma planteada son tres. Uno es cambiar el mecanismo de elección de los directores de departamentos. Hasta ahora esa elección la hacen los miembros de las juntas. “Queremos que haya voto directo y que todos puedan votar: los estudiantes, graduados, profesores y docentes interinos, todos –dijo Vommaro–. Pero no sería con el criterio `un hombre igual un voto’, sino con voto ponderado según los claustros.”
El segundo eje de la reforma es cambiar la composición de las juntas. Hoy las integran cuatro profesores, tres alumnos y tres graduados. La idea es volverlas más igualitarias. Para lograrlo hay dos alternativas en debate. Una es que las juntas tengan cinco miembros por cada claustro. La otra es que, además de las bancas para profesores, egresados y alumnos, haya una cuarta instancia en que se mezclen los tres claustros. “Esto ayudaría a eliminar las barreras estructurales entre docentes y alumnos y permitiría destacar las coincidencias en política académica”, apuntó el consejero estudiantil. El tercer eje apunta a ampliar las atribuciones de las juntas. Hoy son consultivas: hacen propuestas sobre cuestiones curriculares y docentes, entre otras, pero decide el consejo directivo de la facultad. Aunque, por lo general, suelen respetarse sus propuestas. Vommaro: “Una vez reformadas, las juntas deberían tener más peso y poder de decisión en las carreras. Queremos que puedan decidir sobre los concursos docentes, los horarios de cursos, los planes de estudios y más”.
La mayoría de graduados presentó, a su vez, un proyecto para ampliar los requisitos exigidos para ser director de departamento. Hasta ahora sólo pueden serlo aquellos docentes regulares (es decir, concursados) que dan clases en el respectivo departamento. La propuesta sugiere abrir la posibilidad también a los interinos (es decir, contratados) con cargo de jefes de trabajos prácticos y al menos dos años de antigüedad, y a los profesores regulares de otra unidad académica de la UBA.
Si bien las reformas impulsadas por los consejeros que asumieron a fin del año pasado provocaron rechazo entre los profesores que encarnaron el oficialismo en los últimos años, la mayor oposición salió desde Unidad Académica, una agrupación estudiantil que nuclea a independientes y ex militantes de Franja Morada. Gastón Méndez, consejero de la junta de Letras, acusó al FAE y al vicedecano de “intentar imponer los cambios” yde “extorsionar” a las juntas para que se expidan sobre los proyectos: “Sus verdaderos intereses son apropiarse no sólo de los espacios políticos, sino manipular los académicos en su propio beneficio”.
En diálogo con este diario, el vicedecano Trinchero aclaró que “no se va a hacer algo con lo que la comunidad académica no esté de acuerdo”. Y opinó: “En la medida en que las juntas sean consultivas, se puede igualar la representación de los claustros, por ejemplo, con cinco representantes para cada uno. La elección directa de los directores podría generar un mayor debate y democratizar. Pero el voto debería ser ponderado para hacer igualitario el peso de cada claustro”. Mientras el debate recién empieza, se acercan las elecciones de noviembre para renovar las juntas.

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Las propuestas buscan democratizar y ampliar la participación.
 
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