La otra historia del movimiento del baile
Las formas de moverse nunca fueron neutrales. Mientras la danza fue legitimada por la academia y los espacios de poder, el baile cargó con la historia, la resistencia y la creación de los pueblos. No todas las formas de moverse fueron reconocidas como arte, y en esa frontera entre danza y baile se trazaron jerarquías, exclusiones y silencios. Hoy, cuando esos movimientos circulan como tendencia, los bailes sociales siguen disputando el lugar que históricamente se les negó, reclamando su raíz, su memoria y su dimensión política.