CIENCIA › DIáLOGO CON ALEJANDRO DE NICOLA, INVESTIGADOR DEL CONICET Y DOCTOR EN MEDICINA

Cuenta y recuenta tus neuronas

Sigue el jinete merodeando por el Ibyme (Instituto de Biología y Medicina Experimental) y allí se encuentra con un médico incapaz de tratar una gripe pero que estudia la acción de las hormonas sobre el sistema nervioso y la neurogénesis.

 Por Leonardo Moledo

–Cuénteme en qué trabaja.

–Bueno. Primero debo decirle que yo soy médico, pero no médico práctico.

–Es decir que si tengo una gripe no tengo que ir a verlo a usted.

–Ni por asomo. Desde que me recibí, siempre hice investigación científica, ya sea en Argentina, en Estados Unidos o en Canadá. En 1970 volví para acá y fundamos el laboratorio de Bioquímica Neuroendócrina, en el cual nuestro interés es estudiar la acción de las hormonas esteroides en el sistema nervioso.

–Bueno, cuénteme cómo actúan.

–Por varios mecanismos, ya sea aquellas que secretan las glándulas endócrinas como la suprarrenal, el testículo, el ovario o la placenta. Llegan perfectamente al cerebro o a la médula espinal y allí regulan un montón de procesos: la memoria, el entendimiento, el humor. Regulan y protegen las neuronas en el caso de envejecimiento y en el caso de lesiones degenerativas. Muchas veces las hormonas tienen acciones fisiológicas importantes sobre la memoria, el sueño, el apetito, la reproducción. Y en condiciones patológicas nos protegen cuando las neuronas sufren un proceso de desgaste. ¿Por qué es importante esto?

–Esa pregunta me tocaría a mí. ¿Por qué es importante esto?

–Porque las neuronas no se reproducen. Si usted ve las células del hígado o del riñón, se dará cuenta de que se van reproduciendo. En cambio, uno nace con una cantidad de neuronas fija, que se va desgastando a lo largo del tiempo. Podríamos decir que nuestro sistema nervioso nace con el tiempo contado. Las neuronas sufren un desgaste importante, sobre todo en las mujeres luego de la era menopáusica, cuando pierden hormonas sexuales (estrógenos y progesterona). En esos casos, en las mujeres (y también, digámoslo, en los hombres, porque hay una andropausia, nos guste o no) hay trastornos cognitivos que derivan del fenómeno de la pérdida de memoria.

–¿Se puede combatir?

–Si uno trata de solucionar eso con hormonas exógenas, administradas, pueden preservar al organismo del desgaste y revitalizar la memoria. Lo que pasa con el envejecimiento es que se pierde la memoria inmediata: las hormonas pueden ayudar a solucionar este problema. Por otra parte, hay enfermedades degenerativas y que afectan al sistema nervioso (por ejemplo, en el cerebro, la hipertensión arterial produce una isquemia) que también pueden ser controladas gracias a las hormonas.

–¿Cómo es que protegen estas hormonas?

–Regulando la expresión de genes protectores: factores tróficos para el cerebro, por ejemplo.

–¿Las hormonas son proteínas, no?

–No necesariamente... Hay hormonas proteicas y esteroides. Las proteicas son proteínas formadas por aminoácidos, pero las que nosotros estudiamos son esteroides derivadas del colesterol.

–Si no son proteínas, ¿qué son químicamente?

–Ciclopentanoperhidroferantreno.

–Ah, sí, ya veo..

–Tienen cuatro anillitos y distintos grupos funcionales. Las hormonas esteroides son muy específicas en su función: un andrógeno (hormona masculina) tiene su estructura típica; un estrógeno, la suya; lo mismo pasa con los glucocorticoides (reguladores de la glucemia, entre otras cosas), los mineralocorticoides (relacionados con la presión arterial). Digamos que hay una perfecta correspondencia entre estructura y función.

–Y con todo eso, ¿qué hacen ustedes?

–Empleamos modelos animales de neuropatologías. Tenemos por ejemplo un modelo de degeneración de la médula espinal: un animal mutante que semeja la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), la enfermedad que en Estados Unidos reconocen como...

–La que tiene el físico Stephen Hawking.

–Sí... Se van degenerando las neuronas, la persona va quedando inválida, llega a no poder comer y en cinco años se muere. Bueno, el ratoncito que nosotros tenemos, Wobbler, tiene en la médula espinal las mismas alteraciones que los enfermos de ELA. Nosotros vimos que el tratamiento con progesterona (esteroide femenino producido en la placenta y en los ovarios) prolonga la vida de estos animales y mejora todos los parámetros neuronales. Esas neuronas degeneran en el ratoncito no tratado, pero en el otro se preservan mejor. Otro modelo que tenemos es el de la lesión de la médula espinal. Tomamos ratas, las lesionamos en la médula espinal para reproducir lo que ocurre, por ejemplo, en los accidentes de motocicleta. Antes era en la guerra, cuando las balas perforaban la médula espinal y el lesionado quedaba paralítico.

–¿Y?

–Bueno, lo mismo pasa con los animales, pero tratándolos con progesterona nos aseguramos la integridad de la neurona y evitamos la espasticidad (la contracción de los músculos). Otro modelo, ya yendo al cerebro, son los animales que están en edad mediana de la vida (lo que equivaldría a unos 45 o 50 años de una persona). El cerebro, en cierta medida, produce neuronas (porque no es verdad que no producimos neuronas: hay neurogénesis en el hipocampo, el centro de la memoria). A medida que vamos envejeciendo, esa producción va disminuyendo. Administrando estrógenos, en el ratón, la neurogénesis se restablece en una edad mediana. Lo cual equivaldría en una mujer a darle una terapia de reemplazo en el momento de la menopausia: hay una ventana de oportunidad en lo que se denomina perimenopausia.

–Entonces sí se generan nuevas neuronas.

–Y pareciera ser que esas nuevas neuronas que se van formando son necesarias para mantener la memoria. No solamente los estrógenos actúan de esa manera: uno puede ejercitar la memoria para preservarlas. O las usa o las pierde. Hay dos modelos más para el cerebro. Son las enfermedades que involucran encefalopatías, ya sea por la presión arterial o por la diabetes. Tenemos animales hipertensos y diabéticos, que también pierden la neurogénesis. A ambos les damos estrógenos y se restablece. De esa manera, podemos permitir que esos animales continúen con una actividad superior del cerebro. O sea que las patologías cerebrales vinculadas con el envejecimiento, la hipertensión y la diabetes las podemos mejorar con estrógenos, mientras que las lesiones de la médula espinal y su degeneración las mejoramos con progesterona. Las hormonas tienen un papel fisiológico en estado normal vinculado con el bienestar, la memoria, la reproducción. En estado de enfermedad, cumplen el rol de protectoras que no se ven normalmente, salvo cuando las perdemos.

–¿Y alguno de estos modelos tiene posibilidad de pasar a humanos?

–Con respecto a la ELA y progesterona, estamos en relación con un grupo de neurólogos del Hospital Ramos Mejía, donde ya hay varios pacientes tratados con progesterona. En líneas generales, se puede decir que los pacientes han mejorado y prolongado su vida. Esos son trabajos que estamos llevando a congresos ahora.

–¿Cómo se produce la neurogénesis?

–Hay células progenitoras en el hipocampo, que se van dividiendo e integrando al hipocampo.

–¿Y por qué en otras partes del cerebro no?

–No se sabe. Pero lo que sí le puedo decir es que esa producción de neuronas es clave para nuestra supervivencia, porque, como le decía antes, conserva la memoria. No es casual que nosotros vivamos mucho más que un ratón.

–¿Cuánto vive un ratón?

–Lo máximo, dos años. Nosotros podemos producir de 1000 a 10.000 neuronas por día. Pero no se sabe por qué allí se producen y en el resto del cerebro no. Estas células progenitoras, bajo estímulos apropiados (un ambiente enriquecido, por ejemplo), producen neuronas. Le pongo un ejemplo con animales: si usted pone un ratón en una jaula con su comida y nada más, la neurogénesis disminuye; si le pone alrededor juguetes y le ofrece diversas actividades, aumenta. Sería equivalente a comparar un niño privado de sus padres con un niño que vive rodeado de sus padres: el que no tiene padres, al no estar sometido a muchos estímulos, tendrá una neurogénesis disminuida.

–¿Se conoce el mecanismo preciso?

–No. Puede haber genes reloj que pueden estar estimulando la producción de neuronas, por ejemplo. A nosotros nos interesa porque está hormonalmente regulado. Y así como hay factores que lo estimulan, otros lo inhiben: el estrés, por ejemplo, impacta negativamente sobre la neurogénesis. El impacto es lento, y el cerebro puede recobrarse. Pienso, ahora, en la gente de la Bolsa: debe tener una deficiencia de neurogénesis fenomenal. Pero se va a recobrar: cuando la Bolsa sube, se restablece. Es todo un proceso de neuronas que mueren y neuronas que son reemplazadas. La ventaja del tratamiento hormonal es que es simple, es barato y se puede emplear aquí y ahora.

–Pero esos tratamientos son experimentales por ahora.

–En el caso del estrógeno con las mujeres, pero no lo de la ELA. Por ahora tenemos muy buenos resultados.

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Imagen: Sandra Cartasso
 
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