Nosotras, travestis, trans, originarias, indias, muxes, weyes, negras y afrodescendientes, desde Latinoamérica y el Caribe, nuestra Abya Yala, manifestamos:

Nuestro promedio de vida es de 32 años y las razones de todas nuestras muertes son por causas evitables. Lejos estamos de poder un hacer un paro, no tenemos trabajo donde nuestra ausencia se note. No se nos piensa en paridad con hombres y mujeres. 

Nuestras muertes son responsabilidad de todos los estados y todas las patrias, todas las sociedades y culturas. Nuestras muertes se generan en todos sus instiruciones: familia, religión, academias –y subrayamos las jurídica y médico-psiquiátrica–, salud y la de seguridad. Nuestras muertes suceden y se callan en todos los movimientos sociales, trabajadores, campesinos, mujeres, originarios, migrantes, de clase, todos los gremios y todos los partidos políticos. Nuestras muertes son negadas y encubiertas por todos los Derechos Humanos, y hasta los de derechos de animales son una manera de evadir hablar de ellas. La Organización de las Naciones Unidas nos insulta a cada instante con unos Principios de Yogyakarta que al día de hoy aún son letra muerta. 

Como víctimas activas apostamos a la esperanza de un cambio acelerado del estado de cosas pero trabajamos con la realidad, vivimos en esta realidad. Y por eso vemos infructuoso a corto plazo hablarles a los asesinos agazapados y pedirles simplemente que “No nos maten”, hablarle a un Estado es dificultoso cuando somos un puñado las que tenemos alguna herramienta y lo poco conquistado, se niega, se tira, se anula, se cajonea.

Queremos entonces hablarle a la sociedad, al movimiento de mujeres y al feminismo: a la sociedad para que sepa que la intención es de reparar, pactos y lazos rotos. Como decía Maite Amaya (travesti anarquista cordobesa) “Mi cuerpo ya no cavando los túneles, sino construyendo los puentes”. Somos conscientes de lo avanzado por la sociedad de modo dispar, pero son apenas pequeños pasos, somos conscientes de todas las articulaciones activas y en crecimiento con el Movimiento de Mujeres y de todo lo aprendido y creado como estrategias y articulaciones vitales y potentes en sororidad con el movimiento feminista. En todo tenemos que seguir construyendo y aportando para ver florecer otra humanidad. No es ocultando la realidad que lo hemos de lograr. No es con negación y silencio que podremos avanzar a nuevas formas relacionales amorosas y constructivas desde allí, desde el abrazo primero sobre todo a las mujeres y al movimiento feminista es que expresamos: queremos un feminismo como articulación política de sororidad que supere la biología, que atienda a la clase, la etnia, la emergencia de este genocidio que se está ejecutando hacia nuestros cuerpos travestis y trans. Hay una accionar social asesino, pero se genera desde los discursos sociales y es llevado adelante con la persecución sistemática de las fuerzas de seguridad de los Estados, la falta de administración de justicia de las cortes y la falta de legislación coherente con el cuidado de la vida y los recursos para tramitarla. 

Queremos un feminismo que nos reconozca productoras de trabajo y sostenes de hogares, productoras de saber y en consecuencia abra sus líneas de financiación para ser gestoras y no simples población meta, que no nos invisibilice. Seremos aliadas a ese feminismo que proclama por todas y que aspira a cambiar este mundo. 

Queremos un movimiento de mujeres que antes de oponernos moralinas nos reconozca infancias en riesgo, entre los 8 y los 13 años asumimos nuestra identidad y quedamos en situación de calle, en prostitución, violencia y abandono. Hijas e hijos fruto también de su fracaso heterosexual frente a la maternidad y la paternidad. Que trabajen de manera consciente y vean que el campo de batalla está en los hogares que ustedes levantan día a día. Queremos que acepten que son ustedes mujeres madres, educadoras, médicas, reporteras, funcionarias, empresarias, quienes permiten que los padres, hermanos, tíos, abuelos, amigos y vecinos, pongan sus asquerosas y violentas manos en nuestros cuerpos. Hasta el presente sólo es visible una madre en nuestra defensa, Gabriela Mansilla, que lucha por los derechos de su hija Luana; no una organización o movimiento, una madre. 

Queremos responsabilidad y compromiso. 

Queremos que admitan y asuman el genocidio travesti.

Queremos una ley marco que nos libre del odio tal como la que cuida de la comunidad judía luego del holocausto y la afrodescendiente luego de la esclavitud y como la que tienen detenidos/as desaparecidas/os por la dictadura militar argentina.

Queremos que este año se apruebe con plazos para que en 2025 sea efectiva y en plenitud. 

Queremos una Ley de Indemnización para las víctimas de la persecución sistemática del Estado haciat perpetrado por las policías provinciales y nacionales, por los encarcelamientos, las vejaciones, las torturas y violaciones, las coimas, las secuelas físicas y psicológicas y el arrebato de nuestra niñez y juventud.

Queremos educación desde la Diversidad en la escuela primaria y secundaria y en las universidades, nuestras experiencias no son sólo sexuales sino relacionales. Hombres y mujeres son quienes reducen sus relaciones a lo genital mecánico. 

Queremos leyes de paridad creadas, revisadas y adaptadas para que sean de un 33 % de hombres, un 33 % de mujeres y un 33% de travestis. Laboral, gremial, y de representación político-partidaria,  

Queremos programas integrales donde se nos dé prioridad para el acceso vivienda y créditos. 

Queremos un Consejo Nacional Travesti para que gestione un presupuesto propio independientemente de la gestión de gobierno que hombres y mujeres voten.

Queremos geriátricos pensados desde nosotras para asegurarnos el trato digno.

Queremos cupo e incentivos en Universidades públicas y privadas.

Queremos una Ley antidiscriminatoria efectiva, reglamentada y con carácter punitivo pecuniario. 

Queremos defender la infancia y el futuro.  

Queremos que cese de inmediato la mutilación genital sin consentimiento de bebés que nacen intersex.

Nos deben vida, tiempo y amor. Queremos que nos lo paguen y la limosna de salir junto a ustedes en la foto de la pluralidad; no salva vidas, no alimenta el hambre ni abraza el después del desamor. 

Somos travestis y trans, quiérannos travestis y trans. Construyamos, eduquemos, soñemos un mundo sin violencias y accionemos por ese sueño. 

El motor de cambio es el amor.

 

Justicia por Diana Sacayán. 

Fue un trasvesticidio Basta de Miedos. 

Basta de Travesticidios y Femicidios. 

Basta de Hetero Winca Patriarcado.iUnaTravaMenos #NiUnaMenos.