Dadá
Cien años de actitud
Hace cien años, en plena guerra, en la aburrida y neutral Zurich, un grupo variopinto de artistas fundaron, sin saberlo y sin quererlo, un movimiento que se haría llamar Dadá, como el sonido que hace un bebé. En un lugar conocido como Cabaret Voltaire donde poetas, pintores y actores como Hugo Ball, Tristan Tzara, Hans Arp, Sophie Taeuber y Francis Picabia inventarían todo o casi todo lo que durante mucho tiempo se identificaría como moderno, iconoclasta, efímero, anticanónico: el fotomontaje, el collage, los recitales de poesía en vivo, las marionetas, los manifiestos, el under y, sobre todo, la actitud en contra de todo, del arte, del sentido, inclusive de ellos mismos. Fueron los genuinos abuelos del punk. Después de la guerra el movimiento se continuaría por Europa con figuras como George Grosz, Max Ernst, Man Ray o Marcel Duchamp. Mientras este año en Suiza se recordó el centenario con simposios y muestras, Radar reconstruye la historia de Dadá, la primera, quizás la última vanguardia.




















