Maite Lanata y la identidad de género a través de su personaje en 100 días para enamorarse
“Estos personajes hoy son muy necesarios”
Ya había sorprendido a los 11 años con su personaje autista en El elegido, y ahora Juani / Juan instala en la pantalla una temática que cada día adquiere mayor fuerza en la sociedad y que, dice, se relaciona con el debate por la ley de despenalización del aborto.
Juani / Juan debe luchar con la incomprensión de las autoridades escolares y de su propio abuelo.Juani / Juan debe luchar con la incomprensión de las autoridades escolares y de su propio abuelo.Juani / Juan debe luchar con la incomprensión de las autoridades escolares y de su propio abuelo.Juani / Juan debe luchar con la incomprensión de las autoridades escolares y de su propio abuelo.Juani / Juan debe luchar con la incomprensión de las autoridades escolares y de su propio abuelo.
Juani / Juan debe luchar con la incomprensión de las autoridades escolares y de su propio abuelo. 
Imagen: Telefe

Juani se faja los pechos, viste ropa holgada, anda en skate y oculta su pelo rubio debajo de una gorra. Su cuerpo de mujer le genera incomodidades e incertezas, y ocultar cualquier indicio de femineidad le cuesta las burlas y el acoso de sus compañeros de clase. Su historia, creada por los autores de la tira de Telefé 100 días para enamorarse (lunes a jueves a las 21.45), caló hondo en los espectadores y traspasa la pantalla del prime time televisivo para instalar el debate de la identidad de género en todos los medios y redes sociales. 

“¿Vos ves una mujer en mí? No, má. Yo tampoco. Me siento un varón”. Con esa escena, Juani logró traducir en palabras su condición de chico trans frente a su madre, Antonia (Nancy Duplaá), y volvió a abrir el juego en el desarrollo de una trama que crece en cada capítulo gracias a la sensibilidad y madurez de Maite Lanata, la joven actriz que le da voz y cuerpo a esa interpretación. Con 18 años, la intérprete divide sus jornadas entre las grabaciones en las que da vida a Juani (que acaba de anunciar en el hogar y la escuela su firme intención de ser llamado “Juan”), y las funciones de Jazmín de invierno, obra con la que debutó en el teatro independiente (ver aparte), al mismo tiempo que espera el estreno de Yanka y el espíritu del volcán, película sobre la cultura mapuche que la tiene como protagonista y que llegará a los cines en septiembre.

Entrenada en desafíos actorales, Lanata actuó por primera vez con 11 años en El elegido, novela donde asumió el papel de Alma, una nena con autismo, por el que obtuvo una nominación a los Premios Martín Fierro como revelación. Más tarde llegarían personajes como el de Julia, quien entabla una amistad con una chica trans en la película Mía, y el de Luna, una joven secuestrada dentro de una cárcel, en la primera temporada de El marginal.          

“Los personajes que me toca interpretar son muy necesarios y eso luego se ve en la repercusión que tienen. Cuando interpreté mi primer personaje, Alma, no se trató el autismo desde un lado de conciencia social o desde lo psicológico, pero sí se expuso la problemática. En el caso de Juani, en cambio, sí se trata más a fondo la realidad de los chicos trans, en muchos aspectos. Muchos chicos se ven reflejados, y algunos me cuentan que sus padres se están haciendo preguntas que antes no se hacían. Alguno me ha dicho: ‘Mi mamá me preguntó si me gustan las chicas o los chicos’. Que las preguntas y las dudas que surgen en la novela también surjan en las familias es interesante, porque es una manera de llegar que va más allá de lo que te puede decir un profesional especializado en el tema”, señala la actriz, quien cursa actualmente una licenciatura en Actuación para nutrir su oficio.  

La complejidad e intensidad del personaje llevaron a Maite a subir la apuesta en su desempeño actoral. Su caracterización y compromiso refuerzan el abordaje genuino de la temática y hacen a la audiencia testigo de su transición de mujer a hombre, un proceso que comenzó a vivir en soledad pero que finalmente decidió compartir con su familia y amigos. “Yo estoy seguro de mí mismo, y no quiero caretearla más. Quiero que sepan que soy Juan, y así me gustaría que me llamen”. Así, en un primer plano, y mirando fijo a cámara, Juani reveló su nueva identidad.  

–Lo que vive Juani en la ficción genera debate y marca agenda, sobre todo desde que logró contarle a su mamá (Nancy Dupláa) que se siente un varón. ¿De qué manera le llegan esas repercusiones?

–La serie repercute en un amplio sentido, no sólo en los chicos trans que se ven reflejados en algunas de las situaciones que le pasan a Juani, sino también en las chicas, en lo que respecta a su orientación sexual, porque el personaje progresó pero, en un principio, cuando comenzó a decir que le gustan las mujeres, muchas chicas lesbianas se sintieron identificadas. Luego, cuando se visibilizó la problemática de la identidad de género también empezaron a aparecer comentarios en las redes de chicos que tienen dudas sobre esto y están en una búsqueda, y de otros que ya tienen definida su elección. Me ocurre también que recibo devoluciones en el teatro, cuando salgo de hacer las funciones, de chicos trans que vienen a verme porque me ven en la novela y me dicen que están muy orgullosos de la manera en la que se está tratando el tema, y manifiestan que les parece muy necesario que esto se ponga sobre la mesa, porque su realidad nunca se había tratado en televisión, y menos en una tira diaria.    

–¿Y qué le sucede cuando chicos trans que pasaron por el mismo proceso que está atravesando su personaje le agradecen el respeto con el que asume esta interpretación?   

–Me pone en un lugar de una responsabilidad grande para seguir tratando este tema con la mayor seriedad posible, pero también me pone muy contenta porque tener la oportunidad de hacer un personaje así está buenísimo. Estoy orgullosa de que haya tantos chicos que se ven reflejados en Juani. Creo que esa identificación se produce porque los autores crearon este personaje basándose en experiencias reales, sin prejuicios ni estereotipos. 

–¿Cómo fue el trabajo de componer a Juani?

–Indagué en la temática con el apoyo de mi vieja, que tenía algún conocimiento al respecto por haber estudiado psicología, pero también me ayudó mucho la información que pudo brindarme la Asociación de Familias Diversas de Argentina (AFDA), a través de la cual pude conocer experiencias de algunos chicos trans. Además, vi el documental español El sexo sentido, que aborda de manera interesante la transexualidad, y la película Conociendo a Ray. Con ese material empecé a grabar, y después tuve la oportunidad de conocer casos reales a partir de un capítulo que salió hace poco en el que Juani participa de un grupo al que asisten chicos trans para hablar de su experiencia. En los cortes que se hacían entre las escenas, ellos se hacían muchas devoluciones y se daban consejos, y yo me uní a la charla porque era interesante y porque me ayudaba observar su gestos. Por ejemplo, la mayoría tiene el tic de levantarse la remera, ya que ocultan sus pechos, y me apropié un poco de eso porque yo no transito esa incomodidad con mi cuerpo pero ellos sí, y la información que me brindaron es mucho más fiel que cualquier otra cosa teórica que pueda encontrar. 

–¿Recibe también devoluciones de padres o madres de chicos y chicas que experimentan dudas con su género?

–En Twitter, por ejemplo, hay chicos trans que me dicen: “Ahora mi mamá me preguntó si me gustan las mujeres” o “Ahora, con este personaje, mi mamá empezó a dudar de mi identidad de género”. Yo no dimensioné que una novela iba a poder repercutir en algunas personas de esa manera. Son temas muy importantes, y que a una familia se le abra la mente por ver un personaje me parece increíble. En la novela se refleja muy bien lo que ocurren en las distintas generaciones de la familia de Juani. Por ejemplo, el personaje de Osvaldo Laport, que interpreta a su abuelo, demuestra en muchas escenas ser un hombre muy negador y cerrado que no acepta los cambios y los sentimientos que está teniendo su nieta. Por otro lado, el personaje de Nancy Dupláa, su mamá, negaba al principio todas las incomodidades que tenía su hija, pero una vez que Juani le cuenta lo que siente, el amor hace que la acompañe y la entienda.            

–¿Y su familia en la vida real cómo reaccionó a su decisión de encarar este papel?

–Mis viejos no tienen prejuicios, entonces nunca plantearon dudas frente a este trabajo y están contentos al ver que este personaje tiene un soporte social. Mi abuelo, en cambio, sí se parece un poco al personaje de Laport, mi abuelo en la ficción (risas) y me dijo: “¿Te parece hacer un personaje así?”, pero ahora llora con las escenas emotivas de Juani y está cambiando su forma de pensar.

–Este papel aparece para acompañar un momento histórico en el que se toma dimensión cada vez más la realidad de las personas transgénero, una situación que empezó a visibilizarse con la Ley de Identidad de Género y aún más con el surgimiento del Ni Una Menos que ayudó a tomar conciencia sobre la discriminación y la violencia hacia estos sectores...

–Sí, y además esta temática también se vincula con la lucha por el aborto legal. He leído notas de chicos transgénero que, aun cuando toman hormonas, quedan embarazados pero no pueden o no quieren llevar adelante un embarazo y pasan por un sufrimiento increíble, como le ocurre a muchas mujeres. Por eso, al momento de hablar de la legalización del aborto se habla de que la ley está dirigida a todas las personas gestantes.      

–¿Cree que se aprobará esta ley?

–Tengo expectativa en que se va a aprobar. Espero que no haya tanta presión hacia los senadores. Creo que el apoyo de gran parte del campo artístico sirvió mucho para que otras personas, que quizá estaban al margen y no opinaban, se involucraran.

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