Opinión
Corrupción en la granja

Una de las premisas de la actual gestión nacional y de la provincia de Buenos Aires, es lograr que la realidad no tenga importancia, reemplazándola por consignas triviales, reiteradas hasta el hartazgo. Es por eso que no hay discurso oficial ni conferencia de prensa en la que no se aluda a que “entre todos lograremos tener un futuro”, la “pesada herencia”, o más recientemente “la tormenta”. En eso se centraron los diferentes entrenamientos (couchings) a que se sometieron las más altas autoridades nacionales y provinciales actuales. El director de esta orquesta, siempre fue el asesor presidencial Jaime Duran Barba, tristemente célebre por calificar a Hitler como un tipo “espectacular”. Se impone recordar que el hoy desplazado presidente del Banco Central Federico Sturzenegger, en conferencia dada en los Estados Unidos, relató sonriente que el citado asesor, en un “couching para la campaña 2015”, le dijo que “no propusiera nada”. Cuenta Federico que, la explicación de Duran Barba fue para que no tuviera que responder preguntas sobre la inflación. Agregó que le recomendó que cuando estuviera en el gobierno podría hacer lo que quisiera, pero en la campaña solo debía hablar de su familia y sus hijos pero no proponer nada. Esta breve anécdota permite ejemplificar cuál es el verdadero sentido de entrenar candidatos para que hablen de las nimiedades que se les ocurran, pero nunca de las verdaderas intenciones de su futura gestión. De ese modo, evitarían que la realidad tenga trascendencia en la opinión de los votantes e incluso se verían relevados de tener que responder incómodas cuestiones como la de la inflación. Más recientemente, la asombrosa conferencia de prensa de hace pocos días del presidente Macri es tal vez la más cruda síntesis de aquella estrategia duranbarbista de negación, esquive y falsedades que, probablemente, no reconozcan antecedentes en la historia política argentina. Con la misma expresión caricaturesca habitual, ensayada, aunque con un inocultable nerviosismo, el Presidente mintió una vez más. Falseó acerca de la energía gasífera, la creación de cientos de miles de empleos, la baja de la inflación, incluidos los delitos electorales tanto administrativos como criminales. Preguntado al respecto, y en especial sobre el origen del dinero que fraudulentamente ingresó en la campaña de Cambiemos, señaló que “ya la hemos escuchado a la gobernadora hoy a la tarde… (sic)”, agregando que iban a dar “un paso más adelante, con una ley”, bla, bla, bla. Afirmó que la futura ley será para terminar con “la discusión de si firmé o no firmé recibo (sic)”. Es bueno recordar que la gobernadora Vidal, un rato antes en la conferencia de prensa a la que aludía el presidente, se refirió a estos crímenes señalando que “todos los partidos han tenido dificultades en distintas campañas”.

Se impone recordar que la Constitución de la Provincia de Buenos Aires en su Art. 3 indica que “…También agravian y lesionan la sustancia del orden constitucional los actos de corrupción…” y en su art. 59 señala que “…La Provincia contribuye al sostenimiento económico de los partidos políticos, los que deberán dar publicidad del origen y destino de sus fondos y patrimonios”. A su vez, La Ley 26215, de financiamiento de los partidos políticos, regula las limitaciones a que están sujetos los partidos políticos. Así, en su  art. 15 “Prohibiciones” expresa que “Los partidos políticos no podrán aceptar o recibir, directa o indirectamente: a) contribuciones o donaciones anónimas. No podrá imponerse a las contribuciones o donaciones el cargo de no divulgación de la identidad del contribuyente o donante…”. Es decir, tanto la Constitución de la Provincia de Buenos Aires, como la ley específica, prohíben las maniobras –en el caso la falsedad de la identidad de los donantes–,  que la gobernadora Vidal denomina “dificultades” y las encuadran como actos de corrupción. Esta malversación del lenguaje nos recuerda el discurso del entonces ministro de Educación, hoy senador involucrado en estos hechos de corrupción, Esteban Bullrich, en el Coloquio de IDEA. Allí, refiriéndose al desayuno granjero con panceta y huevos que acababan de deglutir señaló que en él: “La gallina se comprometió, puso huevos, pero el que realmente se comprometió fue el cerdo. Nosotros queremos el compromiso del cerdo en la educación”, agregó.

Llevar estos crímenes a la discusión sobre si “firmé o no firmé recibos”, llamarlos “dificultades”, o pretender que pensemos que un cerdo puede comprometerse ofende nuestra condición ciudadana. Finalmente, la realidad, que para la inmensa mayoría de los argentinos sí tiene importancia, indica claramente que la comprobación del fraude cometido en el financiamiento de la campaña de la gobernadora Vidal, no sólo la compromete civil y penalmente, sino que además, pone en seria duda la legitimidad de su triunfo.

* Ex juez federal.

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