La película de Damien Chazelle sobre Neil Armstrong y la misión del Apollo 11
Rapsodia lunar
Después de La La Land, el musical que tuvo su momento fallido en los premios Oscar, equívoco que no le quitó ni un poco de su encanto, el director Damien Chazelle decidió repetir la experiencia cinematográfica con el mismo actor protagónico, Ryan Gosling, pero para una historia muy diferente: la de Neil Armstrong, el primer astronauta, y el primer hombre, en pisar la Luna. First Man, título traducido como El primer hombre en la Luna, es una película preocupada, sobre todo, por transportar al espectador hasta esos años ‘60 y aquella tecnología dura y arriesgada que resulta sorprendente y hasta increíble para este mundo actual de computadoras y precisiones. También pone el dedo en el riesgo que significaba ser astronauta, los peligros para la psiquis y el cuerpo, la determinación y el carácter necesarios para meterse en una lata de metal y lanzarse al espacio. El film ya tuvo sus controversias: Donald Trump, por ejemplo, se quejó porque omite la recreación del momento en el que Armstrong planta la bandera de Estados Unidos sobre la Luna. Chazelle evita esta y otra iconografía patriotera: tampoco está la llamada al entonces presidente Nixon. Entre las vidas privadas de los profesionales y las luchas internas, políticas y técnicas, de la NASA, First Man es una película para estos tiempos, que intenta recuperar el coraje y el asombro, el músculo, el cerebro y el alma que hicieron la epopeya.


















