El jefe de los espías cambió su versión sobre los 70 mil dólares que recibió de un financista brasileño
Ahora Arribas dice que vendió muebles
Ante la comisión bicameral de Inteligencia, el director de la AFI desmintió tanto su propio comunicado de hace 10 días como al propio Mauricio Macri, quien había asegurado que la plata depositada en Suiza provenía de la venta de un departamento.
Gustavo Arribas asistió a dar explicaciones pero no presentó ninguna prueba a los legisladores.Gustavo Arribas asistió a dar explicaciones pero no presentó ninguna prueba a los legisladores.Gustavo Arribas asistió a dar explicaciones pero no presentó ninguna prueba a los legisladores.Gustavo Arribas asistió a dar explicaciones pero no presentó ninguna prueba a los legisladores.Gustavo Arribas asistió a dar explicaciones pero no presentó ninguna prueba a los legisladores.
Gustavo Arribas asistió a dar explicaciones pero no presentó ninguna prueba a los legisladores. 
Imagen: DyN

Acostumbrado a no rendir cuentas, el titular de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Gustavo Arribas, llegó al Congreso y se presentó ante los legisladores de la comisión Bicameral de Fiscalización de los Organismos de Inteligencia sin ningún documento que acredite su proclamada inocencia. Sólo con su palabra, Arribas negó nuevamente haber recibido 600 mil dólares de sobornos por parte de Leonardo Meirelles, un operador financiero de la firma brasileña Odebrecht, involucrada en el escándalo de corrupción conocido como Lava Jato. Pero más allá de no mostrar ningún papel, Arribas cambió ahora su versión sobre los 70.495 dólares que sí reconoce tener en su cuenta en Suiza. Sostuvo que esa transferencia fue por la venta de los muebles de su casa de San Pablo: “mesas, sillas, cuadros”, y no el “inmueble”, como él mismo había dicho en un comunicado oficial luego de su regreso de vacaciones en Brasil y varios días después estallado el escándalo. Esta nueva versión también se contradice con lo que había prometido el presidente, Mauricio Macri, quien al defender a su jefe de Inteligencia aseguró que presentaría la documentación de la venta del departamento.

Arribas llegó al mediodía al edificio que funciona como anexo del Senado acompañado por la segunda en la escala jerárquica de los espías, Silvia Majdalani. Subieron hasta el sexto piso e ingresaron, junto a un asesor de del que nadie brindó nombre ni función, al despacho donde esperaban los legisladores para el encuentro a puertas cerradas. Estaban el presidente de la comisión, el senador radical Juan Carlos Marino, los también senadores Oscar Castillo (UCR) y Roberto Basualdo (peronismo disidente), los diputados oficialistas Daniel Lipovetzki (PRO) y Miguel Bazze (UCR); las diputadas del FpV-PJ, Juliana Di Tullio y Teresa García, y la massista Marcela Passo.

“Yo sólo puedo decir lo que ya dije a la justicia”, soltó Arribas, el único en hablar. El funcionario negó haber recibido sobornos y reiteró que ya había presentado su descargo en Tribunales. El ex intermediario de futbolistas reiteró que presentó ante el juez Ariel Lijo un email de una operadora del Credit Suisse en la que figuraba el depósito bancario de 70.495 mil dólares y el extracto de su cuenta bancaria en Suiza. Aunque los legisladores no vieron ni copias de esos documentos con los que Arribas decía despejarse de las sospechas sobre corrupción.

Algo nervioso, el jefe de los espías trató de disculparse ante los legisladores. “Tienen que entender que yo no vengo de la política”, les dijo. Algunos le recordaron que estaba ahí como funcionario político del Gobierno.

La interpelación puso más nervioso al funcionario macrista. “Los 70 mil dólares fueron por la venta de bienes muebles”, dijo sobre el depósito investigado de su cuenta bancaria.

–¿Muebles, sillas, mesas? –indagó un legislador.

–Cuadros –agregó Arribas sin más detalles.

Las palabras de Arribas chocaron con la declaración por escrito con que él mismo se defendió públicamente, luego de regresar de vacaciones en Brasil, vacaciones que no abandonó a pesar que ya había estallado el escándalo que lo involucraba. En ese texto afirmaba que el depósito bancario era por la venta del departamento familiar que tenía en San Pablo y que no podía dar el nombre del comprador porque le había pedido expresamente que no lo nombrara. “La única de las cinco transferencias que me adjudican y que mi banco recibió y acreditó en mi cuenta es la de U$D 70.495 que responde a parte del pago de la venta de un inmueble. Dicho inmueble fue precisamente mi casa, en la que viví entre inicios del 2008 hasta mediados del 2013, lugar donde nació mi hija menor”, dijo textualmente en el punto 6 del comunicado fechado el 24 de enero. En el punto siguiente responsabilizaba al supuesto comprador, del que jamás mencionó su nombre, de haber elegido al financista brasileño condenado por corrupción: “Debo aclarar que este operador fue elegido por el comprado para efectuar parte del pago de dicho inmueble”. La nueva versión de Arribas dejó en offside también al presidente: “Es muy claro que lo que manifiesta Arribas es que vendió un departamento y que un señor, que le pagó un saldo de precio, usó un cambista importante”, aseguró Macri en conferencia de prensa el 17 de enero.

“Yo no sabía”, “no me acordaba”, “no estaba mi contador”, fueron algunas de las respuestas del jefe de los espías ante las repreguntas de los legisladores, luego que revelara que no se trató de la venta de un inmueble.

El encuentro ante la bicameral tiene una versión taquigráfica, que la justicia podría requerir en caso que las declaraciones de Arribas, que trascendieron tras el encuentro en la comisión, no concordaran con la declaración del funcionario en los Tribunales.

Por otro lado, el cuestionario sobre las filtraciones y la difusión de las escuchas judiciales a CFK y el ex jefe de la AFI, Oscar Parrilli, quedaron truncas. “Es de extrema gravedad”, dijo Arribas y se comprometió a responder en el próximo encuentro de la bicameral pactado para marzo. Se comprometió a responder también entonces, las 20 preguntas sobre su causa judicial que por escrito formularon las diputadas del FpV-PJ. Para entonces, también quedó pendiente, su respuesta sobre las versiones que indicaban que había pedido una ley para que la AFI pudiera detener personas. Cuando lo consultaron sobre este último punto, Arribas solo sonrió.

“Es un acontecimiento que sucedió en 2013, Arribas no estaba en la Argentina”, dijo Marino al término del encuentro que definió como “excelente”. El senador radical evitó describir las diferencias sobre los bienes que Arribas dijo haber vendido y por los cuales recibió el único depósito que reconoce en su cuenta bancaria de Suiza.

La diputada García, quien había reclamado en dos pedidos formales la presencia de Arribas en la bicameral, sostuvo que el titular de la AFI “desconoce el resto de las transferencias a las que refiere” la causa penal en la que se lo investiga. “Como el fiscal (Federico) Delgado ya pidió información a Brasil, vamos a esperar esas respuestas”, afirmó.

“Si Arribas no se presentaba espontáneamente en la Justicia me parece que estaba muy mal y si la Justicia lo condena voy a ser el primero en pedirle la renuncia”, agregó Marino.

Arribas y Majdalani se retiraron rápido tras el encuentro y sin realizar declaraciones.

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