Fortalecer la autonomía de las mujeres

La sanción de la ley 26.485 colocó a Argentina entre los primeros países de la región en pasar de una ley dirigida principalmente a lograr medidas de protección para situaciones de violencia familiar, a una ley integral que propuso comprender las violencias contra las mujeres como un problema social complejo que requiere políticas multidimensionales. Años más tarde, a partir de las movilizaciones multitudinarias contra los femicidios, esta forma extrema de violencia ingresó en la agenda pública y política dando lugar a una conversación pública más amplia sobre las violencias hacia las mujeres, y habilitando un discurso social a favor de la igualdad de género. 

En 2016, el Poder Ejecutivo difundió un Plan Nacional de Acción contra las Violencias, operativizando la Ley 26.485 en acciones concretas que buscan articular los distintos poderes y reparticiones dentro del Estado, en todos los niveles (nacional, provincial y municipal). Sin embargo, las acciones desplegadas hasta el momento se concentran en gran medida en relación a la violencia doméstica y los femicidios, con enorme disparidad según los territorios. Siguen sin abordarse suficientemente las circunstancias habilitantes que les dan lugar, así como las relaciones del femicidio con otras formas de violencia en todos los ámbitos de la vida social, política y económica, donde todavía persisten las discriminaciones múltiples que contribuyen a una cultura de subordinación de las mujeres y las identidades feminizadas. En un contexto de crisis económica y de ajuste fiscal, claramente no se ha priorizado la necesidad de fortalecer las autonomías de las mujeres como paso indispensable para prevenir y superar situaciones de vulnerabilidad y violencia. Abordar las violencias que se producen y reproducen en espacios de trabajo, en ámbitos educativos, de actuación política y en la atención de la salud de las mujeres es indispensable para avanzar en un cambio cultural que ponga el respeto por la integridad en el centro de la agenda. Para eso, es preciso profundizar en estrategias novedosas (pedagógicas, estructurales, transformadoras) que superen la tentación punitivista que pocas respuestas han dado a las mujeres y sus derechos.

Natalia Gherardi: Abogada, directora del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA).

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