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La columna de Carolina Fernández

Entre el derecho a la alegría y el silencio cómplice

La cancha, históricamente, ha sido ese lugar en el que el sistema al que estamos sometidos nos da una tregua hecha grito y alegría. Pero ¿qué pasa cuando hay algunos jugadores con pasados malditos, denuncias, testimonios de personas que sufrieron enormemente sus violencias?

El silencio cómplice no previene nuevas formas de violencias machistas sino que asegura las próximas aun no cometidas. Sebastian Freire