La Unión Industrial Argentina registró una baja del 6,1 por ciento en julio
La industria sigue sin encontrar su piso
La central fabril advirtió que la nueva devaluación y la escalada de las tasas barrió con las débiles señales de recuperación que se habían registrado en algunos sectores.
La tasa por adelantos en cuenta corriente para las pymes promedió 77 por ciento en julio.La tasa por adelantos en cuenta corriente para las pymes promedió 77 por ciento en julio.La tasa por adelantos en cuenta corriente para las pymes promedió 77 por ciento en julio.La tasa por adelantos en cuenta corriente para las pymes promedió 77 por ciento en julio.La tasa por adelantos en cuenta corriente para las pymes promedió 77 por ciento en julio.
La tasa por adelantos en cuenta corriente para las pymes promedió 77 por ciento en julio. 

La industria se desplomó en julio 6,1 por ciento en relación al mismo mes del año pasado. La decimoquinta caída consecutiva en la producción manufacturera fue reportada este lunes por el Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (CEU-UIA). La contracción estimada es significativamente superior a la tímida caída de 1,9 por ciento informada para el mismo período por el Indec. La central empresaria advierte que la debacle industrial se profundizará como consecuencia del salto en el tipo de cambio y la suba en las tasas de interés. 

“Los sectores industriales que parecían haber encontrado un piso a su caída en los niveles de actividad se verán afectados en los próximos meses por la coyuntura macroeconómica aún más complicada en términos de demanda y acceso al financiamiento”, expresa el informe de la UIA. Durante los primeros ocho meses del año la actividad manufacturera retrocedió 7,6 por ciento para la central fabril. El Indec había medido una baja del 8,4 por ciento para el mismo período.

Seis de cada diez rubros industriales analizados por la central empresaria presentaron caídas interanuales. La contracción más profunda se registró en el sector automotor, que marcó un retroceso del 47,8 por ciento interanual. Desde el CEU-UIA indicaron que en ese rubro reside la diferencia de julio con la medición del Indec. Los industriales se basaron en la producción de autos para estimar el desempeño sectorial mientras que el organismo estadístico incluyó carrocerías, donde el desempeño no fue tan negativo. El resto de los sectores mostraron un ritmo de caída más moderado. 

En línea con la menor producción de acero y aluminio, el rubro metales básicos cayó 8,5 por ciento. La industria metalúrgica marcó una merma del 7,7 por ciento en gran medida por la menor demanda de carrocerías, remolques y semirremolques. La producción de papel y cartón cayó 5,1 por ciento mientras que la golpeada actividad de edición e impresión lo hizo en 3,5 por ciento. La merma en la producción industrial es acompañada por una profunda caída en el uso de la capacidad instalada y falta de inversión.

El marcado deterioro sectorial es acompañado por un sostenido proceso de destrucción de puestos de trabajo y precarización del empleo que solo se compara con la crisis que derivó en el estallido del régimen de la convertibilidad. “Son diecinueve los meses consecutivos de caída mensual en el plano laboral. En términos interanuales, la industria registró en junio 62.748 empleos formales menos. Una caída de 5,4 por ciento”, advierte el informe. Los registros del Sistema Integrado Previsional Argentino muestran que el empleo industrial retrocedió en 42 de los 43 meses de la gestión de Macri cubiertos por las estadísticas.

La política de ahogo monetario desplegada por el Banco Central como parte de su fallida estrategia para controlar los aumentos de precios se traduce, sin embargo, en la desaparición de los mecanismos de financiamiento para las empresas. “Las elevadas tasas de interés siguen afectando la producción. La tasa de adelantos en cuenta corriente, la principal línea de financiamiento de corto plazo de las pymes, se ubicó en agosto en un promedio del 77,2 por ciento pero alcanzó valores mucho más altos a fin de mes”, expresa la UIA al señalar que el financiamiento al sector privado no financiero registró en agosto un desplome en términos reales del 28 por ciento. 

Al fuerte deterioro en las condiciones de financiamiento se suma la caída en los ingresos de las empresas por el desplome en las ventas en un mercado jaqueado por la pérdida de poder adquisitivo de los consumidores. El resultado es un marcado incremento en los niveles de mora. 

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