El martes 8 de octubre en el Teatro Opera
El recital de Conduciendo a Conciencia, una cita de honor
León Gieco, Los Tipitos, Raúl Porchetto, Hilda Lizarazu, Lito Vitale, Eruca Sativa y Benito Cerati, entre otros, volverán a levantar las banderas solidarias de la asociación surgida del dolor por las muertes jóvenes del 8 de octubre de 2006.
"Visibilizar esta realidad para nosotros también es un legado que llevamos", dicen los músicos."Visibilizar esta realidad para nosotros también es un legado que llevamos", dicen los músicos."Visibilizar esta realidad para nosotros también es un legado que llevamos", dicen los músicos."Visibilizar esta realidad para nosotros también es un legado que llevamos", dicen los músicos."Visibilizar esta realidad para nosotros también es un legado que llevamos", dicen los músicos.
"Visibilizar esta realidad para nosotros también es un legado que llevamos", dicen los músicos. 
Imagen: Sandra Cartasso

Existe en la Argentina un Día del Estudiante Solidario. El punto de partida fue sumamente doloroso: la muerte de nueve chicos y chicas y una docente del colegio Ecos, cuando volvían de una actividad solidaria en una escuela rural de El Impenetrable. El micro en el que viajaban fue embestido de lleno por el conductor de un camión que manejaba alcoholizado, y que también murió. Cada 8 de octubre se recuerda desde entonces esta “tragedia”, que por haber sido evitable no puede ser catalogada exactamente como tal. Entre todas las actividades de Conduciendo a Conciencia, la asociación que nació transformando este dolor en acción, un recital anual reúne a artistas solidarios, que se suman con su música a esta campaña. León Gieco, Los Tipitos, Raúl Porchetto, Hilda Lizarazu, Lito Vitale, Eruca Sativa, Sandra Vázquez, Chango Spasiuk, Javier Malosetti, Alejandro Lerner, Leo García, Andrés Giménez y Benito Cerati serán de la partida esta vez, entre otros artistas de una grilla rica y amplia, que se extenderá el próximo martes 8 de octubre en el teatro Opera.

Desde el primer aniversario de aquel choque mortal, ocurrido en 2006, los padres y madres, las familias y sobrevivientes que crearon Conduciendo a Conciencia, entendieron que la música es un vehículo privilegiado, amoroso y convocante, para hablar de lo que pasó y no debe volver a pasar. Y para rescatar una virtud de aquellos a quienes perdieron: la experiencia solidaria que habían emprendido, su mirada puesta en el otro. Por eso Conduciendo a Conciencia hoy sigue yendo a las escuelas rurales, cada vez a más, también a hospitales y salas de primeros auxilios. Lo recaudado en este concierto será destinado a esas escuelas y hospitales. A diferencia de otros años, y por los costos operativos que implica el traslado, esta vez no se piden alimentos y ropa a modo de entrada, sino que se comprarán en las diferentes provincias. Las entradas, que cuestan entre $400 y $600, están a la venta a través de Ticketek (al igual que el Opera, la empresa se suma solidariamente junto a los artistas a la campaña).


Reunidos para la charla con Página/12 en el estudio y casona familiar de los Vitale en San Telmo (con toda su carga mítica, a esta altura, para la música popular, por todo lo que aquí se “cocinó”), muchos de los que serán protagonistas de este concierto intercambian bromas, anécdotas, recuerdos. Son a esta altura “una cofradía”; los unió la tragedia, la conciencia de que hay que hacer algo para que no se repita. Desde entonces, muchos de estos músicos y estos padres se hicieron amigos, se juntan a comer, a guitarrear. Y a planear estos conciertos para cada 8 de octubre, cada vez con más despliegue. Algo del orden de la “resiliencia” (es Gieco el que trae la palabra a la charla) se pone entonces en juego, más allá de todos los logros visibles.

Gieco, Porchetto, Lizarazu, Vitale, Vázquez, Raúl Rufino y Walter Piancioli de Los Tipitos, Gabriel Pedernera de Eruca Sativa, llegaron para charlar sobre este show especial. También Diego Molina, quien perdió a su pareja Mariana, docente que acompañaba a los chicos, y actualmente es presidente de Conduciendo a Conciencia; Alba Sáenz y Carlos Ecker, padres de Federico; Lucila de la Serna, mamá de Benjamín. “Va a ser un show muy ecléctico, con mucho cruce de artistas y eso está buenísimo”, se entusiasma Rufino, uno de los que se “cargan al hombro” con Los Tipitos el concierto acompañando a los artistas que tocan sin su grupo.

-¿Cuál es el sentido, para cada uno de ustedes, de formar parte de este concierto?

Lito Vitale: -La concientización, el primero. Este trabajo que hacen los padres y madres a partir de una tragedia tremenda, es fuertísimo, y también nos hace a nosotros mismos tomar conciencia. A mí me pasó algo tragicómico: cuando me mandó Virginia (Taranto, encargada con el Grupo Dharma de la producción de la fecha, también solidariamente) los textos que tenía que grabar para los videos en las redes sociales, el primero que tomé es el que alerta sobre no manejar usando el celular. Lo grabé y me escuchó mi hijo de 14 años. Me miró y me dijo: Papá, ¿qué decís? ¿Y vos qué hacés cuando manejás? Nos reímos, pero finalmente también tomé conciencia, justamente, de eso que hacemos casi todos los que manejamos.

Raúl Rufino: -Eso por un lado. Por el otro, la enorme satisfacción de poder seguir con la obra de los pibes, que sigue en manos de los padres. Y acompañarlos en esta cruzada siempre nos hace sentir muy bien. Esto que dice Lito nos pasa a todos y es terrible. Estamos automatizados y no podemos despegar de ahí, de estar atentos al celular. No es una actitud sana.

Walter Piancioli: -Yo uso moto y auto, y desde los dos lugares veo mucha gente inconsciente, manejando con desprecio por la vida, sin respeto por el otro, por lugares donde no se debe. Nuestro rol es secundario, en realidad. Nosotros venimos a apoyar a los padres que trabajan todo el año y constantemente por los demás. Hicieron de algo trágico una cosa maravillosa. Y no sólo se juntan y organizan, van, llevan las cosas y hacen estos eventos. También nos hacen tomar conciencia, a nosotros mismos y de rebote, de lo peligroso que es estar detrás de un volante. El de ellos es un trabajo de hormiga que va dando sus frutos.

León Gieco: -Eso se llama resiliencia, transformar algo negativo en otra cosa, positiva. Estos padres, queriéndolo, han salvado muchas vidas. Han hecho un trabajo muy, muy transformador. Yo estoy con ellos desde el primer día. Fui porque el hijo de Osqui Amante tenía un grupo con Benjamín, se llamaban Vento. El me comentó esto y yo le dije: vamos. Ahí me encontré con otros músicos como Luis Alberto (Spinetta), que fue la primera de las presencias fuertes que tuvo toda la campaña, porque su hija iba a ese colegio y era amiga de los chicos. Ahí nos conocimos con los padres. Empezamos a hacer estos conciertos y siempre estuve, una sola vez no pude porque justo estaba en Bolivia, pero dejé un video tocando. Y también la resiliencia es a un nivel más personal. Por ejemplo, generalmente nosotros nos juntamos en la casa de Lali y Héctor. Y es como el sótano del bien, ahí resolvemos todas las cosas (risas). Comemos, tocamos, nos reímos, y pensamos estos conciertos. Resolvemos todo y creamos y tocamos. Finalmente Benjamín les llenó la casa de músicos. Ellos nunca hubiesen pensado que dos o tres veces por año estaríamos todos tirando canciones en esa casa, guitarreando después de la cena.

Raúl Rufino: -Ahí se gestan todos estos eventos, y cada vez nos salen, modestia aparte, mejor. ¡Nos podríamos dedicar a esto! (Risas).

Hilda Lizarazu: -Es la primera vez que estoy, y estoy sumamente agradecida de ser parte de este concierto. Somos todos músicos y hay como una gran cofradía, una fraternidad en acción. Y todo lo que tiene que ver con echar luz sobre este tema, ante tanta gente adormecida, especialmente en el volante, bienvenido sea. Cada vez que se vence el registro y vas a renovarlo, hay alguien que te da una charla sobre la cantidad de estupideces que hacemos en el auto, y lo que provocan. Después eso va pasando. Entonces a todos nos sirve como para echar luz, para estar presentes día a día, porque la vida es un día.

Sandra Vázquez: -Un mes atrás, estuve en el interior tocando. Uno de los organizadores me tenía que llevar después de tocar. Le vinieron a dar cerveza y me miró, sabiendo que yo siempre estoy difundiendo cosas de Conduciendo a Conciencia. Se pidió una gaseosa. En la suma de esas pequeñas actitudes está el cambio social. Y si podemos ser promotores de ese cambio, acá estamos. Yo estoy totalmente con la camiseta puesta .

-Es una manera hermosa de recordar a esos chicos y chicas, también...

Alba Sáenz: -Yo me quedé pensando en lo que dijo León, que siempre rescata ciertas cosas. Y pensaba en todos nuestros hijos, que amaban la música, y amaban a tantos músicos que después nos acompañaron. Ellos nos dejaron muchos legados. Uno es la música. Otro, esto que nos llena el alma, acompañar a las escuelas rurales del interior del país, que cada vez tienen más necesidades. Visibilizar esta realidad para nosotros también es un legado que llevamos.

Raúl Porchetto: -Un grupo de gente joven, en vez de ir a instalarse a un tontódromo, fue a pensar en los otros, para los otros. En tiempos que son tan oscuros, donde es casi subversivo pensar en el otro y hacer algo por el otro. Ese espíritu lo tomamos para estos conciertos, porque no es una exposición de egos. Sino que realmente, desde nuestra sensibilidad más profunda, con lo que tenemos, que son nuestras canciones, nos sumamos a esa acción de estos pibes de una generación nueva. Que, desde algún lugar, siguen generando y provocando cosas maravillosas. Y si hoy es subversivo pensar en el otro, ¡benditos sean los subversivos!

Gabriel Pedernera: -También es la primera vez que estamos como Eruca Sativa, y ha sido un gran aprendizaje. Nos ubica en ese lugar de la importancia del otro, en ese impulso de transformar. Así que acá vamos a estar, siempre.  

Diego Molina: -Esta es la edición número 13 y en todo este tiempo vivimos todo un proceso de transformación, muy fuerte. Siempre me acuerdo del primer recital, en Obras; estaban tocando Los Auténticos Decadentes, y nosotros estábamos: che, ¿saltamos o no saltamos? Se estaba cumpliendo un año de la muerte de chicos y de Mariana. Pero había ahí un logro que nos hacía sentir, como podíamos, felices. El haber podido empezar a convivir con eso, haber armado este grupo de amigos, poder compartir las buenas las malas, los crecimientos, los abrazos, las charlas... Estos amigos... Estos procesos nos han hecho crecer. Y han hecho que la gente entienda que se puede pensar distinto. Que se puede pensar en el otro. Y que esa forma de pensar nos hace mejores personas.

León Gieco: -Para nosotros, los músicos, todo esto también es un proceso de descubrimiento, de enseñanza. Estos pibes no solamente se fueron hasta allá, a llevar comida, ropa, sino que se quedaron a vivir con ellos una semana, a compartir. Y me parece que eso es casi mucho más importante que todo lo demás. Yo fui a ese lugar, a El Paraisal, a hacer un concierto. Miraba las caras de esos chicos y notaba en sus caras que les faltaban esos pibes, que habían muerto. O sea que ellos habían aprendido mucho de ellos. Y nosotros, también. Aprendemos mucho de los chicos, y de los padres. A nosotros también nos están dando la posibilidad de ser mejores personas.

Como los encuentros de esta cofradía que cada 8 de octubre tiene un motivo para reunirse y reunir, la nota termina con música. La canción que lleva ese nombre tiene letra de Gieco y música de Luis Alberto Spinetta. Se multiplica en estos artistas, y en cada Día del Estudiante Solidario. 


El trabajo de Conduciendo a Conciencia

Lo recaudado en el concierto del 8 de octubre irá destinado, en su totalidad, a llevar comida a 18 escuelas rurales que integran 1800 alumnos y sus familias, y a 3 hospitales, en un total de 5 provincias. Con la consigna "¡Llenemos el Opera!", los artistas invitan a acercarse no sólo para compartir una jornada especial de música, también con este fin solidario, que se suma al de la concientización vial. Además, el jueves 3 y viernes 4 de octubre, de 11 a 18 horas, voluntarios de la asociación estarán recibiendo donaciones en Radio Mega (Uriarte 1886), con el mismo fin. 

Desde hace 13 años, la asociación Conduciendo a Conciencia también brinda charlas de concientización vial en escuelas, empresas, municipios, en foros, congresos y en eventos culturales. Apadrinan 22 escuelas, 3 hospitales y 4 salitas de primeros auxilios,  a los que no solo llevan asistencia en comida y alimentos. También están pensando otros proyectos de economía social que ya se están generando. 

"Las donaciones son algo que ellos necesitan, porque en concreto llegás allá y las escuelas reciben 4 pesos con 50 por comedor. Es un número real: 4,50 por día y por chico, en las escuelas de Santiago del Estero y en general", describen los padres. "La realidad es que viven y sobreviven de lo que distintos agrupaciones y ONG vamos movilizando. Pero siempre pensamos en algo que decían los chicos en el micro de vuelta, hasta donde llegan los relatos: con esto solo no alcanza, hay que hacer más. El cambio es político, está claro. Nosotros somos un eslabón más que viene a suplir lo que hoy no está. Hasta que llegue este cambio, estamos haciendo esto. Pero vamos a seguir trabajando por ese cambio profundo". 

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