Fotografiando la Zona VII - Nueva etapa
Entre golpes y descensos
Imagen: RONALDO SCHEMIDT AFP

* “Se vaciaron las heladeras pero aumentaron las drogas”. La frase elocuente la veo pintada en un barrio cualquiera. Ya es casi diciembre -mes propicio para los estallidos- y el sol reverbera como una serpiente algo tímida: entra y sale de su escondite. La gente come lo que puede y yo pago lo que puedo también. La única diferencia es que aún puedo elegir. Dejaré de lado vacaciones, mejoras edilicias e invitaciones a comer. El único refugio es leer, leer como un condenado a muerte, mientras afuera revuelven los conteiners. Hace muchos años cuando era jovencito y vivía con mis padres, veía pasar por la calle un camión de Gendarmería en pos de extremistas furibundos o sospechosos de serlo. Daba igual. Hoy también lo hacen, pero lo que buscan es la droga, la falopa criolla y chiquita, tan exigua como el sitio que ocupase un bife si lo hubiera, ahí, ostentoso y magro a la vez, reinando en la soledad de una heladera que come electricidad y no te devuelve nada.

* Una pareja habla en la cocina a la luz de una lámpara. El ventilador empaña las voces bajas, para que los niños dormidos no oigan nada de la conversación. Están en un dilema como lo estuvieron hace unos años y en lugar de separarse decidieron tener otro hijo. Parches amorosos, años para posponer una deuda siempre impaga cuyos intereses los abruman. Ahora están en otra crisis. Ella quiere conocer a otros hombres y se lo dice. El asiente en silencio entendiendo la situación. Luego tras rodeos y filosofales cuitas matrimoniales, deciden en vez de buscar otro hijo, entrar a un sitio de intercambio de parejas. Así, en un santiamén se convierten en swingers. La noticia los envalentona y alegra. Son algo de nuevo, han encontrado una nueva gema en la roca. Tanto que se van a acostar y vuelven a hacer el amor tras muchos meses de sequía.

* La naturaleza lo ha dotado de un temperamento abisal, profundo y célebre por su silencio. Juega ajedrez en el club y no se le conoce divisa futbolera, familia, patria, gustos, amores, enconos y demás etcéteras. Está gordo, barbado, con la misma camisa verde de siempre. Le dicen Fidel por su parecido con el líder cubano. Llega por la tarde y se instala a la pesca de contrincantes. Por la mañana lo han visto paseando a un pichicho flaco. Tiene una jubilación de algo y heredó la casita de sus viejos. No habla mal de nada ni de nadie. Un día morirá y nadie se enterará. Lo enterrarán en algún sitio ; solo estarán los empleados de cementerio y algún pariente ocasional. Y el perro que se quedará hasta morir sobre la tumba. Es inexistente, no trae problemas, ni se queja ni discute . Para muchos es un desaparecido en acción, un muerto al que no le han avisado de su condición. Pero a a luz de estas ficticias alegrías que provee la vida, la televisión misma.. quién sabe. Tal vez es un elevado que ha encontrado la llave de la felicidad y no la devela por miedo a que se la oxidemos.

* -Vienen por todo, se oye en la memoria mal escrita de una parte del poblado de esta región argenta. Dicen que dijeron que se iban a quedar con todo y que ella es chorra, puta, se robó un pbi, los escritorios, los documentos históricos, el sable corvo de San Martín, la memoria, la ropa de Evita y la lengua de Perón. Que está vieja, que es loca, que odia a al gente, que es mal llevada, que está sospechada de vivir solo para si, que gasta en carteras, que maneja al Presidente, que se acuesta con el Demonio, que esto, lo otro, lo de más allá. Yo también me he reservado críticas severas pero nunca a la mujer, a lo genital de la especie. Desafío a cualquiera que si no hubiese estado ella en la escena, cierta gente encontraría en otra u otro donde descargar los rayos y centellas de años sin saber vivir, intuyendo que han fracasado en la vida, que están de más, que nunca han hecho nada digno, ni solidario ni necesario. Siempre hace falta o un Cristo o un Barrabás con quien agarrárselas. Los desafío, a riesgo claro de que me terminen condenando por cómplice de algo. Seguramente. Los conozco, conviven conmigo y a veces sin saber nada el uno del otro hasta nos saludamos. Necesitan odiar, sino descarrilan y mueren, sin flores ni augurios. Han pasado por este mundo como un accidente. Lo saben, lo saben. Y saben que yo sé.

* El mal ejemplo lo dieron Tyson y Suárez, el uruguayo, uno boxeador y otro futbolista. Ambos, durante el match mordieron a sus adversarios en la refriega. El domingo 3 de noviembre del 2019 antes del partido Central Vs. Godoy Cruz, un hincha, al indicársele que la entrada era por otra puerta, atacó y mordió a tres efectivos. Fue derivado a una dependencia policial donde se le labró un acta. Como correspondía y no se concretó, debería haber sido a llevado a la Sección Perros de la Policía. Dicen que estaba borracho, otros que estaba rabioso. El lunes visitó, una vez libre, a un odontólogo por las piezas dentales debilitadas: se sabe, un tipo vestido con uniforme tiene por condición, el cuero más duro que cualquiera de nosotros.

* En un sábado de sol en un pueblo cercano las viejas hablan y toman mate con torta hecha por alguna de ellas. Van a esas misas foráneas donde aseguran las tratan mejor que los curas. -Como pasa el tiempo, se la oye a una. La más grande tiene noventa y cuatro pero parece más joven que yo. Fueron servidoras de casas de campo, hacedoras de comida, cuidadoras de niños, esposos y parientes enfermos. Nunca supieron sobre el feminismo. Solo maternidades, monte arisco y agua sin cloro. No sé como están vivas y nunca se rebelaron. Pero se las ve felices, sonrientes, como si con ese bogar remando en el galeón de los mandamases, hubiesen encontrado la llave de la felicidad y la larga vida. -Mucha gente se anda muriendo de cáncer por los pesticidas que echan acá en el campo y señalan una vasta superficie con sus manos, acusatorias y certeras. Pero siguen mateando, riendo, como si el punto ciego de un final que se nos bien encima para ellas fuese apenas una nubecita solitaria en al ancho cielo azul y verde de sus ojos que lo han visto todo.

* Domingo 10 de noviembre. Central le pinta la cara a River y al momento de dormirme Ñuls iba ganando. Me dormí con los dos equipos fuera de la zona de peligro extremo y desperté con la noticia de Evo arrastrado fuera del campeonato, forzado por la OEA, un grupo de idiotas útiles, una milicada alzada y su adiós emotivo con un ¡Volveremos! Lo que el fútbol te da los yankis te lo quitan. Una ecuación simple donde salvarse del descenso por ahora, no te garantiza la felicidad de un pueblo unido y feliz.

* Y luego el despertar con la sangre chilena, la boliviana, la colombiana, la venezolana, la haitiana, las venas abiertas, la escoria que no muere y la ferviente creencia de un mundo mejor. Los malos gobiernos para buena gente. Los buenos gobiernos para gente mala. Y así andamos, achicándonos, cosiendo los remiendos, sembrando en el huerto caracoles envenenados pero esperando crezcan rojos tomates mientras oramos a un dios de yeso por las noches. -Sos un provocador, me dice una chica. Su novio hace de guardián de hierro con sus tórax medieval y sus brazos de rugbier. Ella me apunta con un micrófono, él con una filmadora. Se saben con la razón; mi estilo es desprolijo e hiriente: ellos son civilizados y creen tener el poder. Yo viviré mil siglos, ellos serán barridos, abrazados a su amor inconmensurable. Yo reconozco mis pocas luces, ellos aún ni han sido encendidos.

 

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