La ortodoxia económica impone el criterio Economía o Salud

El mito del equilibrio fiscal para crecer

La economía debe estar al servicio de la vida, más aún en pandemia. El déficit fiscal en economía cumple esa función. 
En época de pandemia, no existe contradicción entre vida y economía, como quiere hacer creer fuerzas políticas de derecha.En época de pandemia, no existe contradicción entre vida y economía, como quiere hacer creer fuerzas políticas de derecha.En época de pandemia, no existe contradicción entre vida y economía, como quiere hacer creer fuerzas políticas de derecha.En época de pandemia, no existe contradicción entre vida y economía, como quiere hacer creer fuerzas políticas de derecha.En época de pandemia, no existe contradicción entre vida y economía, como quiere hacer creer fuerzas políticas de derecha.
En época de pandemia, no existe contradicción entre vida y economía, como quiere hacer creer fuerzas políticas de derecha. 
Imagen: NA

"Es una superstición que el presupuesto público debe estar siempre equilibrado… una de las funciones de las religiones es la de asustar a la gente mediante mitos, para que se comporte de la manera deseada", Premio Nobel de Economía Paul Samuelson

El posicionamiento político del economista Paul Samuelson no se caracterizaba por ser  progresista. Sin embargo, reconocía que el presupuesto público equilibrado – ingresos públicos menos gasto público- es un mito. En otros términos, una construcción justificante del disciplinamiento de la relación laboral -construida como religión- con el objetivo de salarios de subsistencia, beneficios máximos e impuestos mínimos.

En época de pandemia, la aparente contradicción entre vida y economía se sintetiza si consideramos que "la economía debe servir al bienestar social", es decir, a la sociedad. Ésta es el seno de génesis y desarrollo de la vida. Por ende, la economía debe estar al servicio de la vida. El déficit fiscal, en economía cumple esa función.

Para que la economía sirva a la vida resulta imprescindible la intervención del Estado -que respalda a la sociedad-, a través del presupuesto público que - eficitario- lima las inequidades sociales que la economía privada naturalmente genera. 

Los sectores dominantes de la economía se oponen ferozmente a que el Estado auxilie a los sectores vulnerables porque mitiga necesidades y esto limita en -lugar de acentuar- la explotación laboral, que es el objetivo central buscado.

Emisión monetaria

En otros términos, la emisión de dinero por parte del Banco Central en función de la política económica –déficit público-, para solucionar problemas sociales con o sin pandemia, no generan perjuicios para la economía, para el Estado y menos para la sociedad. 

Es decir, el Estado puede emitir y generar déficit en moneda estatal sin que esto genere inflación que no se controle ni endeudamiento que no se pague.

La inflación puede darse en situación de pleno empleo o –lo fáctico actual- que empresarios aumenten precios sin relación con sus costos y luego exijan o busquen dólares para fugarlos. En el primer caso se controla con la emisión de bonos de deuda en moneda nacional, que regula la demanda. En el segundo caso, con control de precios y cambiarios para evitar la fuga de divisas.

Tampoco el déficit primario puede ser generador de deuda pública impagable.

El Estado tiene la soberanía de emitir y pagar con la misma moneda en la que se endeuda, que recuperará a través del crecimiento económico que el propio déficit genera, sin cobrar nuevos impuestos pero sí mayor recaudación.

Por ende, lo incontrolable y grave en política económica es el endeudamiento externo que pude derivar, escalando, en hiperinflación y, por último, en default

Falacias

La ortodoxia económica, sin fundamento y menos constatación con la realidad, se opone al déficit primario. Exigiendo bregar por el equilibrio fiscal con la justificación de que el “Estado es igual a una familia, que si le ingresa menos dinero de lo que gasta concluirá en quiebra”. Es una falacia. Al menos en relación al Estado que tiene la potestad, que no tiene ninguna familia, de emitir moneda. 

Esta frase la repetía el ex presidente Mauricio Macri tratando de justificar la barbarie neoliberal que puso en práctica y llevó a la economía al default, producto de endeudarse en moneda extranjera para saldar el déficit primario que se computa en pesos. 

Si se trata de competir por la mayor aberración política y lograr beneficios espurios para una elite, recibió el primer premio. Es decir, endeudarse en dólares para pagar saldo en pesos. Toda esta irracionalidad,  supuestamente para combatir la inflación, terminó de la única manera posible: 300 por ciento de inflación en sus cuatro años de gobierno y caída del PIB. 

El déficit público potencia el crecimiento económico o salida de la recesión. Esto es así ya que los sectores vulnerables deben satisfacer necesidades postergadas, y por ende gastarán en consumo el ciento por ciento de lo que les ingrese. Y éste significa más del 70 por ciento de la demanda agregada. 

Déficit

En otros términos, el aporte del Estado con dinero emitido como déficit primario, subsidiando sectores vulnerables y empresariales (pymes) -generadoras de empleo- no es solo una acción socialmente solidaria sino económicamente eficaz, dado que beneficia a la sociedad en su conjunto.

Como fundamento matemático-contable de lo expuesto, debe considerarse que en la economía de un país existen tres sectores inseparables

1. Público.

2. Privado.

3. Externo

En términos de ecuación, la suma de los tres sectores da cero. Quiere decir, que si un sector tiene déficit -ingresos inferiores a gastos- uno de los restantes o los dos a la vez, tendrán superávit. Por tanto, cuánto mayor sea el déficit público mayor será el superávit privado y externo, que traducido significa crecimiento con inclusión y saldo positivo de la balanza comercial, que permitirá saldar la deuda en dólares que el neoliberalismo ha legado. Es la única fuente de divisas genuina.

Bajo hipótesis de superávit público, significa una pérdida de riqueza social, expresado en saldo negativo del sector privado y externo. Es decir, mayor niveles de inflación, pobreza y deuda externa.

Inflación

Merece un párrafo aparte el tema de la inflación. Infinidad de creyentes religiosos opinan que su causa es el déficit público y su correspondiente emisión.

Sin embargo, la inflación es un fenómeno de índole más político que económico. Tiene como explicación determinante la dolarización de la economía y el mercado oligopólico

El mercado oligopolizado implica que reducidos oferentes concentrados de gran poder económico establecen acuerdos explícitos o implícitos para imponer precios -industriales y comerciales- en moneda nacional, pero referenciados al dólar

La rutina será entonces: precios dolarizados siempre en alza derivado de la fuga de divisas, salarios pesificados y no-intervención del Estado (presupuesto equilibrado) para maximizar beneficios, que nuevamente serán fugados.

Empresarios

Un representante emblemático del poder económico es Paolo Rocca, propietario de la empresa Techint. Algunos antecedentes políticos de esta empresa se remontan a los años de la última dictadura cívico-militar. El 5 de mayo de 1977 desaparecía hasta hoy, Enrique Ingenieros y su mujer Irma M. Pompa embarazada de tres meses y una hija de dos años -María G. Ingenieros-, que sobrevivió a la tragedia. El 13 de diciembre de 1977 fue detenido-desaparecido de su domicilio en Campana, el operario de Siderca-Techint Armando Rodi. El día 30 de marzo de 2020 en plena pandemia y fase de cuarentena obligatoria, se concreto el despido de 1450 trabajadores de la empresa Techint, con el objetivo de extorsionar al gobierno. 

Para el poder económico concentrado agrupado en AEA, la contradicción economía o vida carece de síntesis. En otros términos, significa maximizar beneficios a cualquier costo forzando precios y desempleo y suspensiones para reducir salarios, sin importar la vida ni el bienestar general de la sociedad.

* Docente. Economista. Contador público. Integrante del Club Argentino Arturo Jauretche.

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