Irreverente. Única. Capaz de todo lo que se propone. Protagonista ineludible de la historia argentina. Imponente. Dura. Tierna. Solidaria. Avasallante. Provocadora. Grandiosa. Creativa. De barricada. Reflexiva. A veces arbitraria. Siempre con sed de justicia, con vocación de cambio. Matrona plebeya. Parida por sus hijos. Vuelta a nacer tras su desaparición. De todas estas maneras se fue nombrando el jueves por la noche a Hebe de Bonafini. Fue en la Feria del Libro, en la sala José Hernández repleta (más la gente que siguió el acto desde afuera, con las puertas del auditorio abiertas). Por un pequeño problema de salud, Hebe esta vez no pudo estar en la presentación de Los caminos de la vida, su biografía fotográfica. Hablaron sobre este libro tan especial por varias razones Nora Veiras, la directora de Página/12, Ulises Gorini, el autor de los textos, Víctor Heredia, que además cerró la noche con "Todavía Cantamos", y Miguel Rep, que sumó sus dibujos en vivo a la charla. 

De diferentes maneras, los integrantes de la mesa, y también el público presente, le enviaron su cariño a Hebe, que este jueves tampoco pudo estar en la Plaza (aunque sí volvió a hablar, como en la pandemia, desde la cocina de su casa de La Plata). "Ella deseaba estar acá", contó Nora Veiras. "La queremos y la necesitamos siempre", concluyeron en la mesa. 

Mientras hablaban, en las pantallas iban pasando diferentes fotos de este libro de Editorial Octubre que en su edición de gran calidad resalta un material desconocido, gran cantidad de fotografías de su infancia, de su familia, de cuando Hebe era "Kika". También de sus hijos, y ya Hebe, de sus gestas históricas, del modo en que llevó su lucha al mundo. 


Hebe, la de ojos cristalinos

Se habló del "desparpajo" de la presidenta de Madres de Plaza de Mayo, de su "mirada pícara". "Al principio era una mujer de anteojos duros, ahora es una mujer de ojos muy acuosos", observó Rep.   

Veiras recordó a la mujer capaz de "hacerle una gambeta" al juez que al principio del gobierno de Mauricio Macri ordenó su detención; de irse a Mar del Plata, adonde estaba invitada a participar de un congreso, con esa orden de detención vigente; de negarse a irse del hotel en el que se hospedaba ante un amenaza de bomba, diciéndole al conserje: "Andá tranquilo. La bomba soy yo". 

Los caminos de la vida

Gorini agradeció a la editorial Octubre la "doble valentía" de publicar un libro que, por un lado, es de gran calidad de edición (por su formato, tamaño, calidad de papel y de impresión), capaz de poner de relieve el valor de todo el material fotográfico que allí se presenta. 

"Pero también por publicar una biografía sobre un personaje tan polémico, que parte aguas en la Argentina, en un sentido que no tiene que ver con 'la grieta', ese concpeto que oscurece porque detrás está la defensa de los privilegios de las minorías favorecidas", explicó el escritor. 

Ese "parte aguas" que es Hebe tiene que ver, en palabras de Gorini, con el surgimiento de su figura en la arena pública: "Hebe emerge en uno de los momentos más dramáticos de la Argentina, denunciando el accionar asesino de la dictadura. Un accionar que entonces ocultaban importantes partidos políticos, importantes movimientos sociales. Y salen ellas, las Madres, no como una bandera de paz, sino para acusar tanto a esa dictadura como al sistema que sostenía a la dictadura", analizó. 

Entre los documentos históricos que también recoge el libro, Gorini recordó la observación de un agente de los servicios de inteligencia: "No es tan grande como parece, pero su actitud la hace sobresalir entre los demás"

También el modo en que "Hebe nace Kika", según el sobrenombre que tenía y el modo de vida que mantuvo durante casi cincuenta años, una ama de casa de puertas adentro. "Cuando desaparecen sus hijos, también desaparece Kika, su subjetividad, su paradigma, se enfoca entonces en la lucha política, en la transformación social. Hebe renace de las cenizas de Kika con una vitalidad impresionante", formula recordando la frase con la que tan bien se han definido las Madres: "Somos las Madres paridas por nuestros hijos". 

Todavía cantamos

El final fue con el himno de Víctor Heredia, "Todavía cantamos". "Escribí esta canción con aquella cantinela que tenía mi madre cuando todavía teníamos esperanzas de encontrar con vida a mi hermana y a su compañero: 'todavía podemos encontrarlos, todavía, todavía", recordó el músico. Por estos días, junto a otros familiares, Heredia se sumó a la campaña para pedir que los jueces permitan declarar a los testigos propuestos en el juicio oral al grupo de tareas del Regimiento de Infantería 6 de Mercedes, que también implica la desaparición de su hermana y la de su marido.

Y hubo otro final emotivo, el del canto de la gente: "Madres de la Plaza, el pueblo las abraza".