En el documental de Carlos Nader, Pan-cinema permanente (2008), Waly Salomão se autodefinió como un “compositor de letras de canciones, productor de shows y de discos”, “como trabajo remunerado, para llevar el pan a la casa”, y con una “vocación ‘máxima’: la de ser poeta”. Y, efectivamente, fue ambas cosas, y de modo maravilloso, pero muchas más: agitador cultural, performer, “tropicalista” –y/o “postropicalista”, según otras opiniones–, director, actor, y creador interesado en el video-arte, y en la posibilidades de que este se una, se compenetre, con la vida misma. La poesía como un modo de existencia, como formas del ser, que se nutre de la multitud de estímulos, fenómenos y acontecimientos de nuestra “moderna cultura”, como así también de las grandes tradiciones y linajes de las artes líricas y musicales, y diversas filosofías sobre el ser humano y la naturaleza, la materia, los elementos, y el Universo mismo.

La editorial El cuenco de plata acaba de publicar Poesía total, un volumen de casi 500 páginas, en edición bilingüe, que reúne todos los libros de Waly Salomão. Con traducción e introducción de Teresa Arijón y Bárbara Belloc, el volumen contiene: Agarrame que me da un ataque (1972), Gigoló de bibelots (1983), Mercería de chucherías (1993), Hélio Oiticica: Qual é o parangolé (1996), Algarabías: cámara de ecos (1996), Labia (1998), Tasa de embarque (2000) y el póstumo Pescados vivos (2004), además de algunas fotos y un breve glosario.

Nacido en 1943 en Jequié, Estado de Bahía, y fallecido en 2003, en Río de Janeiro, Waly Salomão fue una destacada figura de la contracultura de las décadas de 1960 y 1970, junto al movimiento tropicalista (Gal Costa, Maria Bethânia, Caetano Veloso, Tom Zé y Gilberto Gil, entre otras y otros más), en diálogo y colaboración y creación, cuando imperaba en el país una dictadura militar. Prácticamente en paralelo, trabajaba para la música, mientras escribía (¡y declamaba a los cuatro vientos!) sus poemas. En 1969, Gal Costa comienza a trabajar con Salomão junto a Jards Macalé, quienes componen el tema “Vapor barato”, himno de la contracultura que fue grabado en vivo para el disco Gal-Fatal. Gal Costa a todo vapor (1971), de gran éxito. “Una balada acústica de blues al estilo de Janis Joplin, la canción retrata a un hippie vistiendo ‘pantalones rojos, mi casaca de general, lleno de anillos’ que abandona a su ‘honey-baby’ para embarcar en un viaje personal de autodescubrimiento”, sintetiza en Brutalidade jardim el académico Christopher Dunn –y, por otra parte, la canción fue recuperada y recreada en los ‘90 por Zeca Baleiro; hay que recordar su participación como invitado en el “MTV acústico” de Gal–. En Verdad tropical, sus memorias, Caetano Veloso recuerda que aquel espectáculo, “concebido y dirigido por Waly, era el dínamo de las energías creativas brasileñas; y todos los artistas, cineastas, periodistas y jóvenes en general lo reconocían”.

Poesía total trae ese poema-canción, y mucho más: otras piezas musicalizadas por Jards Macalé, “Cabellera de Berenice”, musicalizado por Moraes Moreira, “La voz de una persona victoriosa”, “Miel”, “Talismán” y “Alteza”, musicalizados por Caetano Veloso para discos –de inmenso y perdurable éxito– de Maria Bethânia (de la canción que también bautiza al mismo disco, Mel, aparecido en 1979, devendrá su apodo de “Abeja reina” de la MPB, Música Popular Brasileña). Además, “Talismán”, dedicada “al talismánico trío NOIGANDRES”, es decir, a los hermanos Haroldo y Augusto de Campos, y a Décio Pignataria, vanguardistas y fundadores del “concretismo” en poesía y artes. Hay más piezas de este tipo, como “Musa cabocla”, musicalizada por Gilberto Gil, y “Fábrica del poema”, musicalizada por Adriana Calcanhotto, al igual que “Remix ‘siglo veinte’”. “Cobra coral”, al parecer inspirada por uno de los Ensayos de Michel de Montaigne, lo musicalizó y grabó Caetano Veloso en el disco Noites do norte (1999), y luego lo interpretó en vivo junto a Lulú Santos como invitado, para Noites do norte ao vivo (2001). “Pan cine permanente” es una pieza dedicada a Carlos Nader” –quien realizó con Waly Salomão el video “Viagem na fronteira”–, y “Hoy”, para el poeta (otrora “marginal”) Chico Alvim. Además, se publican dos traducciones al portugués del propio Salomão: su versión del poema de Vicente Huidobro, “A poesia é um atentado celeste”, y otro de Walt Whitman: “Uma vez atravessei uma cidade populosa”.

Arijón y Belloc –quienes dirigieron para la editorial Manantial “Nomadismos”, colección con traducciones de artistas fundamentales como Oiticica, Niemeyer, Ferreira Gular y Ana Cristina Cesar, como parte de su constante dedicación a la difusión de la cultura de Brasil, al igual que Arijón ideando, traduciendo y coordinando Puentes/Pontes, primera gran antología bilingüe de poesía contemporánea brasileña y argentina, ¡bautizada así a sugerencia del propio Waly Salomão!–, en su introducción a Poesía total, cuentan sobre una visita realizada al poeta, en 2001, en su “casa-cornucopia” en el barrio de Leblon, en Río. Y así lo caracterizan: “Erudito en literatura de todas las épocas y varias lenguas y apasionado fiel transmisor de la oralidad, las literaturas populares, las leyendas y cultos africanos de su nativo nordeste, Waly se planta como un pionero arqueólogo antropólogo antena remixador. Waly es el médium que escribe poseído, y plenamente consciente, por esas fuerzas –en él no antagónicas– que retuerce, amplifica, quiebra, escande. Waly muerde la lengua de la lengua brasileña. Le hace el amor y la guerra. La provoca. La sexualiza. Se deja devorar por ella y renace con la voz del rugido”. Verdadero hipermultiprocesador, hay textos –breves prosas– de Salomão que bien se podrían hermanar a libros psicodélicos, abigarrados y experimentales, como el de Bob Dylan, Tarantula, Catatau, de Paulo Leminski, y las novelas de Leonard Cohen Hermosos perdedores y El juego favorito. Se trata de piezas más o menos versificadas, con sus frases y palabras en mutación y alteración –a veces ostentosa y evidente, otras sutil–, en parafraseos, combinaciones, e insólitos acomplamientos. 

Poesía total contiene también collage y fotos intervenidas, disposición espacial de textos y frases –preguntas, exclamaciones–, palabras y letras, y variedades tipográficas y de tamaño. El siguiente pasaje, tan joyceano como fragmentariamente –y ¿en apariencia?– espontáneo, pertenece a un poema sin título de Agarrame que me da un ataque, repleto de neologismos, guiños y alusiones históricas, saludos, homenajes y referencias semicrípticas, entre el humor y la ironía, el postulado y la máxima, surgida de un frenesí creativo: “Apuntes de apropiación de los autores leídos, sinopsis y librescas frases hechas, conversaciones, histeria de las sensaciones, enfermedad infantil del drop-out leftista. remedio contra la asfixia. identificación con la productividad represiva y sus héroes culturales (Prometeo). exaltación de la autorrepresión, valor del esfuerzo, resistencia de Sanantonio a la tentación.” 

“Agarrame que me da un ataque apocalipopótico. TRASHico. RetarDADAico.” “Final desublimador: no soy escritor en lo más mínimo, no paso de un lector A-presurado B-obo C-analla desfila letra por letra el ABC del cretinismo hasta la P de pretencioso, lector apresurado bobo canalla... pretencioso de Sousândrade Oswaldândrade Guimarosa o sea lector del certero corte de los concretos. lector de los fragmentos 45 y 81 de la edición brasilera bilingüe de los Cantos.” “(opinión parla payasada papagayada parlapapa parlapapagayada de la parienta prima en la pensión: de chico gordo goloso comía una lata entera de guayabada en los paseos Oswaldinho era existencialista Oswaldinho era hippie.)” “Alumno primario poco aprendedor, lector necesitado de aprender, apreciar. ABC”.

Waly Salomão se graduó en Derecho en 1967, no ejerció, y poco tiempo después estuvo preso nada menos que en el penal de Carandiru: 18 meses por el cargo de “portación de marihuana”. Allí escribió un texto que integraría su primer libro. En 1974 organizó y publicó junto al poeta Torquato Neto la revista Navilouca, cuyo único número que se publicó exponía a 16 poetas y artistas de la contracultura, revista presentada en sociedad un siete de junio, en el Teatro Casa Grande, de Rio de Janeiro. Casi de inmediato, viaje a New York, y amistades con Allen Ginsberg y Hélio Oiticica. Histriónico, encantador, hiperquinético, antena de emisión y recepción non-stop, Salomão observaba, opinaba, preguntaba, declamaba permanentemente. Cantaba y reía. Creaba y re-creaba. Escribía. De ahí que el poeta y filósofo Antonio Cícero señalara en Pan-cinema..., a modo de paradoja, que el poeta “Vivía pensando que el mundo es un teatro. Son máscaras sobre máscaras. No hay real a lo último”. En su autobiografía, Caetano Veloso evoca a Waly Salomão “con su cara ancha, su auténtica modestia escondida bajo un egocentrismo pomposo, su dulzura aguada por la brillantez y por las reacciones a veces injustas”, destacando también “Su capacidad de sorprender con asociaciones de ideas insospechadas y revalorizantes, su humor genuinamente anárquico y de una inteligencia que mete miedo, en fin, toda su inmensa energía tan destructiva como enriquecedora”

Belloc y Arijón lo llaman “un Aleph de los trópicos de dimensiones lírico-lisérgicas”. Y, por su parte, el historiador Antonio Risério sentenció: “El bahianoárabe Waly Salomão es un happening ambulante”.

“El mundo en que me fue dado vivir es este e intento modificarlo con el vigor de mi verbo incantatorio, de mi parca labia. Veo el mundo como un juego de armar y desarmar y, sobre todo, amar”, escribió, apasionadamente, Waly. Paulo Leminski escribió sobre él: “En la Calle Real Grandeza que Waly transita, la gran figura es la hipérbole. La exageración y el exceso. Y esa exageración, ese confrontar los límites y esa sobredosis de información acaban por fundar una libertad”. Tras su muerte, Caetano Veloso compuso y grabó una canción por su amigo, que directamente tituló “Waly Salomão”, en su disco (2006). Todavía en 2003, Salomão actúa en la película de Ana Carolina, Gregório de Matos, interpretando nada menos que a la mismísima “Boca del infierno”, el poeta bahiano del siglo XVII, satírico y malidecente, parte de la estela de Quevedo y Góngora, recuperado siglos después, en 1922, por el movimiento modernista.

El video y el cine, la canción popular y la poesía, los mass media y las demás tecnologías, fueron para Waly Salomão parte de una autenticidad de lo espontáneo –consciente, construido, permanente, incansable–; un intenso vivir el presente, algo que debe ser, poéticamente, afrontado. Tal como se postula en la letra de “Miel”, pretendiendo atrapar el sol con una mano.

 

>Poemas de Poesía total de Waly Salomao

Un minuto de publicidad

Agarrame que me da un ataque es un libro moderno; o sea, escrito para satisfacer la demanda de consumo de personalidades. la narración de las experiencias personales - experiencias de una singularidad sintomática, no ensimismada- se incluye para sacar provecho del mercado de Mi vida daría para una telenovela o Diario de Ana Frank o Mi tipo inolvidable o incluso como mi aporte voluntario para el volumen Who is who in Brazil.

Una imagen en venta; compren el macarrón de Salomão, ensalada de Salomão.

En otro sentido, Agarrame es muy tradicional, es una versión escrita por un lumpendelirante y poco talentoso de la gran novela Las ilusiones perdidas o La casa de los muertos.

Muerte de los valores liberales (la fiesta terminó...) y comprensión de los swingnificados nuevos.

Síntomas regresivos. paisaje de desintegración. SÍdrome/ NOdrome. Está escrito en mi auto: BUGRE.

El interior camina hacia la capital. Waldick Soriano, cantor del interior

profundo, se vuelve ídolo nacional. retorno al clima del gran teatro de Martins Pena o de la gran poesía de Catulo de la Pasión Cearense.

El Sertanejo en edición nacional. Proteger del gabarro al pé duro, al gyr, a todo el ganado.

 

Balada de un vagabundo

he aquí el sol, he aquí el sol

el sol apodado astro rey

hete aquí que hallé al gran culpable

de este mi vivir disparatado

de mi deambular así pirado

soltando mi agrio corazón desnudo lacrado

arrugado marchito de edificio vacío

en terreno baldío sepultado y al rato abandonado

ignoro el barrio, el código postal, la calle, el documento de identidad

no preguntes si ser portador del número equis de contribuyente me hace feliz

¿estaré en la encrucijada, cual espada filosa que el bien del mal separa?

me meto en la ce del centro, en el guardaequipajes de la estación central

bailaré desnudo en bolas desnudo flagrante in fraganti en el mar del cráter de la luna incluso sin saber dónde termina la mía y dónde empieza la tuya

Voy a dar vueltas bajo la marquesina, perfumado suburbio, triste trópico, paraíso

hojas de hierba de la hierba de romero dorada albahaca pasto del viaducto

yo no voy a ir, ¿vos vas? no voy, dulce melancolía, ¿ibas a ir? no, no iba, no iba a ir

dejá que la tristeza se acueste, use, abuse de la fama, dé vueltas en mi cama

diez cien mil veces, cada noche todos los días, muero de soledad y dolor

un millón billón trillón de veces, voy a la alegría, salto hacia el amor

un vicio solo solamente solo para mí no basta

una hinchazón de amor incontrolable por mi cuerpo se propaga

está atestado, está repleto de virtud y vicio, mi cielo

un gallo solitario alza la cresta y cacarea su alborozo

un vicio solo solamente solo es pura parla

acierto trece puntos, soy un billete de lotería premiado

soy el beso de la boca del lujo en la boca de la basura

soy el beso de la boca de la basura en la boca del lujo

 

Cámara de ecos

Crecí bajo un techo sosegado,

un sueño pequeñito tuve yo.

En la ciencia del cuidado fui entrenado.

Ahora, entre mi ser y el ser ajeno

la línea de frontera se rompió.