Un turista estadounidense de 80 años murió el pasado 7 de enero en el Hospital Fernández de Buenos Aires. Esta semana, el Instituto Malbrán confirmó que la causa de muerte fue malaria, una enfermedad causada por un parásito que es trasmitido por la picadura de un mosquito infectado.

La víctima fue identificada como David Gernant, un exjuez del estado de Oregón y un activista por los derechos de la comunidad LGTBQ+ que se encontraba en Argentina por motivos turísticos. 

Según informaron fuentes del Ministerio de Salud de CABA, el hombre contaba con antecedentes de viaje inmediato a Etiopia, India y Turquía

En enero, mientras se encontraba en un viaje por Ushuaia, comenzó a presentar fiebre muy alta, por lo que decidió viajar a Buenos Aires. Al llegar, fue internado en el Hospital Fernández, donde finalmente falleció. 

"El paciente llegó en un grave estado de salud, con fiebre alta, fuerte anemia y un cuadro de hipoglucemia. Fue intubado y falleció al cabo de una hora”, detallaron las fuentes sanitarias. 

Esta semana, finalmente, se confirmó a través de un estudio del Instituto Malbrán que muerte estuvo ocasionada por un cuadro de malaria.

Gernant nació en Kalamazoo, Michigan, el 4 de noviembre de 1943. Estudió en la Facultad de Derecho de Harvard y se graduó en la Universidad de Western Michigan. Se definía a sí mismo como un juez "abiertamente gay" que defendía los derechos de las personas LGTBQ+.

Malaria

La malaria (o paludismo) es una enfermedad causada por parásitos del género Plasmodium, que es transmitida por las hembras de varias especies de mosquitos Anopheles.

Los síntomas de esta enfermedad, que aparecen 10 a 15 días después de la picadura del mosquito, pueden incluir fiebre, escalofríos, sensación general de malestar, dolor de cabeza, náuseas y vómitos, diarrea, dolor abdominal, dolor muscular o articular, fatiga, respiración rápida, frecuencia cardíaca acelerada y tos. 

Algunas personas experimentan ciclos durante la enfermedad, que comienzan, por lo general, con temblores y escalofríos, seguidos de fiebre alta, sudoración y un regreso a la temperatura normal.

Esta enfermedad se diagnostica mediante muestras de sangre, que son examinadas con un microscopio, en donde el parásito es detectado dentro de los glóbulos rojos. Las pruebas de diagnóstico rápido (RDTs) son usadas en áreas remotas en donde el microscopio no puede ser utilizado.

Según la Organización Panamericana de la Salud, los parásitos Plasmodium vivax y Plasmodium falciparum son los más comunes en la malaria, mientras que el Plasmodium malariae y Plasmodium ovale son parásitos menos conocidos. De todos estos, la infección adquirida por Plasmodium falciparum es la más fatal si no es tratada a tiempo y podría tener serias complicaciones renales y cerebrales, e inclusive la muerte. 

Los tratamientos para la malaria pueden administrarse por vía oral, inyectable o intravenosa y no deben abandonarse hasta haberlos completado según la prescripción médica. La malaria diagnosticada a tiempo y bien tratada suele poder curarse en un plazo breve que va de una a dos semanas.