"Es lo lindo de este deporte, de la Libertadores. Yo no entiendo como hay gente que le gusta la Champions la verdad. A los diez minutos de partido, me duermo", dijo el delantero Adrián Balboa tras el emotivo triunfo de Racing sobre Peñarol del martes por la noche. La frase fue muy bien recibida en el ambiente futbolero aunque, veinticuatro horas después, Estudiantes y Cerro Porteño se encargaron de refutarla.

Es que fue muy malo el 0 a 0 que armaron este miércoles por la noche en La Plata, por la vuelta de los octavos de final. Por el lado pincha, porque el agónico triunfo 1 a 0 de la ida en Paraguay lo dejó más que conforme y le habilitó una postura ultra conservadora, aun de local y con el aliento incesante de su gente, muchas veces intentando levantar un equipo aparentemente quedado. Mientras que por el lado guaraní, porque nunca pareció dar la impresión de que estaba jugando un cruce de eliminación directa, más bien un partido tempranero de fase de grupos. Recién en tiempo de descuento logró acorralar a Estudiantes contra su área, pero sin peligro para el arco de Fernando Muslera.

Claro que la clasificación a cuartos de final le da la razón al planteo austero de Eduardo Domínguez, un DT que hasta hace poco tambaleaba en el puesto y ahora tiene al equipo entre los ocho mejores de Sudamérica y segundo en su zona del Torneo Apertura. En la siguiente fase espera por Flamengo o Inter, que definían su serie en Porto Alegre en el turno noche. La ida fue 1-0 para los de Río de Janeiro.

"Bronca por el primer partido, por el penal que cobran en la última jugada. Fue insólito. Ellos se llevaron mucho premio. Fue una seria muy pareja, hubiese sido 0 a 0 allá, 0 a 0 acá y en los penales podía pasar cualquier cosa", declaró tras la eliminación el arquero de Cerro, el exGimnasia Alexis Martín Arias, en referencia al penal (penalazo, en realidad) que le cometieron a Guido Carrillo en tiempo de descuento en la ida, luego canjeado por gol por Santiago Ascacíbar.

"Sabemos que no se jugó bien, somos los primeros autocríticos. Lo importante es que se logró la clasificación. El partido salió medio sucio, tuvieron más la posesión de la pelota sin lastimarnos, no nos patearon al arco. Pero bueno, nada. Se luchó, se ganó a lo Estudiantes y pasamos", definió por su parte Leandro González Pirez.

Y criterio no le faltó al central. Acaso la mayor emoción de la noche haya sido una acción del pibe Mikel Amondarain en mitad de cancha, cuando se cumplía la hora de juego. El volante de 20 años, quien titularizó en lugar del atacante colombiano Cetré, erró un pase, recuperó, se pasó a dos, la perdió y terminó tirándose al piso para impedir un despeje rival. Todo en una misma jugada que fue lateral para la visita pero despertó el famoso grito de guerra de "Estudián, Estudián" ("Estudió", para algunos) en las tribunas.