Guitarra vas a llorar
Cuando falleció a la edad de 26 años, a fines de 1974, Nick Drake apenas si era una figura marginal dentro del folk británico. Protegido por figuras mayores dentro del género como Richard Thompson o John Martyn, producido por Joe Boyd –celebrado por su trabajo con el primer Pink Floyd y The Incredible String Band– y editado por el influyente sello Island, Drake publicó apenas tres discos entre 1969 y 1972, antes de sumirse en una depresión que lo llevó a la sobredosis de antidepresivos por la que murió, encerrado en la casa de sus padres. Con el paso del tiempo, sin embargo, se convirtió en un artista de culto que ha merecido biografías, películas documentales y –lo más importante– la permanente reedición de su fascinante obra musical. Nick Drake, recuerdos de un instante (Malpaso), un contundente volumen de 500 páginas compilado por su hermana Gabrielle y recién distribuido en la Argentina, es el último eslabón en la construcción del mito del artista incomprendido en su tiempo pero venerado por las siguientes generaciones, que reúne testimonios, artículos, extractos de libros y fotos, cartas, diarios y recortes del archivo familiar, un compendio tan fascinante como abrumador, del que Radar adelanta apenas algunos ejemplos.