TODAS A LA CALLE
#8A | “Hemos agenciado una ciudadanía que no tiene vuelta atrás”, dijo la filósofa Diana Maffia el martes pasado, en la última audiencia informativa en el Senado nacional antes del plenario de comisiones que el miércoles, por un voto, no pudo dar dictamen de mayoría al proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo con media sanción en Diputados. Esa será la primera discusión del miércoles 8, el día que se volverá a tensar la cuerda entre el palacio (legislativo) y la calle. Adentro se discutirá si el dictamen debía ser aprobado por la mitad más uno de los miembros del pleno de las tres comisiones (Justicia y Legislación Penal, Salud y Asuntos Constitucionales) o por la mitad más uno de cada comisión. Afuera, habrá multitudes llegadas desde todo el país –y comitivas del resto del mundo– para ponerle el cuerpo a una ley que será la más democrática de las últimas décadas. Nunca una legislación tuvo ese pulso en cada pañuelo verde, en cada escuela, en cada lugar de trabajo, en cada plaza, en cada escenario y en las calles. Por eso, la frase #QueSeaLey repetida en millones de gargantas es mucho más que una expresión de deseos, es la arquitectura de su posibilidad. Habrá ley porque la empujarán ellas, elles, ellos.