La necesidad de escribir estas líneas nace de haber oído la exposición sobre el aborto que diera, unas semanas atrás, el padre Pepe.
Aparece en el cielo de un celeste poco diáfano y la tormenta se precipita, sus características abruman la ciudad, trastornan su vida.
Las palabras-valija son un juego literario de gran importancia y un sustento permanente para revitalizar la lengua.
Exceptuando los días inhábiles, Jorge abre temprano su Gibraltar de dos puertas, habilitando el boliche al que bautizó con el nombre "del mejor long play de Serrat, el único vinilo que escuché de c
Desde Barcelona
Salgo de hacer el espectáculo de narración oral “Quereme bien...(contar para no morir)”. Mis hijas Mica y Marti me dicen que mejor no me comentan los dichos de la gobernadora.
Hay artistas capaces de renovar la sorpresa. Jorge Drexler lo hizo de nuevo. Actuó el sábado a la noche en el City Center de Rosario, donde creó con su música un refugio de casi tres horas.
Entro al bar y no veo a Osvaldo, el mozo. El salón está vacío. El cocinero me da la espalda desde atrás del mostrador, y cuando me acerco a llamarlo, Osvaldo aparece por el otro costado.
El presente intoxica. Pero es lo que hay (nunca mejor dicho). Y no hay forma de evadirlo.
Tres meses y una semana después, acá estamos. Rodeadas de mística. El verde está de moda, escuchamos lo de siempre y también lo que nunca pensamos que podía pasar.
En una taciturna noche y tras un sueño intranquilo apagó ya el despertador para evitar levantar a todos. A las seis en punto de la madrugada tenía que estar presente en el trabajo.
Después de años duros, en que parecía que el neoliberalismo había venido para quedarse en Latinoamérica, fuerzas populares han logrado construir programas de gobierno antineoliberales, ganar elecci
En las últimas horas se dio a conocer la iniciativa de un grupo de vecinos de Florencio Varela que se autoorganizó “para cazar delincuentes” frente a la inseguridad reinante.
Mi mamá dice que estamos mejor así. Ahora que somos sólo ella y sus dos amores. Que los tres estamos bien y que no necesitamos de la ayuda de nadie más.
Alcanza con subir a un subterráneo para comprobar la realidad de la situación: los varones se sientan despatarrados, con las piernas abiertas ocupando su asiento y el que está a su lado.
Vamos al grano. Había una vez un gato que se llamaba Ronrón. Ronrón tenía una dueña que se llamaba Anita.
Desde Barcelona UNO Son –se sabe y se disfruta más allá del hedor– dos de los momentos cloacales más icónicos en la historia de la ficción.
Cinco y media. Suena el despertador. Se levanta sin ganas, apoya los pies en el mosaico y se estremece. No encuentra una pantufla. Piensa: quedó abajo de la cama o se la llevó el perro.
La nena llora acurrucada en los brazos de una mujer extraña, que conoció apenas el día anterior. Pero que la abraza. La abraza fuerte, como queriendo espantar fantasmas.
a la familia de Lalo, el pescador Lejos y cerca la lluvia cae en la melancolía más sana de la tarde.