CIENCIA › OTRA VEZ NANOTECNOLOGíA Y NARICES: DIáLOGO CON EL DOCTOR EN QUíMICA CARLOS RINALDI

Sobre el olor que tiene el pescado

El jinete, aficionado al palenque de la esquina de Francisco Acuña de Figueroa y Corrientes, entra en el café La Orquídea y allí se nanoencuentra, café de por medio, con una historia que a muchos les resultará conocida.

 Por Leonardo Moledo

–Usted es Carlos Rinaldi.

–Sí.

–Y es químico.

–Sí.

–Qué lacónico. Esperemos que no todo el diálogo sea así. Doctor en Química, supongo.

–Sí. Y además soy investigador del Conicet, y formo parte del laboratorio MEMS en el Centro Atómico Constituyentes, de la Comisión Nacional de Energía Atómica.

–Ahí vamos mejor... MEMS.. ¿qué significa MEMS?

–Son las iniciales en inglés de “sistemas microelectromecánicos”.

–Y el laboratorio... cuénteme lo que hace...

–Hay varias líneas de trabajo relativos a la micro y nanotecnología, trabajo junto a los doctores Alfredo Boselli y Alberto Lamagna. A mi cargo tengo parte del laboratorio de narices electrónicas y olfatometría.

–Narices electrónicas... mmm... ¿otra vez? Tengo la sensación de que en esta página ya aparecieron las narices electrónicas... pero bueno, adelante.

–Le cuento que estamos desarrollando un sistema de espectrometría por movilidad iónica, para la detección de drogas y explosivos con vista a ser utilizados en terminales aeroportuarias.

–Espectrometría por movilidad iónica... el nombre es impresionante. Ahora cuénteme qué es.

–Es un desarrollo en el que se toma el gas que se va a medir y se lo ioniza. O sea, le ponemos una determinada cantidad de energía, rompemos esas moléculas para que se generen iones, esto es moléculas o átomos cargados que van a parar a un detector. Cada molécula se fracciona de una manera única y genera una huella digital única. Y eso es lo que medimos. Quisiera decirle que uno puede comprar en el exterior los componentes y armar una nariz electrónica, pero la opción que tomamos en nuestro grupo fue hacer en el país el desarrollo completo.

–Droga y explosivos. ¿Para qué más podrían servir estos dispositivos?

–Tenemos becarios de doctorado que están trabajando en el control de la frescura del pescado. Esto es muy importante porque el pescado, a medida que pasa el tiempo, expide moléculas, el típico olor a pescado. Ahora, cuando un pescado sale de la cadena de frío hay una mayor concentración de estas moléculas, pero si se lo vuelve a congelar no es percibible para el olfato humano y un comprador no puede darse cuenta si es fresco o no.

–Pero un consumidor no puede llevar una nariz electrónica cuando va a la pescadería o al supermercado...

–Bueno, la idea es que sí lo pueda hacer. Apuntamos a un dispositivo que tendrá un tamaño como el de este grabador que está usando en la entrevista.

–Es decir que uno va a tener que llevar encima, además del celular y el grabador, una nariz electrónica... ¿no es una exageración?

–Pero lo podría integrar en el mismo aparato.

–Usted dice que va a haber celulares con cámara filmadora, navegador web y con nariz...

–Sí, es totalmente factible integrar esa tecnología.

–Me resulta un poco... sigo pensando que es una exageración... pero bueno. Dígame, ¿qué es un olor?

–Es una composición de vapores de diferencias sustancias, que tiene una presión relativamente alta y por eso se propaga en el aire. Químicamente, los olores son vapores, moléculas en estado gaseoso, que pueden ser percibidos por nuestros sentidos como un olor. No olvidemos que en el sentido del olfato interviene y se combinan el gusto, la vista y la memoria.

–¿Y una nanomáquina?

–Son estructuras de niveles de 10 a -9 metros, que cumplen funciones similares a las máquinas grandes. Son máquinas que podrían atacar un tumor o un cáncer de manera direccionada.

–Nanomedicina...

–Sí, allí utilizamos la tecnología de los microsistemas aplicados a problemas médicos. Por ejemplo, como le decía, para la detección precoz de cáncer. Antes de que se declare la enfermedad ya de una manera eficiente, hay moléculas que se generan en bajas concentraciones que informan anticipadamente qué se va a desarrollar. Por ello apuntamos al desarrollo de sensores, funcionalizando nanotubos.

–Cuénteme lo que es un nanotubo, porque muchas veces me hablaron de ellos, pero no sé exactamente qué son.

–Bueno, a ver... son estructuras moleculares, átomos de carbono que forman un tubo de dimensiones manométricas, con un agujero en el medio.

–¿Y cómo se los usa?

–Le agregamos el ADN correspondiente a un virus o un tumor para que, por ejemplo derramando una gota de sangre sobre el nanotubo, éste pueda detectar las moléculas originadas por un cáncer, bacteria o tumor.

–Pero no me dijo qué son los nanotubos.

–Son estructuras huecas que se colocan entre dos contactos eléctricos. Por allí pasa una corriente. Cuando a ese nanotubo se le pega la molécula, se registra un cambio de valor en la corriente, y entonces estamos seguros que se ha detectado lo que se había programado. Los electrones se mueven dentro de los átomos de carbono y circula la corriente.

–¿Corrientes de qué orden?

–Muy pequeñas, del orden del nanoampere, y para detectarlas se requiere de una electrónica muy especial que se está desarrollando en la Universidad del Sur en Bahía Blanca.

–¿Hay algo más que me quiera contar?

–Sí.

–Cuente nomás.

–Quisiera decirle que estamos organizando la primera Escuela de Micro y Nanomáquinas, a nivel nacional, con características de curso de doctorado dirigida a estudiantes avanzados en química, física, ingeniería y también para médicos y empresarios. Esta escuela va a reunir a las instituciones y grupos de investigación que integran el Proyecto (PAE) Nanotec, del 24 al 28 de noviembre en el Centro Atómico Constituyentes, con el objetivo de formar recursos humanos, con capacidad de diseño, simulación y fabricación de nano y micro dispositivos, prototipos y muestras.

–¿Y algo más?

–Que es importante que las empresas y la industria conozcan que se puede hacer uso de estas tecnologías que estamos desarrollando en las instituciones científicas del país sin un costo demasiado elevado. Por eso tratamos de fomentar la transferencia. La idea es que las industrias y las universidades nos acerquen sus proyectos y que nosotros se los podamos desarrollar.

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Las nanomáquinas son estructuras de 10 a la -9 metros, que cumplen funciones similares a las máquinas grandes.
Imagen: Rafael Yohai
 
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