CIENCIA › FUERTE RECUPERACION DE LA CIENCIA Y LA TECNOLOGIA. EL DEBATE DE MODELOS

Del infierno a la campaña

Desde 2003 regresaron al país 1150 científicos emigrados en los 90, mientras que las becas doctorales y posdoctorales se cuadruplicaron, de 2300 a 9500. Referentes del oficialismo y del PRO exponen sus ideas para el sector.

 Por Javier Lewkowicz

Mientras se discute el impacto del resultado de las elecciones sobre el precio del dólar en diciembre, aspectos estructurales de la economía argentina también juegan su papel en el ballottage. El sector de Ciencia y Tecnología en la última década contó con más presupuesto y proyectos para insertarse a través de las empresas estatales. Ahora hay más ciencia pero falta tecnología, o sea, ciencia aplicada al proceso productivo. El Estado tuvo que ocupar un rol crucial en el impulso al sector. Página/12 recopiló propuestas de cada espacio político sobre la cuestión científica.

El crecimiento del Conicet, el organismo nacional que promueve la ciencia y la tecnología en el país, da cuenta de la revalorización del tema en la agenda pública después de que la década del 90 terminara en el exilio de científicos, de los cuales 1150 volvieron al país en estos años. Entre 2003 y 2014 tanto las becas doctorales como las posdoctorales se cuadriplicaron: de 2371 a 9507 becarios en todo el país, además de 8508 investigadores, 2425 técnicos (personal de apoyo) y 1371 administrativos del organismo. Sólo este año se anunció la incorporación de 830 investigadores, 11 por ciento más que en 2014. En diciembre de 2007 se creó el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, y el presupuesto al sector pasó del 0,3 al 0,6 por ciento del PIB.

Macri, como en otros temas, ha cambiado su mirada. El año pasado indicó que “nunca vi un gobierno que malgaste tanto los recursos. Tira fibra óptica que no hace falta, se generan empresas satelitales que no funcionan ni rinden cuentas”, en relación a Arsat. Sin embargo, en su web oficial dice que “tenemos, gracias a una de las mejores políticas de este gobierno, inversión pública y un ecosistema científicotecnológico en marcha. El siguiente paso tiene que ser acercarle a la sociedad y al mundo productivo todo el conocimiento generado en nuestros laboratorios”.

El referente de Cambiemos en la materia es Carlos Melo, director general de Ciencia y Tecnología de la Ciudad de Buenos Aires. En un encuentro con referentes de la política científica de otros partidos, consideró que “por primera vez estamos ante la oportunidad de que la ciencia y la tecnología sean una política de Estado. Siempre contamos con científicos de primerísima y nunca fuimos muy capaces de traducir las investigaciones en resultados que impacten a una escala importante en la sociedad”. Reconoció la labor realizada por el Ministerio de Ciencia y Tecnología nacional y el aumento de la cantidad y la calidad de investigadores, aunque criticó el sistema de evaluación de organismos científicos, y reclamó que se podría incrementar el presupuesto hasta el 1,65 por ciento del PIB en los próximos ocho años. Según describió, “nuestra meta es aumentar el financiamiento de préstamos internacionales y las inversiones del sector privado, así como también la cantidad de investigadores”.

Generó polémica la propuesta de Melo de vincular el pago a los investigadores con la publicación de artículos en revistas especializadas. “¿Publicaste en Science? Tenés 30 por ciento más de salario. ¿No publicaste en Science? Mala suerte, es la vida. El que publicó ahí me muestra que es mejor que los otros. ¿Tiene que ganar lo mismo cualquier investigador que otro que publicó dos veces en Science? Nosotros creemos que no”, indicó. Destacó la importancia del sector de telecomunicaciones, energía, biotecnología, agroindustria, espacial y nuclear.

Por su parte, el actual subsecretario de Ciencia y Tecnología de la provincia de Buenos Aires, Carlos Gianella, consideró que “publicar en el exterior está muy bien, pero estamos bien en eso, no es nuestro problema. El gran tema es la aplicación del conocimiento, lo que falta es generar mecanismos de desarrollo tecnológico. Para eso se necesita trabajar con las empresas. Las empresas tienen que ganar competitividad no por bajos salarios, al contrario, por altos salarios y mucho conocimiento”.

Ante la consulta de este diario, Gianella detalló los sectores que tienen potencial de avanzar tecnológicamente y que eso se traduzca en mejor posicionamiento en el mercado. “Los sectores aeroespacial, nuclear y biotecnológico que han progresado y hay que continuar en esa línea. En electrónica de consumo hay que generar algún producto en donde la cadena de pymes argentinas se pueda insertar. En el sector automotor, el auto eléctrico puede ser a mediano plazo un camino, porque podríamos fabricar las baterías de litio. La integración con Brasil nos tiene que ayudar a romper con la dependencia que genera el crecimiento del sector”, indicó.

“El sector metalmecánico vinculado a los lanzadores satelitales, los satélites y a lo nuclear tiene una competitividad que se puede aplicar a otros campos, como en maquinaria agrícola, los autos y en tecnología aeronáutica. En medicamentos producimos y exportamos y hay que profundizar ese desarrollo, mientras que en software, que también es exportador, se necesita más investigación y desarrollo de buena calidad. Para las producciones industriales tradicionales, muebles por ejemplo, hay que mejorar el diseño propio. En el tema agroalimentos, hay que impulsar a las empresas privadas a tener cadenas comerciales propias, a vender fórmulas, alimentos nuestros, no sólo commodities”, detalló Gianella.

Eduardo Dvorkin, encargado del cluster computacional Tupac, ubicado en el Centro de Simulación Computacional para Aplicaciones Tecnológicas, dependiente del Conicet, señaló a este diario que “hubo dos cosas importantes en estos años. Una fue el apoyo económico, repatriación de científicos y revalorización de la actividad científica. Por otro lado, existió un esfuerzo para impulsar el desarrollo tecnológico. Me refiero al trabajo de Arsat con Invap, la empresa Veng de la Conae, que se encarga del desarrollo del lanzador satelital, la unión de YPF y el Conicet a través de Y-TEC para el desarrollo de tecnología de fractura hidráulica y la recuperación de campos maduros de hidrocarburos y la terminación de Atucha II por la empresa NA.SA. También la industria de la defensa puso en marcha la fábrica de aviones. Argentina exporta bienes a un promedio de 806 dólares por tonelada pero importa a 2020 dólares tonelada. El objetivo tiene que ser modificar esos valores en favor del país”.

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Los sectores aeroespacial, nuclear y biotecnológico son claves en una política de desarrollo.
 
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