CULTURA › PAGINA/12 ENTREGARA GRATIS, A PARTIR DEL PROXIMO SABADO,
42 FASCICULOS COLECCIONABLES DE “DON QUIJOTE DE LA MANCHA”

Cabalgando junto al Quijote

A cuatrocientos años de su primera edición, el dibujante y humorista Miguel Rep está ilustrando la primera novela moderna en lengua castellana. En el libro, su estilo inconfundible acompaña las travesías del hidalgo. “Siento que estoy cabalgando con Quijote y Sancho, que estoy haciendo la crónica de ese viaje”, señala.

 Por Silvina Friera

Más allá de la locura, Miguel Rep dice que encontró la libertad en la primera novela moderna en lengua castellana. El dibujante y humorista está ilustrando El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, que Página/12 entregará gratis en 42 fascículos coleccionables a partir del próximo sábado. La edición completa –la original de editorial Losada– de la primera y la segunda parte, con ilustraciones a color, está cuidada por Liliana Viola. “Como humorista podría señalar que hay una hermosa parodia de las novelas de caballería, pero es a lo que menos importancia le di. ‘El caballero de la triste figura’ me lleva por tierras de papel blanco en donde hay que dibujar y seguirlo a él. Es como si Cervantes me estuviera entregando el manuscrito para ilustrarlo.” Y él, como depositario de ese privilegio imaginado, acompaña las travesías quiméricas del hidalgo trastornado. La estilización en manos de Rep es deliciosa: más larguirucho y enjuto que nunca, más esquelético, esa criatura de ficción parece más quijotesca con sus piernas y brazos del grosor de un alfiler. El texto ha sido revisado por Domingo Ynduráin, catedrático de Literatura Española en la Universidad Autónoma de Madrid y secretario general de la Real Academia Española entre 1999 y 2003.
“Yo lucho por llegar a la eliminación del formato y no pertenecer a ninguna escuela, a nada. Una cosa es mi vida civil, mi ética ciudadana, pero el tablero es mi terreno de juego; quiero disfrutar ahí de mi libertad, mucho más que cuando era niño. Seguramente, Cervantes se reencontró con su niño cuando escribió el Quijote. No sé si se propuso hacer la obra cumbre de la literatura española, creo que lo movía el principio del placer”, señala Rep.
–¿Por qué siente que el Quijote es un libro tan moderno?
–Antes, todas las novelas eran antiguas. En cambio, el Quijote tiene una estructura con personajes que ensayan lenguajes distintos: el narrador cambia, el libro se cita a sí mismo. Si sigue vigente es porque la libertad tiene que seguir manejando imágenes de placer y no tan constipadas como ahora, que se escriben libros por encargo y que no duran nada. La grandeza necesita mentes abiertas, y el Quijote tiene una gran panorámica que ni el cine puede abarcar. Es un gran envolvente, pero no debemos dejar que “el reino de España” se adueñe de la novela porque es de toda Hispanoamérica y del mundo. Y aunque el personaje ha despertado pasiones entre algunos dibujantes y pintores, no sé si alguien lo entendió desde el dibujo, no sé si alguien lo acompañó.
–¿Cómo es eso?
–Siento que estoy cabalgando con Quijote y Sancho, que estoy haciendo la crónica de ese viaje. Y me están saliendo dibujos con todas las técnicas: mucha sombra chinesca, mucha silueta, pero también voy a abrevar en estructuras más dibujadas, más detallistas.
–¿Es una obra que habilita al dibujante a dar su versión, a ser infiel?
–Sí, porque Cervantes mismo es infiel. Siempre dibujo cosas mías, pero a la hora de visitar un libro, a mí me daban muchas ganas de dibujar La naranja mecánica, porque es una lectura de adolescencia que me pegó mucho. Pero creo que no lo disfrutaría tanto como lo estoy haciendo ahora con el Quijote. Hoy, si se presenta Cervantes gana el Premio Alfaguara (risas).
–¿Cómo está trabajando la dupla Quijote-Sancho Panza?
–Todavía no ahondé tanto en Sancho, estoy más en el lado flaco, en el lado de la locura. De todas maneras, es imposible pensar a uno sin el otro. Pero hay un momento en que Sancho adquiere mucho peso y él nos lleva por los caminos. Todas mis respuestas van a ser absolutamente gráficas y plásticas, quiero que el texto me lleve a esos territorios. Para mí el territorio de La Mancha es eso: a partir de la mancha el plumín sigue, mancho una hoja y el plumín me hace el horizonte y se ve a un caballero que se fue de pacotilla.
–¿Piensa incorporar a Cervantes en los dibujos?
–Sí, ya lo hice. Voy a meter lo que sea, si en algún momento leo alguna correspondencia literaria con el presente o con el pasado, la voy a incorporar porque no voy a ilustrar al Quijote como lo hizo Gustav Duré, sino que lo voy a acompañar. No voy a ser un esclavo de Cervantes, voy a acompañar el viaje de estos locos con mis opiniones gráficas y plásticas. Si en algún punto tiene que aparecer un rayo, y es el rayo de Quevedo, que odiaba a Cervantes, lo haré. Mi versión será libre, que es lo que el autor está pidiendo todo el tiempo.
Rep confiesa que nunca se había entusiasmado tanto con un trabajo, que no para de pensar en los personajes y en las escenas, que las tiene elaboradas en su cabeza, que se pelean por salir y plasmarse en el papel. Muestra algunos de sus dibujos –dos versiones que hizo sobre los molinos de viento– y aclara que no hace bocetos, que se lanza directamente al papel gracias a que Laura Vaccari lo ayudó, haciendo una síntesis de las acciones que se desarrollan en cada capítulo de la obra. “Hay grandes escenas, algo que no tiene la literatura actual, que está muy llena de soliloquios y de encierros. El Quijote es un libro cargado de mucha experiencia de vida”, opina Rep.
–¿Cómo cambió su percepción de este libro que leyó en su adolescencia ahora que lo está ilustrando?
–Es como la vida: cuando lo leí por primera vez no tenía experiencia. Ahora puedo entender que cada línea de ese libro está escrita con sangre, con vida, y con mucho humor. Lo que noto es que la gente cree que el Quijote es un libro para mí, “vos sos para el Quijote”, me dicen.
–¿Y qué es lo que hace tan compatible la novela con el estilo Rep?
–Seguramente el tema del humor, que es capital en la obra de Cervantes y en mis dibujos. También mi libertad creativa, que no me pongo límites, que tengo una línea de vuelo o de delirio. Soy quijotesco porque me gustan los perdedores.
–Quijote es un perdedor por su apego a los libros de caballería; él es un personaje que añora vivir en una época caballeresca que nunca existió.
–Esa etapa es muy interesante. Mi cuadro preferido del mundo es Las meninas, que es del 1600, uno de los que más recreé en mi vida. No es casual: creo que yo tendría que haber vivido en el 1600 español (risas).
–A propósito de Las meninas, no es casual que en ese cuadro aparezca un autorretrato de Velázquez, como aparece Cervantes en el Quijote.
–Hay una gran experimentación y mucho humor en ese cuadro que se vincula con los propósitos de Cervantes. Y el pintor aparece mirando, ¿pero a quién? Hay una ambigüedad que me interesa mucho. Aparte, Las meninas te muestran personajes perdedores, como en el Quijote.

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