DEPORTES › LA ACTUALIDAD DE FRANCISCO RIOS SEOANE, EX PRESIDENTE DE DEPORTIVO ESPAÑOL

Loco, pero para pasarla mejor

El ex dirigente y empresario, con un frondoso prontuario por diferentes causas, está internado en una clínica por problemas psiquiátricos, aunque quienes lo visitan lo encuentran lúcido. Además, sigue viajando a España, donde todavía mantiene inversiones.

En el Complejo Cohabitam Asist Hotel de la calle Humahuaca 4175 reside un abuelo con prontuario policial (166.536) que supo gozar de poder, dinero fácil y tardes gloriosas de fútbol. Hace ya unos años (quizá seis) se internó con problemas psiquiátricos, aunque hay personas que se permiten dudar de su cuadro clínico.

Aislado, pasa sus horas seguido de cerca por una enfermera y nadie lo visita sin autorización familiar. No obstante, un par de mujeres interesadas en investigar para un libro el crimen por encargo que se le atribuye (de Ignacio Torres, un opositor a su gestión en el club Deportivo Español que fue quemado vivo), lograron conversar hace unos meses con Francisco Ríos Seoane, hoy de 73 años.

Es lo último que se sabe de él. De ese personaje que supo hacer negocios espurios desde que llegó a la Argentina en 1952 y cuya fama penduló entre los éxitos deportivos de su equipo y las numerosas causas por estafas, defraudación, administración fraudulenta, calumnias, injurias, lesiones y hasta un homicidio.

El gallego Ríos Seoane (nacido en Ordes, La Coruña, el 7 de octubre de 1934) no se relaciona con los demás abuelos del geriátrico. Su aspecto físico es el de una persona muy avejentada pero lúcida, que parece discernir lo que dice. “Yo de Español no voy a hablar más”, le respondió a una de las jóvenes que lo entrevistaron y con la que no ahorró gestos de galantería. A las dos les comentó que se aprestaba a realizar un viaje a España (ahora tal vez se encuentre allí), donde todavía sigue manteniendo inversiones, como en Viriato Sociedad Anónima, una empresa textil de la que es presidente.

El ex titular del Deportivo –hoy Social Español, producto de la quiebra que le decretaron en el 2000– suele visitar su pueblo de 11 mil habitantes, ubicado a 35 kilómetros de La Coruña. De él dan cuenta los medios de la región, como La Voz de Galicia, que el 8 de diciembre de 2001 tituló “Ríos Seoane alegará incapacidad para eludir su juicio por homicidio en Argentina”. La nota escrita por el periodista Pablo González citaba una frase de Antonio Liurgo, abogado por entonces de Julia Cabrera de Torres (la viuda de Ignacio) respecto a la alegada incapacidad mental del comerciante: “La estrategia es como la que utilizó Pinochet; no es más que un ardid”.

Las visitas de Ríos Seoane en el instituto geriátrico de la calle Humahuaca (que atiende a adultos mayores, enfermos crónicos y en recuperación) percibieron que no está tan estropeado de la cabeza. “Se acordaba de varias cuestiones del club, aunque en un momento dijo que no quería hablar más”, recordó una de ellas ante la consulta de Página/12. El otro abogado que patrocinó a la viuda de Torres hasta el año pasado, Marcelo Parrilli, señaló que “técnicamente nunca fue declarado demente” y agregó que en la causa por el crimen (Ríos Seoane Francisco y otros s/homicidio, número 40.215) “no había pruebas contra él”. Ese expediente tiene como 5000 fojas.

El hombre que levantó un emporio de bares y confiterías en Buenos Aires, hasta donde se sabe, continuó haciendo de las suyas también en España. El 26 de diciembre de 2003, el Juzgado de Primera Instancia No 7 de La Coruña a cargo de la doctora María Escribano Silva fallaba con un embargo a Ríos Seoane en una causa donde le reclamaba 9084 euros y 457,30 de intereses, gastos y costas un tal Pedro Tomé Díaz.

La notificación del juicio de ejecución está disponible en Internet, y en ella la jueza sostenía que “siendo el domicilio de los demandados que se dirán, desconocido, y según lo acordado en providencia del día de la fecha, se expide el presente a fin de que sirva de notificación a los demandados en paradero desconocido, don Francisco Ríos Seoane y su esposa doña Silvia Freijo Varela”. Al matrimonio se le embargaba “la finca de su propiedad, piso 4 A del edificio señalado con el número 18, portal 1, de la rúa do Mercado, de la villa de Ordes”, que tiene una superficie de 91,63 metros cuadrados.

Seis meses antes de aquella sentencia firmada en La Coruña, el 23 de junio de 2003, el doctor Liurgo, que ya patrocinaba a la viuda de Torres, cuyo asesinato ocurrió en 1994, y que había sido abogado del Deportivo Español, señalaba en una entrevista que le realizó este periodista: “El ex presidente del club hizo mucho dinero en espacios públicos como estaciones de ferrocarriles y predios municipales. Le adjudicaron concesiones en Retiro, Constitución, Morón..., los mejores lugares eran para él. Ríos Seoane siempre mantuvo vínculos fluidos con el poder. Y no desapareció porque está enfermo sino porque su abogado le aconsejó abandonar la escena pública para evitar ir preso. Las últimas veces en que se lo vio fue en la cancha de Chacarita junto a Barrionuevo (por Luis). Le estoy hablando de los años ’98 y ’99. Después se hizo pasar como un enfermo mental”.

Ese enfermo mental hoy puede que siga internado en el Complejo Cohabitam del barrio de Almagro, se encuentre en su pueblo natal de Ordes o mantenga paradero desconocido. Un acaudalado personaje que quebró, entre otras empresas, la Cervecería Santa Fe, Cunnington, el Hospital Español y Radio Argentina y cuyos negocios en el rubro gastronómico se calcula que llegaban a quinientos.

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Ríos Seoane afrontó causas por estafas, defraudación, calumnias, injurias, lesiones y hasta un homicidio.
Imagen: DyN
 
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