DEPORTES › NADAL NO TOCA LA RAQUETA

Lejos de la red

 Por Sebastián Fest

Rafael Nadal, el hombre que hasta hace cinco semanas dominaba el tenis y tenía relegado a Roger Federer a un segundo plano, pasa ahora sus días en Mallorca contando los días para el regreso al circuito y lejos aún de tocar una raqueta.

“No está jugando al tenis. Sólo tocó la raqueta en la semana previa a Wimbledon, con los entrenamientos y los partidos de exhibición”, comentó Benito Pérez Barbadillo, portavoz del ahora número dos del mundo.

Nadal está efectivamente lejos de la raqueta. Trabaja con intensidad y dedicación en su regreso al circuito, pero también busca despejar una mente agotada. Por eso juega al golf cuando puede, por eso pasó dos días en un barco en aguas del Mediterráneo. Pero la prioridad es volver. Lo antes posible, sí, pero evitando una recaída en su lesión de rodilla.

“Rafa está en Manacor junto a su fisioterapeuta y su preparador físico, trabajando intensamente en su recuperación. Se forzó esa recuperación para intentar llegar a Wimbledon, pero Rafa no estaba preparado para ello ni física ni mentalmente, sobre todo mentalmente”, añadió Pérez Barbadillo.

La historia de Nadal en las últimas semanas demuestra lo rápido que pueden cambiar las cosas en el deporte. En la tarde del 31 de mayo, cuando entró a la cancha central de Roland Garros para enfrentar al sueco Robin Soderling, Nadal tenía el mundo del tenis a sus pies. A las 17.55 de aquel día, sellada la derrota, todo cambió. Y allí comenzó el calvario del español.

Nadal no pudo ganar su quinto título de Roland Garros y, afectado por problemas en la rodilla derecha, debió renunciar a Wimbledon, donde defendía el título. Federer, con la conquista de su sexto trofeo en el All England, completó el negro mes del español, ya que recuperó el número uno del mundo que Nadal le había quitado el 18 de agosto de 2008.

La pregunta ahora es una: ¿cuándo volverá a jugar Nadal? La idea, según señalan en su entorno, es llegar impecable al US Open, que comienza el 31 de agosto, pero probar el juego de Nadal en el Masters 1000 de Montreal, que se juega a partir del 8 de agosto, dentro de apenas un mes, es una posibilidad. Así el español evitaría regresar directamente en el ardiente cemento neoyorquino.

Julio recién empieza y, conociendo la pasión que siente Nadal por jugar, nada es descartable. Ni siquiera que a último momento decida jugar algún torneo de la gira europea sobre polvo de ladrillo.

Mientras el momento del regreso llega –en un contexto en el que la separación de sus padres también afecta al español, un joven eminentemente familiar–, el tenis se pregunta quién será el rey cuando la temporada llegue a su fin. Hoy vuelve a serlo Federer, pero en la zurda de Nadal sigue estando una parte esencial de la respuesta.

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