DEPORTES › LA SELECCIóN ARGENTINA VENCIó A IRLANDA EN EL ARRANQUE DE BATISTA COMO DT

Apenas algo más que el 1-0

El entrenador paró un equipo más dedicado al control de la pelota pero con menos explosión en el ataque, a causa de los cuatro centrales en el fondo y los tres volantes centrales. Di María, el autor del gol. En septiembre se viene España.

La era post-Maradona ha comenzado. En un partido que no quedará en la historia y que en pocas horas se convertirá en una anécdota, la Selección Argentina venció 1-0 a Irlanda, en un amistoso que sirvió para que Sergio Batista se sentara por primera vez en el banco de suplentes que tanto desea. Y más allá de los atenuantes que tiene el análisis de un compromiso de este estilo, en medio de la pretemporada de los principales equipos europeos, el entrenador buscó ponerle su sello a la actuación de la Selección.

A 40 días de la eliminación ante Alemania, Batista buscó atacar el principal déficit que mostró el equipo de Maradona en aquel partido: la soledad a la que estuvo expuesto Mascherano y la libertad de que gozaron los volantes alemanes en ese sector. Y para ello apostó por un triángulo en la zona, con Mascherano como vértice más retrasado y con Gago y Banega unos metros más adelante. Con la capacidad de quite de tres volantes centrales naturales, más el buen trato de pelota de ambos ex Boca, la Selección se garantizó controlar el juego. El balón le perteneció a lo largo de casi todo el desarrollo, ya que fue una de las pocas cosas que Batista no alteró con los cambios. Además, colocó a Messi como ocho adelantado y a Di María por el otro sector, para tener más presencia en la zona.

Claro que esa virtud no tardó en dejar expuestas otras falencias, algunas repetidas de la última etapa y otras novedosas. Como en los últimos partidos de Maradona, Batista apostó a dos centrales como marcadores de punta. Y con esa decisión limitó mucho el poder ofensivo del equipo, ya que a tres volantes que casi no pisan el área rival y que ni siquiera inquietan con remates desde lejos, le sumó dos laterales sin oficio para sumarse al ataque. Por eso, las posibilidades ofensivas quedaron limitadas a una genialidad de Messi, alguna gambeta de Di María o lo que pudiera generar un Higuaín luchando en inferioridad, de espaldas al arco y sin chances de ser habilitado. La explosión ofensiva que se había encontrado en el Mundial, ayer se perdió en la búsqueda del equilibrio.

Ante esa situación, el dominio sin profundidad de Argentina sólo se rompió con una jugada muy curiosa. Romero sacó muy largo desde el arco para Higuaín, que se encontraba más cerca del arquero Given que de los últimos defensores irlandeses. El delantero del Real Madrid tocó para Di María, que partió adelantado, pero definió con clase por encima del arquero local. Si bien era evidente el off-side del ex jugador de Central, las protestas de los irlandeses eran por la posición de Higuaín, sin tomar en cuenta que la jugada había nacido en un saque de meta.

El toque lateral argentino se potenció con la ventaja y fue la tónica que imperó a lo largo de casi todo el juego. Es que los irlandeses casi nunca abandonaron su orden defensivo y se dejaron dominar por el trato de pelota albiceleste. El problema fue que Argentina tampoco buscó cambiar el ritmo ni verticalizar el juego, salvo algunos pases en cortada de Messi para la aparición vacía de Di María. Demasiado poco para todo el tiempo que manejó el balón.

Para colmo, con el correr de los minutos y la abundancia de cambios, el juego fue perdiendo interés, aunque sí hubo un dato que puede servir a futuro: Batista modificó el equipo para finalizar el partido con Zabaleta e Insúa en el terreno, en una búsqueda de utilizar laterales naturales. Pero con las salidas de Messi y Di María y los ingresos de Lavezzi y Jonás, la Selección terminó de perder el poco peso ofensivo que había mostrado en la primera parte. Además, Irlanda se decidió a soltar un poco más de gente en ofensiva, lo que provocó algunos sofocones en el área argentina, sobre todo con un anticipo de Keogh a Romero que se fue desviado y con una mala salida del arquero que Keane, de chilena, no pudo capitalizar.

Así se llegó al cierre de un amistoso que dejó algunos aspectos positivos, aunque sin nada tan destacable. Se vislumbró una búsqueda de mayor equilibrio y más control de pelota, pero a costa de explosividad y profundidad. Habrá que ver cómo evoluciona para el examen del 7 de septiembre ante el campeón del mundo, España.

0- IRLANDA

Given; McShane, Dunne, O’Shea, Kilbane; Fahey, Green, Andrews, Duff; Keane, Sheridan.

DT: Marco Tardelli.

1- ARGENTINA

Romero; Burdisso, Demichelis, Samuel, Heinze; Mascherano; Banega, Gago; Messi, Higuaín, Di María.

DT: Sergio Batista.

Estadio: Aviva Stadium (Dublín).

Arbitro: Peter Rasmussen (Dinamarca). Gol: 19m, Di María (A).

Cambios: 46m, Zabaleta por Burdisso (A) y D. Milito por Higuaín (A); 55m, Cunningham por Kilbane (I) y Keogh por Sheridan (I); 57m, Lavezzi por Messi (A); 66m, Gibson por Andrews (I); 71m, E. Insúa por Heinze (A); 74m, J. Gutiérrez por Di María (A); 76m, Treacy por Fahey (I); 83m, Coloccini por Samuel (A).

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Di María festeja su gol con Ezequiel Lavezzi, que entró en el complemento.
Imagen: EFE
 
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