DEPORTES › VENCIO AL SANTOS CON GOLES DE TEVEZ, DELGADO Y SCHIAVI

Boca ganó su quinta Libertadores

Con una actuación muy sólida, basada en un planteo ordenado de doble línea de cuatro, más la contundencia de sus delanteros para aprovechar las oportunidades, el equipo argentino maniató al Santos y lo derrotó con justicia. Cuarta copa de Bianchi.

Boca es el rey de América. Con una autoridad envidiable, el equipo de Carlos Bianchi derrotó sin objeciones 3-1 al Santos en el Morumbí y se proclamó campeón de la Copa Libertadores de América por quinta vez en su historia, la tercera en los últimos cuatro años. Carlos Tevez, Marcelo Delgado y Rolando Schiavi marcaron los goles del nuevo campeón, mientras que Alex había igualado transitoriamente para los brasileños. Siete victorias consecutivas desde los octavos de final hasta el partido de anoche marcan la superioridad que marcó Boca a lo largo del torneo.
Una vieja frase futbolera indica que la clave en este tipo de partidos pasa por soportar los primeros veinte minutos, como si un gol en el 21 no valiera. Pero para este caso, a Boca le cayó redonda esa máxima. Es que en ese preciso momento, el equipo de Carlos Bianchi pegó un golpe que modificó el panorama que traía el partido. Hasta ese instante, Santos había monopolizado la tenencia de la pelota, insinuaba peligro cada vez que Diego o Robinho encaraban y hasta tuvo situaciones de riesgo, como ese cabezazo de Alex que Villarreal despejó sobre la línea cuando Abbondanzieri ya estaba vencido.
Pero surgió esa jugada fuera de contexto, sobre todo por lo que mostraba Boca. Cagna robó la pelota en la mitad de la cancha y le metió un gran bochazo a Delgado. El delantero aguantó la carga y esperó la llegada de compañía para continuar la maniobra. El que apareció en su auxilio fue Ibarra, que recibió el pase y alargó para Battaglia, que apareció libre por el medio. La doble pared con Tevez, brillante por rapidez y justeza, terminó con un preciso derechazo del juvenil atacante, que se metió al lado del palo izquierdo de Fabio Costa.
La ventaja del equipo argentino no era para nada justa, pero sirvió para que psicológicamente el encuentro cambiara de manos. La presión de Santos disminuyó en la misma proporción que creció la tranquilidad de Boca. Ya no pasó tanta zozobra, dividió más la tenencia del balón y se animó a jugar varios metros más adelante. A esa altura, los locales sólo inquietaban a través de pelota parada.
Muy poco cambió en la segunda etapa. Si bien Boca no tenía la pelota, el dominio siempre le correspondió, más allá de algunos pequeños sobresaltos. Incluso anímicamente Santos parecía quebrado, sin posibilidades de revertir una historia que indefectiblemente se le escapaba. Así pasaban los minutos, sin que los brasileños pudieran imponer su juego y con Boca cada vez más consolidado. Ni siquiera el bombazo de Alex que se coló junto al palo derecho de Abbondanzieri sirvió para cambiar la geografía del juego. Boca siguió con su libreto bien estudiado, con los del fondo rechazando todo, con los del medio bancando los embates de Santos y con Tevez y Delgado dándole aire a sus compañeros.
Hasta que con el equipo de Leao jugado en ataque, el visitante liquidó la final. Cascini habilitó a Delgado, que picó desde su campo y remató desde casi la mitad de la cancha ante la salida del desesperado Fabio Costa. El penal de Schiavi sólo decoró el resultado, la Copa ya tenía dueño desde hacía rato. Y el Milan tenía rival en Japón...

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Carlos Tevez pasa y se va. El delantero fue autor del primer gol tras doble pared con Battaglia.
 
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